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Los patrones

Mientras Jorge Barrera figura comprando éxtasis, buscando un detective para seguir a Marcelo Salas y se convierte en mito por las fiestas en su casa, la familia del fútbol le da la espalda. No es el primero que se cae desde la cumbre por un lío con la Justicia, y mucho menos el único que tiene enemigos. Aquí todos se creen dueños de la pelota.

Domingo 26 de noviembre de 2006

Después del partido todos son entrenadores. Algo de eso hay en las palabras de René Orozco hacia Jorge Barrera, el agente de jugadores formalizado la semana pasada por microtráfico. "Yo nunca quise que se acercara al club, porque tenía malos antecedentes de él", dice, y suena igual que un operador político a la salida de los tribunales. Porque Barrera tiene una relación comercial con Universidad de Chile hace siete años: partió organizando partidos entre su equipo y Colo-Colo. Después les trajo jugadores. Sergio Vargas se lo presentó a Orozco en 1999. Según el ex hombre fuerte del equipo, "Superman" y Barrera son "muy amigos", hasta ahora, cuando el ex arquero se desmarcó diciendo a propósito de la detención del mánager que "no es una noticia que esté vinculada con el equipo. Además, hace ya algunos meses que no hemos tenido comunicación con él". Ahora es el tipo al que nadie quiere. Pero mientras hizo negocios rentables fue "el socio de todos", como tituló "El Mercurio" un perfil suyo en mayo del año pasado.

Desde noviembre de 2004, la institución quedó al mando de Lino Díaz. Ahí se concretó un acuerdo entre el club y el empresario. Mercom, la rutilante empresa de gestión deportiva que Barrera armó en el edificio Marriot, ponía la plata a cambio de que el equipo jugara partidos amistosos, dentro de los cuales se cuentan las Copas Gato, cuadrangulares de verano en provincias, con Colo-Colo y la "U" como principales atracciones. En 2003, Barrera dio un golpe de efecto trayendo al colombiano Faustino Asprilla, que ya estaba en los descuentos de su carrera pero que ofrecía el carisma de un pasado glorioso.

Para la Copa Libertadores del año pasado, Barrera ofreció los servicios de Patricio Galaz. El jugador había sido estrella en Cobreloa y venía semilesionado desde México. A él se sumaron Hugo Droguett -esta temporada transferido al Tecos mexicano- y Luis Pedro Figueroa, dos de sus mejores representados.

 

SE ACABÓ LA FIESTA

Pero el equipo apenas pasó a la segunda fase. Aun así, Barrera iba por más. Y su nombre alcanzaba notoriedad continental en agosto de 2005, cuando Marcelo Salas era presentado como el nuevo refuerzo de la "U". Con esta movida, el representante se sintió como Gustavo Mascardi, ex agente de Salas, uno de los verdaderamente top y leyenda del gremio (la semana pasada estuvo en Chile negociando su entrada como inversionista a Deportes La Serena ).

Fue su período de gloria. Atrás quedaba Mercap, una pequeña consultora antofagastina registrada como organismo capacitador, que se estrenó en el fútbol organizando un partido entre Colo-Colo y Peñarol, suspendido por un corte de luz, en 1999. Ahora descansaba en las espaldas del grupo mexicano Pegaso, fusionado con Telefónica España. Barrera llegó a organizar un cuadrangular con la "U" y Colo-Colo en México, y realizó el torneo de tenis "Desafío entre Chile y Argentina" en el año 2000. Pero la racha empezó a disminuir en marzo de este año, cuando la última Copa Gato, jugada en Chillán, terminó a balazos entre los barristas a la salida de un servicentro. Juan Álvarez Carrasco, un hincha colocolino, quedó parapléjico.

Además, sus planes de ganar más poder en la institución fracasaron. "Quería poner a Sergio Vargas como técnico, pero el directorio se opuso porque no tenía título", asegura el doctor Orozco. En julio, el equipo perdió el Torneo de Apertura frente a Colo-Colo. Mayer Candelo, uno de los jugadores colombianos traídos por Barrera, conocido por hacer más ruido que goles, desperdició un penal decisivo.

