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"Hay una obsesión de la derecha con el estatismo que es un poco enferma"

Por fin está en manos de la Presidenta el informe del Consejo Asesor. Su presidente, Juan Eduardo García-Huidobro, desmenuza los últimos acontecimientos y sentencia que el retiro del Bloque Social fue "un tremendo desaire para Bachelet, no para el informe".

Martes 12 de diciembre de 2006

Juan Eduardo García-Huidobro ha pasado a ser un personaje público. Ha trabajado durante treinta años en temas de política educativa, pero la presidencia del Consejo Asesor le ha dado una notoriedad parecida a la "fama". Dice que esta exposición no le ha traído problemas mayores, aunque nunca imaginó que en la última etapa las cosas se complicarían tanto.

Aunque señala que no se ha perdido la amistad y que "pese a todos los jueguitos que nos hacen, debemos agradecer a los estudiantes por instalar el tema de la educación como prioridad", no teme criticar la abrupta salida del Bloque Social. Pero más duro es con la derecha y sobre todo con Patricia Matte, quien en un vespertino lo acusó de ser el responsable de muchos de los conflictos en el interior del Consejo por "ser demasiado estatista". Para García-Huidobro, la derecha está obsesionada con este tema.

 -¿Cómo fue el momento en que los estudiantes y profesores anuncian su retiro?

 -Primero, pasó algo entre ellos. Cuando dijeron "nos vamos" e inmediatamente después se levantaron otros estudiantes diciendo "no nos vamos". Un consejero dijo cómo se sentía. Les dijo: "hemos estado trabajando diez horas juntos los últimos días y yo he estado ahí con ustedes cuando ya sabían que se iban a bajar y no me lo dijeron, me siento utilizado".

Su forma de trabajar no contribuye al diálogo, estaban todos sorprendidos. Ahora, los que se fueron también estaban afectados emocionalmente. Los estudiantes se fueron con los ojos húmedos del Consejo, no se fueron felices. Lo hicieron por lealtad con la gente que representan.

-Ustedes trabajaron muchas horas juntos...

-Fue un trabajo muy formativo, pese a todo este final que empaña el proceso. Con esto se valida la idea de que si tuviéramos más participación ciudadana el país sería distinto, seríamos más tolerantes. Esto en educación es primordial, es el futuro que queremos, es imposible educar sin una visión compartida de lo que queremos. Las diferentes posiciones explican en buena parte por qué no estemos haciendo las cosas bien.

-Usted como presidente del Consejo vivió meses turbulentos, con mucho estrés.

-No tanto, pude dormir en la noche, pero es que yo he trabajado los últimos treinta años de mi vida en esto. Este momento final me lo imaginaba complejo, pero no tanto.

-Pero hubo momentos tensos. Sin ir más lejos, Patricia Matte criticó su actuación como presidente del Consejo, lo trató de estatista y dijo que eso habría generado muchos conflictos dentro de la mesa.

-Es bien curioso eso. Yo he tratado de conversar con ella durante todo este tiempo con la mayor libertad, siendo que ella fue miembro de un Gobierno no democrático como yo, sino de otro tipo de Gobierno y eso a mí no me molestaba. Creo que hay una obsesión de la derecha en el tema del estatismo que es un poco enferma.

Ella tuvo el coraje de mandarme una carta señalando que estaba decepcionada por el informe, porque insistía poco en la descentralización, pero yo siempre entendí que era un tema con el informe y no personal eso de que "esta comisión fracasó, porque a la señora Bachelet se le ocurrió mandar a este estatista a presidirla".

 -¿Podrá generar consensos un informe que tuvo problemas de legitimidad internos?

 -Yo creo que no pierde legitimidad. Ellos (Bloque Social) estuvieron aportando hasta el final y todos sus puntos de vista están en el informe. Por eso tiene la legitimidad que le dan todos sus miembros participando. Lo que pasa es que el informe dice A, en algunos casos, A y B en otros, y a ellos les gustaría que sólo dijera A en todo el documento. Y para que nadie se llame a engaño sacaron otro informe que dice sólo A y es su opinión, pero te das cuenta que ese informe no tiene ninguna posibilidad de conversar con el país. Incluso, ese mismo documento habría sido distinto sino hubiesen participado en el Consejo. sus posiciones habrían sido menos matizadas en muchos puntos.

-Finalmente, ¿cuáles son las lecciones de este informe?

-Es posible, si tenemos la generosidad y flexibilidad suficiente, hacer un cambio en educación muy sustancial y completo. Esto supone políticas de mediano y largo plazo y es algo que Bachelet puede comenzar, pero debe persistir por 20 años. Si esto cambia de administración en administración o de alcalde a alcalde estamos sonados. Hemos logrado grandes acuerdos: estamos de acuerdo que la educación chilena está tremendamente mal distribuida y por lo tanto es muy injusta. Esas dos cosas, ¿si no son crisis qué son? Les pueden llamar como quieran, pero de que tenemos problemas serios, los tenemos.

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