
Martes 26 de diciembre de 2006
La jefa provincial de Valdivia de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) Décima Región, Elke Huss, precisó que los dos nidos de cisnes de cuello negro encontrados en los ríos San Antonio y Pailapifil, se ubican fuera del santuario de la naturaleza Carlos Anwandter y lejos del cauce del río Cruces que recibe los residuos industriales de la planta Valdivia de Celulosa Arauco (Celco), corrigiendo de esta manera información difundida por la prensa acerca de al existencia de nidos en mencionada zona.
"El censo de Conaf se hace desde el año 99 y abarca dos partes, que es el santuario y la parte propuesta como reserva (que es adyacente al río Cruces)", aclaró Huss, por lo que se contabilizan las aves registradas adentro del santuario y fuera de éste "como un todo".
Subrayó que "es ahí (afuera del santuario), donde se encontraron los nidos, que corresponde a la reserva", descartando la existencia de nacimientos de cisnes en el río Cruces.
Por ser una metodología que se presta para confusiones, la jefa provincial de CONAF Valdivia dijo que a partir de enero se corregirá el sistema de medición. "En el censo no nombramos la diferencia entre reserva y santuario, pero desde enero (de 2007) vamos a volver a precisar la diferencia para no cometer errores", aseguró.
Santuario sin cambios
El ornitólogo y director del Instituto de Zoología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral, Roberto Schlatter, confirmó que no existen anidaciones en el santuario, por lo que no se presentan mejorías desde el año 2004.
En tanto, se siguen avistando núcleos de cisnes en cauces tributarios, alejados del río Cruces, donde se encontraron los dos nidos mencionados, con tres huevos cada uno.
El veterinario valdiviano, Daniel Boroschek, uno de los precursores del movimiento ciudadano Acción por los Cisnes también realiza recorridos de observación en la zona y se sumó a la confirmación de que no hay anidaciones en el Santuario.
"Mientras no haya reproducción, ni cisnes en el santuario, no habrá vida en él. Es un indicador. Además, si llegase a haber reproducción alguna vez, tendría que ser significativa, porque antes se reproducían 500 parejas anuales que daban vida a dos mil cisnes anuales", explicó.
El profesional coincidió con algunos científicos de la Universidad Austral en que "mientras no se detenga la fuente de contaminación, no habrá mejoría en el santuario", recordando que desde el año 2004, en que comenzó a operar la planta de celulosa, hubo un profundo cambio en el río Cruces, donde disminuyó drásticamente la población de cisnes de cuello negro y otras aves, que murieron y emigraron a ríos cercanos.