
Domingo 21 de enero de 2007
Le fue infiel muchas veces, no la sacaba a fiestas y las peleas eran frecuentes desde hace un año. Muchas mujeres, en esas circunstancias, arrancarían del lado de ese mal hombre. Pero Isabel Ramírez se quedó y hoy es la única conexión que Manuel Arancibia Morales, formalizado por la fiscalía por cinco delitos asociados a la falsificación y venta de facturas, tiene con el mundo y con lo que le queda de cariño.
Esta mujer de 35 años trabajó en cafés con piernas desde 1996 y en 1999, en el Copacabana conoció a Manuel Arancibia, cuando éste se dedicaba a excarcelar reos.
La mujer, que cursa estudios para perito criminalístico, asegura que los cabecillas del fraude son otros, que ambos están amenazados de muerte y que aún falta mucho por saber.
-¿Cómo estaba Manuel Arancibia cuando lo visito en la Cárcel de Alta Seguridad?
-Afligido, porque cuando fue interrogado no le dieron sus medicamentos en todo el día. Él es diabético y enfermo cardíaco. También está acongojado porque sólo era empleado. No el cerebro, como se dice.
-¿Hace cuánto tiempo lo conoce?
-Hace siete años, en el café. Lo atendía como cualquier cliente y era una persona muy amable. En ese tiempo él veía la parte judicial, con abogados. Tenía un buen nivel de contactos. Empecé a vivir con él desde 2000. Cuando nos enamoramos tuvimos una muy buena relación, siempre trató de inculcarme que en la vida había que ser algo más y que estudiara.
-¿Tuvo alguna sospecha de que estaba metido en algo ilícito?
-Nunca, nosotros no nos veíamos casi nada. Vivíamos juntos, sí, porque como el me sacó del café tenía que responder conmigo aunque tuviera las mujeres que tuviera. Perdí muchas cosas por él.
-¿Considera que está bien encaminada la investigación?
-Creo que no. No sé a quiénes están protegiendo, no sé por qué nos presionan tanto, no sé por qué (la fiscal Nancy González) quiere a toda costa que vaya a la fiscalía y me quiere formalizar. La fiscal debe hacer más diligencias con los nombres que él ha entregado.
-¿No le pasaba dinero?
-Desde el tiempo en que cayó detenido en Temuco no me pasó mas dinero, porque no tenía. Antes le pagaban tres millones de pesos mensuales y con eso vivíamos.
-¿Usted le exigía que le contara lo que hacía?
-Nunca le exigí nada porque todo lo que veía en la oficina era la parte jurídica. A él le molestaba que yo fuera para allá, y a las niñas también, porque saben que soy una persona muy observadora y me doy cuenta de muchas cosas sin preguntar.
-¿Cómo Arancibia logró evadir tanto tiempo a la policía?
-No tengo idea como lo hizo porque el se metió solo y tiene que salir solo. Yo sólo le ayudo ahora porque le debo lealtad, porque a mi me ayudó mucho. Fue una persona correcta.
-¿Se contactaron el día de la detención?
-Sólo ese día, porque estaba enfermo y no tenía plata y la única persona que le podía pasar dinero era yo, porque Manuel no tenía ni para comer. Entonces cómo una persona que supuestamente tiene tanta plata no va poder hacer algo más o salir del país.
-¿Está amenazado?
-Está amenazado de muerte, telefónicamente. Su vida corre riesgo y por eso está en la CAS. Yo también tengo problemas por haber sido su conviviente, porque me han amenazado, pero no quiero ahondar más. A mí me da miedo por él. Lo amenazaron con que si habla lo van a mandar a matar adentro.
-¿Por qué lo amenazan?
-Porque debe haber gente con más poder. Aquí se está cortando por el hilo por lo más delgado y las personas de arriba siempre va a estar allí.
-¿Conoció al señor Meyerholz?
-Lo conocí un par de veces. Él miente cuando dice que no son amigos. Cuántas veces ellos no se paseaban delante mío, iban juntos al (cabaret) Champagne, salían siempre. A mí no me llevaban porque Manuel siempre iba con otras mujeres. Meyerholz era su jefe. LND