
Jueves 7 de diciembre de 2006
El famoso "dato" de la amiga de la amiga. El ofertón tentador: moldear esas zonas del cuerpo que nos disgustan y a bajo precio. El calor no deja otra alternativa. Con ropas ligeras hay que mostrar más. Y nadie quiere lucir mal, aunque para aumentar senos, glúteos y pantorillas o esculpir un rostro se utilice silicona industrial, la misma que se usa para sellar cañerías o vidrios.
Si bien el resultado es inmediato, tarde o temprano el dato del año termina evidenciando sus nocivos efectos. "He sacado granulomas de silicona de los muslos y la zona lumbar, extrayendo grandes trozos de tejido sano infiltrado, con todo el daño que eso implica. Personas que se inyectaron silicona líquida industrial, la misma que se ocupa para sellar cañerías, la cual produce el efecto inmediato de aumento de volumen, pero con el tiempo se desplaza debido a la gravedad, desparramándose por todo el cuerpo. Y es que caen en el dato que les da la amiga o en el ofrecimiento que hace alguien dedicado a la estética, quienes no tienen ni la formación ni los implementos para hacer un procedimiento que es netamente quirúrgico", explica Humberto Gacitúa, miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética y médico de la Clínica Las Condes.
Gacitúa aclara que aunque el nombre sea el mismo nada tiene que ver el producto industrial con el quirúrgico. "Mucha gente cree que la silicona es una sola, lo cual es erróneo, porque los implantes que se usan en medicina tienen dos formas: las cápsulas rellenas con gel -que se ponen en mamas, glúteos y muslos- y la silicona sólida, que se usa para moldear la zona del mentón y pómulos. El más popular es el implante mamario, que es una cápsula que contiene silicona en gel. Si ésta llegara a romperse, lo cual es muy raro, la sustancia no se desparrama porque es cohesiva, a diferencia de la industrial, que es acuosa. Además, el tejido recubre a este cuerpo extraño que es el implante, formando una especie de bolsillo, lo cual protege en el caso de una rotura", añade el experto.
El cirujano plástico comenta que la mayoría de las pacientes llega porque el producto, al cabo de un tiempo, les genera desde reacciones alérgicas a dolores intensos e inflamaciones. La solución es extraer la silicona. Y allí se genera el problema.
Sin pechos
Al ser líquido el producto se infiltra en los tejidos y por ello los casos más complicados se dan con las mamas. "Cuando las mamas están infiltradas con ese líquido hay que hacer una masectomía subcutánea. O sea hay que sacarle toda la glándula mamaria a la persona. Es nefasto, porque la paciente se queda sin mamas. Hay que sacárselas y muchas veces son cabras jóvenes", dice Gacitúa.
Cuando el procedimiento se ha efectuado en la cara, el problema que surge es que el producto comienza a bajar por el rostro, provocando la aparición de bolsitas debajo de las mandíbulas del paciente. "Parecen perros bulldog".
De allí que Gacitúa llame a no dejarse tentar por este tipo de ofertas. "Puede ser más económico y de resultados rápidos, pero pueden costar incluso la vida o tener pésimas consecuencias, las cuales hay que resolver en pabellón". Para alcanzar la belleza deseada, recomienda buscar a profesionales y recintos acreditados.