EXPERIENCIA PILOTO EN ESCUELA DE PEDRO AGUIRRE CERDA AYUDA A MEJORAR CLIMA ESCOLAR
Habían escuchado la palabra discriminación. Pero no sabían que vivían con ella. Más de cien escolares de la Escuela Lo Valledor participaron en ochos talleres que los ayudó a canalizar sus penas y rabias. Una experiencia que se replicará en todo el país en 2007.
Una cosa le molesta a Claudio Zúñiga de vivir en el Hogar de Menores Helmut Hunner. Y mucho. Su pena se agranda cuando en el colegio donde estudia sus compañeros le enrostran con sorna de dónde proviene. “Mis compañeras me dicen que estoy botado y los cabros que pasan por afuera del hogar nos gritan que estamos encerrados”, cuenta. “Me dan ganas de llorar y no parar. Duele harto. En el alma”.
Claudio había escuchado la palabra discriminación, pero no tenía conciencia de que vivía con ella. Hasta que participó en los ocho talleres por la Diversidad y la No Discriminación para Escolares que organizó el Ministerio Secretaría General de Gobierno en la Escuela Lo Valledor, de Pedro Aguirre Cerda. “Aprendimos muchas cosas que algunos necesitábamos saber, como el respeto”, cuenta. Fue, además, el espacio para decirle a su grupo que vivir en un hogar no lo hace diferente. “Les dije en la cara que me molesta. Estuvo bien que habláramos de esto”. También fue el momento de reafirmar sus convicciones: quiere ser carabinero. “Algunos me dicen que como soy de un hogar no voy a poder hacer esto o esto otro. Como si no tuviera futuro. Pero yo sé que tengo un futuro por delante”, dice convencido.
Un plan para todos
Dicho plan piloto será replicado a nivel nacional en 2007, según el subsecretario General de Gobierno, Carlos Maldonado. “La razones de la discriminación siempre se alimentan de la ignorancia y el descrédito. Por lo mismo, nos parece necesario que a nivel nacional existan instancias educativas donde los niños y niñas de este país discutan sobre un nuevo trato, aprendan sobre el respeto al otro como principio fundamental de convivencia y eviten convertirse en sujetos activos de la discriminación”.
En el plan participaron unos 150 alumnos de quinto a octavo básico de la Escuela Lo Valledor -que tiene un índice de vulnerabilidad de 6,2% y 40 alumnos del Hogar de Menores Helmut Hunner-. Conversaron sobre aspectos como la igualdad, la diversidad y la intolerancia con los monitores de la División de Organizaciones Sociales del ministerio, una sicóloga y una sicopedagoga del colegio.
Los menores asociaron discriminación con “mirar en menos” por el color de la piel, situación económica, aspecto físico, por el nombre, por la voz, por ser como somos y por la apariencia. “Eso me pasa en los supermercados. Los guardias a veces me siguen porque piensan que me voy a robar algo. Ya estoy acostumbrado”, dice Antonio Córdova, de 11 años.
Los mismos de siempre
Sobre quiénes son víctimas de discriminación, los escolares mencionaron a los peruanos, las personas de otras razas, los homosexuales, los pobres, las personas de la calle, los drogadictos, los que van a la iglesia, los que tienen estilos diferentes y las personas con discapacidades. Pero también pudieron reconocerse como víctimas de discriminación y discriminadores. “Con mis compañeros hablábamos de por qué los nazis mataban a los que viven en la calle. Y está mal eso que están haciendo. No tienen por qué matarlos”, comenta Tamara Núñez, de 12 años.
Los efectos que produce la discriminación son, según los menores, pena, tristeza, humillación y depresión, rabia y pena. Además de sentimientos suicidas. “Cuando los niños veían escenas de películas donde había discriminación hablaban de los efectos, mencionaban la pena, la rabia, la baja de autoestima y también apareció en el discurso de los niños llegar a suicidarse y a matar por esta rabia que se sentía”, explica el sicólogo Francisco Vira. “Eso implica que ésta es una problemática real que necesita ser tratada de manera institucional. Se necesita generar experiencias donde estas temáticas se visibilicen y se puedan enseñar”.
Para el primer trimestre del próximo año se espera que el país cuente con la Ley Contra la Discriminación. Un cuerpo legal que llenará un vacío como el que vivió Pilar Morales, la actriz con síndrome de Down a la que no le fue permitida la entrada a un bar de la capital y que debió demandar a través de la Ley del Consumidor ante la falta de una legislación específica.