Barrera sintió el golpe. Como entrenador asumió Gustavo Huerta y sacó del equipo a varios del corral Mercom (Herly Alcázar, Candelo y Cristián Canío) y encima el club fue declarado en quiebra. Paralelamente, Marcelo Salas lo demandó por deberle 190 mil dólares de los 600 mil que cobró por venir. Barrera respondió acusando al Matador de no jugar todos los amistosos pactados. Salas nunca estuvo invitado a las fiestas que Barrera organizaba en su departamento de avenida Colón. Las fiestas privadas "son muy habituales entre los jugadores que no quieren estar tan expuestos como Valdivia o Pinilla, va gente de todos los equipos y siempre hay mujeres lindas donde elegir", afirma un representante de futbolistas. Nadie se espanta cuando en el Caracol azul se mencionan los nombres de algunos de sus representados, como Luis Pedro Figueroa, el único que reaccionó con molestia a las preguntas sobre su vida personal.

 

PASAPORTES Y DETECTIVES

El ex detective de la Policía de Investigaciones Nelson Navarro cuenta que a sus oficinas de NN Investigaciones, en calle Estado, "llegó una persona a nombre de Mercom a pedirme que siguiera a Marcelo Salas. Ni hablamos de plata, le dije inmediatamente que no". Según otro conocido representante, Jorge Barrera quería probar que Salas no cumple la cláusula que lo obliga a mantener la conducta de un deportista de alto rendimiento.

"Su reputación quedó manchada para siempre, le va a costar mucho salir después de esto", dice Carlos Soto, presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales. Soto no cree que las pastillas de éxtasis que Barrera le iba a comprar al Kramer hayan sido para jugadores. "Este año no ha habido dopaje en el fútbol chileno, drogarse es un riesgo muy alto. El control es muy estricto y avanzado. Sería como arruinarse la vida", dice.

Jorge Barrera Rosales está en la misma situación que Pablo Tallarico en 2001. El uruguayo fue un zar del negocio cuando llegó a tener más de 80 jugadores, hasta que alguno de los suyos, como Pablo Contreras, tuvo problemas en el Mónaco por usar pasaporte europeo falso. Tallarico, el primero del medio chileno en obtener la licencia FIFA (ver recuadro), dice que "se comprobó que soy inocente y la prensa no publica un párrafo. Los mejores negocios los he hecho yo".

Pero su nombre está completamente vetado en los mismos clubes que alimentó con jugadores en los '90. Ahora, la cabeza visible de su negocio es Fernando Felicevich. "Somos socios en una empresa de gestión deportiva", dice Tallarico. Su amigo, de voz menos aguardentosa, dio la cara como representante de Alexis Sánchez cuando Cobreloa se quejó en mayo de este año de que el talentoso volante de 17 años había "huido" a Santiago para viajar a Italia y firmar por el Udinese. Los problemas entre ambas partes se solucionaron, pero según un dirigente del equipo minero, "Arturo Norambuena, Nelson Tapia y Mauricio Aros lo cuidaban para que no lo marearan los representantes, hasta que Norambuena fue con Fernando Felicevich hasta Tocopilla y convencieron a la mamá de que firmara un contrato en la notaría".

 

TUYA-MÍA-PARA TI-PARA MÍ

Es fácil confundirse respecto de los movimientos en este negocio. En el sitio web de Mercom aparece la ficha de Francisco Huaiquipán, que hace años abandonó a Barrera para irse con el curtido Mariano Gastó, como perteneciente a su corral. Patricio Galaz, en el registro de la ANFP aparece a nombre de Felicevich, pero es de Jorge Barrera. Hugo Rubio afirma tener entre sus representados a Matías Fernández, pero el goleador "terminó contrato con ellos cuando firmó por el Villarreal", dice Carlos Soto.

Alan Silberman, representante en Chile de la agencia holandesa de Jason Niels Pappe, dice que Arturo Vidal, de Colo-Colo, es "suyo", lo mismo que asegura Fernando Felicevich, quien reconoce que cobra un 10% sobre todo lo que ganan sus jugadores, el mismo porcentaje que Passball, la "agencia más cara de Chile", según Silberman. Este apoderado asegura que "sólo cobro un porcentaje cuando hago una transferencia al extranjero", y que se preocupa de sus pupilos en detalles más personales, como que "a todos los mando a estudiar inglés".

Jorge Barrera no está en los registros de la ANFP como agente y no tiene licencia de agente FIFA (ver recuadro) lo que motiva el descrédito de sus colegas. No así el de Felicevich, que dice que ha "escuchado comentarios muy positivos de los jugadores hacia él". Barrera, igual que Silberman, cumplen con el requisito número uno para tener éxito en este negocio: "Ganarse la confianza de los jugadores, ser como una mamá", dice Carlos Soto. Barrera los invita al Liguria, Silberman a su casa con el resto de la familia. Lo importante es ganar. LND

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