
Lunes 4 de diciembre de 2006
Su probable muerte salvaría al ex dictador Augusto Pinochet de una sentencia condenatoria que ya tiene asegurada en el proceso por los crímenes de Villa Grimaldi, llevado por el ministro Alejandro Solís. En esta causa está desaforado y procesado en calidad de autor de secuestro con desaparición y tortura. Este juicio, junto al caso Riggs por su ilícita fortuna, son las causas donde el avance de las investigaciones indica que serían las primeras en las que se dictaría condenas.
La cierta sentencia desfavorable a Pinochet en estos juicios dice relación con la gran cantidad de antecedentes probatorios en su contra, los que su defensa hasta ahora no ha podido destruir. En todo caso, por el estado del proceso una condena en contra del ex tirano tiene más posibilidades de ser dictada primero en Villa Grimaldi.
Desde hace un tiempo en tribunales se comenta que, lo mejor que puede ocurrir a Pinochet para salvar su imagen como alguien que jamás fue condenado en ningún lugar del mundo por los crímenes de los que se le acusa, es morirse.
Dilación
Por ello, abogados querellantes en estas causas y las demás que enfrenta el ex dictador reiteran que la estrategia de la defensa de Pinochet en los últimos meses ha sido, fundamentalmente, dilatar las causas mediante subterfugios técnico-procesales para ganar tiempo, más que preparar buenos argumentos para echar abajo los antecedentes condenatorios en su contra, estrategia que ya, de acuerdo a los querellantes, fue dejada de lado hace tiempo.
Así las cosas, si bien Pinochet no pudo salvarse de ser prontuariado -aún cuando su fotografía de rigor de frente y perfil aún no es publicada por ningún medio-, esta vez la muerte podría salvarlo de la condena que, al igual que la foto de prontuario, darían la vuelta al mundo en cosa de minutos.
Si bien Pinochet logró hasta hace un tiempo evitar ser vinculado procesalmente en forma directa a los crímenes de la DINA, fue el propio ex jefe operativo de ese organismo, Manuel Contreras, siendo Pinochet su superior directo en estos asuntos, quien lo sepultó revelando detalles de cómo éste ordenó y monitoreó las operaciones de exterminio.
Un careo entre ambos efectuado por el ministro Víctor Montiglio, el único realizado hasta ahora y que con seguridad pasará a la historia con tal exclusividad, fue fundamental para confirmar la responsabilidad penal de Pinochet en las acciones de la DINA. Confirmar, porque antes de esta confrontación verbal entre ambos ya Contreras lo había "tirado a los leones" en el proceso por la Operación Cóndor, dichos que resultaron pieza relevante para que el anciano militar fuera desaforado en las cortes por esta causa y las restantes relativas a los delitos cometidos por la DINA.
Los querellantes y grupos de DDHH no desean la pronta muerte de Pinochet, como podría esperarse, y aspiran a que viva el tiempo necesario para recibir la primera condena, y morir de esa manera sentenciado por crímenes de lesa humanidad. LN