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Miércoles 24 de enero de 2007

El general (R) Miguel Trincado se ha transformado en la bestia negra en el proceso que sustancia la jueza Rosa María Pinto. Si bien la magistrada no lo ha dicho, lo más probable es que si no se presenta a esta tercera citación, Investigaciones lo detendrá en la vía pública.

La falta de memoria de “mi teniente” Trincado

El suboficial (R) Manuel Aguirre afirma que los cuerpos ensacados también fueron cargados a bordo del C-47 por él y por el entonces “teniente Trincado”. Fue este último, sin embargo, y de acuerdo a las declaraciones que obran en el expediente judicial, quien después de la misión ordenó a sus subalternos que se dirigieran hasta la ribera de un río para lavar el camión. En sus anteriores declaraciones judiciales, Trincado negó los cargos que le hacen sus subalternos, rechazando también haber integrado la Sección II de Inteligencia del regimiento.

Por tercera vez fue citado a declarar en calidad de inculpado
General (R) Trincado en rebeldía ante tribunal de Calama en causa por desentierro de cuerpos

El ex comandante de la Guarnición de Santiago, general (R) Miguel Trincado, está acusado de dirigir la operación de desentierro y lanzamiento al mar de los 26 cuerpos de los prisioneros asesinados por la Caravana de la Muerte en Calama en octubre de 1973.



Jorge Escalante
La Nación

El recientemente pasado a retiro general Miguel Trincado Araneda se encuentra en rebeldía ante la jueza de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, Rosa María Pinto, que investiga el desentierro y lanzamiento al mar de los cuerpos de 26 prisioneros asesinados en octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Trincado fue citado a declarar en calidad de inculpado en dos oportunidades desde diciembre pasado, pero no se presentó ante el tribunal de Calama donde la magistrada se constituye para esta investigación.

Por ello tampoco puede ser careado con suboficiales (R) del Regimiento Calama, que le imputan comandar la operación de desentierro y disposición final de los cuerpos a bordo de un avión de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) modelo C-47 para arrojarlos al océano, como asimismo ser entre 1975-76 el jefe de la Sección II de Inteligencia del regimiento, unidad a cargo de esta operación.

La jueza Rosa María Pinto confirmó ayer desde Antofagasta a La Nación a la no concurrencia de Trincado, pero dijo que “ahora está citado por tercera vez para la próxima semana”. Consultada por una eventual orden de aprehensión en contra del general (R) para asegurar su comparecencia, la jueza respondió que ello “no ha sucedido”.

 

Operador

El ex comandante de la II División del Ejército con asiento en la Región Metropolitana y con jurisdicción para la IV, V, VI y VII regiones, está acusado además de interceder en noviembre de 2005 ante el director general de la Policía de Investigaciones, Arturo Herrera, con el fin de que éste ordenara el cambio de un informe policial que lo sindica como, al menos, jefe de la Sección II de Inteligencia de ese regimiento al momento del desentierro y traslado de los cuerpos hasta el aeródromo de Calama.

El general (R) debe además ser careado con el suboficial (R) del mismo regimiento Manuel Aguirre Cortés, que era miembro de la referida Sección II, porque éste lo acusa directamente de comandar la tarea de desentierro y manejar el camión en el que se trasladó los cuerpos al aeródromo de Calama. También debe ser careado con el ex mecánico de la FACH, suboficial (R) de iniciales S.O.L.M., quien está confeso de viajar en el avión y arrojar los cuerpos al mar.

Trincado no ha concurrido a declarar, a pesar de que fuentes vinculadas a la investigación judicial indicaron a este diario que el Ejército pidió en su momento al tribunal que su citación se produjera luego de que éste pasara a retiro, como ocurrió en diciembre pasado.

El desentierro de los cadáveres y su disposición final a bordo de la máquina proveniente de la base de la FACH en Cerro Moreno, Antofagasta, correspondió a una acción coordinada con el Departamento de Inteligencia de la Primera División del Ejército con asiento en esa ciudad, a cargo del actual general (R) Julio Salazar Lantery.

El ex mecánico de la FACH que admitió tirar los cuerpos al mar sostiene que los “bultos ensacados” fueron cargados y “acomodados” a bordo de la máquina por él mismo y otros integrantes del Ejército que llegaron una mañana con los cuerpos al aeródromo de Calama. LN













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