
Jueves 16 de noviembre de 2006
Daniel Méndez
Tocopilla.-Bernardina Carrera es voluntaria de las Damas de Azul de Tocopilla. A diario visita enfermos cardiovasculares crónicos en el Hospital Marcos Macuada, lugar donde ella misma trató una dolencia que dejó en su corazón tres bypass y un tratamiento médico de por vida.
Esperando en las afueras de la Intendencia de la Segunda Región, dice que de un tiempo a esta parte la cantidad de enfermos en Tocopilla ha aumentado considerablemente, dejando en evidencia que algo no anda bien. "La contaminación nos está afectando a todos, incluso a niños de corta edad que llegan al hospital con presión arterial de un adulto y los medican como tal. Otros presentan arritmias cardíacas, taquicardias y asmas bronquiales. Mi nieto, de 8 años, siempre llega del colegio ahogado", explica.
Ella y un grupo de tocopillanos viajaron hasta Antofagasta el pasado jueves para demostrar a las autoridades de la Corema que la situación en Tocopilla no es intrascendente y que apremia decretar la zona como saturada de contaminación.
Veneno en el aire
A pesar que esta situación salió a la luz pública sólo hace un par de semanas, el drama que viven los pobladores de la capital energética del Norte Grande se arrastra desde hace bastante tiempo. Hoy, los efectos del uso de petcoke en las dos centrales termoeléctricas que se encuentran en la ciudad, pertenecientes a Norgener y Electroandina, están pasando la cuenta a la salud de los vecinos.
El director del Comité de Defensa del Medio Ambiente de Tocopilla, Wilfredo Castro, es uno de los más antiguos en esta lucha. Hoy, a sus 73 años, sigue peleando por un aire limpio para su ciudad. "La utilización de petcoke en las industrias nos tiene totalmente enfermos. Es un suplicio diario insoportable con que tenemos que cargar".
Hace seis años, Castro se adelantó a los hechos y llegó hasta las últimas instancias legales con el fin de detener algo que consideraba inadmisible. En 2002, la Conama autorizó el uso de petcoke, derivado del petróleo altamente nocivo para la salud, como combustible para la termoeléctrica a cargo de Electroandina.
"Interpuse un recurso de reclamación en la Corema por haber autorizado el uso de petcoke a estas empresas. Llegué hasta la Corte Suprema. La última palabra la tenía la señora Adriana Hoffmann y me dio la razón, pero el Consejo de Ministros refutó la orden y le abrió la puerta a estas empresas dejándolas en libertad absoluta". En ese momento, las disposiciones emitidas desde la autoridad medioambiental impusieron una serie de exigencias a las empresas. Las obligó a establecer sistemas de información pública a través de Internet, además de monitoreos en línea con el Servicio de Salud y vigilancia de las condiciones ambientales de Tocopilla, con cuatro estaciones adicionales.
Sin embargo, hoy los vecinos dicen no tener acceso a la información que revela la calidad del aire del puerto. Al igual que Castro, el presidente de la Corporación de Defensa y Desarrollo de Tocopilla, Ahmed Hatibovic, explica que sólo las autoridades conocen las mediciones, mientras que los ciudadanos estamos siempre desinformados. "Las sensaciones que tenemos como comunidad que vive día a día en Tocopilla, son diferentes a lo que dice el papel", en referencia al estudio realizado por el Dictuc para establecer la calidad del aire tocopillano. Explica que no es sólo la salud se ve afectada por el material particulado, sino también los bienes materiales que están todo el tiempo cubiertos por hollín recargado de níquel y vanadio.
"No tenemos especialistas"
En 2003, el Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica entregó un estudio realizado en varias comunas expuestas a contaminación. Seleccionaron a Iquique, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla y analizaron las causas de ingresos a los hospitales, de muerte y de consultas médicas en atención primaria y servicios de urgencia.
Las mayores tasas de Tocopilla se registraron en enfermedades respiratorias y cardiovasculares, las que duplicaron las de Iquique. El mayor riesgo relativo fue la enfermedad pulmonar obstructiva, seis veces más alta que en la capital de la I Región.
Además, Tocopilla tuvo un 40% más de mortalidad que Iquique y también superó a Antofagasta. Las enfermedades respiratorias presentaron un 97% de exceso de riesgo respecto a Iquique, los tumores un 69% y las enfermedades del aparato respiratorio un 30%.
Pero el Hospital de Tocopilla no cuenta con especialistas, por lo que todo enfermo crónico debe viajar 180 kilómetros al sur para ser atendido en el Hospital Salvador de Antofagasta, a través de una interconsulta.
El alcalde de Tocopilla, Luis Moyano, explica que esta situación es preocupante ya que "estamos obligados a viajar a Antofagasta para poder ser atendidos. Hay muchos pacientes que no han logrado llegar y mueren en el camino".
¿Dónde jugarán los niños?
Ancianos y niños son los más afectados por el humo que sale sin parar de las chimeneas de las termoeléctricas. "Muchas escuelas están ubicadas en el borde costero, muy cerca de las empresas. Tenemos niños que nacen deformes, otros que tienen 13 años y tienen problemas cardíacos de un adulto. Esto es un asunto de vida o muerte y nosotros vamos a pelear por la vida", dice Esmirna Brontis, dirigente de la Asociación Comunal de Padres y Apoderados de Tocopilla.
Por eso advierten que están dispuestos a radicalizar su accionar. El problema es que la crisis energética promete mano blanda al uso de petcoke y carbón para las termoeléctricas, un tema que podría agravar la contaminación en ciudades del país donde este tema aún no está normado.