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Viernes 3 de noviembre de 2006
Elisa Montesinos, desde Nueva York
Las luces de Manhattan, al otro lado del río que separa Brooklyn de la ciudad, distraen de las fotos 77 por 77 centímetros que Mike Mabes va desplegando sobre la mesa. Los polacos en el parque de Greenpoint, cuando el fotógrafo se perdía por las calles cercanas a su vecindario preparándose para viajar a Polonia, República Checa y Berlín. La niñas mirando por la ventana del tren urbano en Nueva York mientras él se iba al aeropuerto. Una señora perdida en medio del invierno polaco. Un rincón de su modesta habitación de viajero. Nieve, calles, trenes. Fragmentos de su diario personal.
"No me considero un expedicionario; no trato de ir al lugar más remoto ni más exótico, sino entender otras realidades", dice, mientras manipula con guantes las imágenes que él mismo imprime, sin intervenir nada. Tampoco ocupa iluminación, modelos ni poses. Son las reglas del juego que se autoimpone.
El mundo al revés
Como buen voyeur sale a capturar momentos. Debe agacharse y mirar por arriba, la cámara a la altura de su vientre. Un plus en su estética. La gente no aparece viendo directamente al lente, lo que otorga mayor naturalidad a la escena. Al enfocar ve todo al revés, lo que está a la izquierda a la derecha, y viceversa. También en las exposiciones juega con esta idea.
"Voy a mostrar la vida y el crudo invierno que está viviendo la gente en Polonia al mismo tiempo que en Chile hace calor", dice el autor que en realidad estudió sociología. Por eso la curiosidad en descubrir al otro, sin ponerlo más arriba ni más abajo, sino siempre al nivel del horizonte. El plano se ha ido abriendo y alejando de los personajes en el último tiempo. Así genera ambientes bastante íntimos que dan cuenta de sus propios estados de ánimo.
El diálogo entre los habitantes de países y culturas distintas parece atraerle. También devolver en parte las imágenes de donde fueron robadas: el espacio público. Por eso le encanta mencionar la exposición que realizó en una vitrina de la galería Sox 36 en Berlín. Allí expuso la imagen gigante de un grupo de bolivianos mirando hacia la calle y por ende a los transeúntes alemanes que circulaban por uno de los barrios más concurridos.
Las personas capturadas en su vida cotidiana no sospechan que aparecerán más tarde en una exhibición. "Si yo estuviera retratándolos de manera degradante me sentiría extraño. Pero en general pienso que mi estética es bonita, no estoy haciendo un mal a la gente. Es lo que hago y voy a seguir haciéndolo, ¡así que cuidado a todo el mundo!", dice.
Vea su trabajo en www.mikemabes.com