
Jueves 22 de febrero de 2007
Patricio Ojeda /Agencias
El alto precio que alcanzó el barril de petróleo a partir de la segunda mitad de 2004 aún tiene alcances importantes para las arcas fiscales del país. Ese año, Chile gastó aproximadamente 4 mil 468 millones de dólares en importación de hidrocarburos, cifra que lejos de estancarse ha subido como la espuma.
Según las cifras del Banco Central, los egresos por concepto de compra de combustible muestran en los dos últimos años una tendencia alcista, que refleja el incremento del precio del petróleo en los mercados internacionales. De acuerdo con los datos del instituto emisor, Chile gastó en 2006 un total de 8 mil 13 millones de dólares en la adquisición de hidrocarburos. Esta cifra es casi el doble que la invertida en 2004 y se explica principalmente por los niveles históricos que alcanzó la cotización del "oro negro", especialmente en junio del ejercicio anterior, en que se transó en promedio a 74 dólares y 33 centavos por barril.
A mediados del año pasado, los anuncios que hacían las naciones que integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) eran alarmantes. El canciller venezolano Rafael Ramírez creía que el precio del crudo podría llegar a los 100 dólares por barril y el panorama coyuntural contribuía a elevar la cotización del carburante. Los ataques a oleoductos en Nigeria y la eterna inestabilidad que ronda entre las naciones exportadoras aportaban a este probable escenario. A esto se sumó el aumento de la demanda en China e India . Todo esto, provocó un efecto especulador difícil de detener y configuró un panorama muy oscuro para los países no productores de petróleo, como Chile.
Sin embargo, esta tendencia paulatinamente se fue revirtiendo. La incapacidad que demostraron los miembros de la OPEP para abastecer la demanda se superó con mejoras en el transporte, refinación y almacenamiento del crudo, sobre todo en sus rutas hacia China e India. Además, el aumento constante del precio del petróleo provocó que los países consumidores barajen nuevas alternativas de abastecimiento. Actualmente, Europa incursiona con éxito con las energías solar y eólica, y países como Brasil desarrolla los biocombustibles, fórmula que Chile podría adoptar en un futuro cercano.
A esto, se sumó el panorama geopolítico, que cambió favorablemente -aunque no exento de amenazas- hacia una estabilización de los conflictos. Todos estos factores derivaron en que la cotización del crudo se estabilice. "Se han manifestado finalmente los principios fundamentales del mercado del petróleo. Desapareció el ritmo al alza de los precios y se requerirá una combinación de factores especiales para que vuelvan nuevos aumentos", explicó el Centro de Estudios Globales de Energía.
A pesar de que el impacto del desarrollo de las nuevas energías aún no es tan importante, sí se puede ver un cambio en la generación de electricidad. En ese ámbito, las energías emergentes le están ganando la pulseada al petróleo.
Lo cierto es que los elevados precios observados hace algunos meses se redujeron de manera importante. En enero de 2007, el barril de petróleo se cotizó en 54 dólares y 70 centavos, es decir, casi diez dólares menos que el mismo mes del año anterior, en que registró un precio de 65,39 dólares. Si el resultado de enero se compara con las cifras registradas hace seis meses, se anota una disminución en la cotización del hidrocarburo de casi 20 dólares, lo que constituye una caída de 24%.
Frente a estos hechos, los miembros de la OPEP han estado en contacto para discutir la caída en los precios, pero no tienen planes para una reunión de emergencia sobre la materia, según comentó un vocero de la organización.
El efecto Mahmud
En todo caso, este panorama favorable para los países importadores puede venirse abajo rápidamente. Ayer, el Presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, descartó cumplir la resolución que impuso Naciones Unidas respecto a finalizar el enriquecimiento de uranio que lleva a cabo su país y aseguró que seguirá con el programa nuclear. "Aunque tuviéramos que renunciar a cualquier otro proyecto en los próximos diez años para que el país pueda tener acceso a la tecnología nuclear, igualmente valdría la pena", comentó Ahmadinejad. Ante esta negativa, se acrecientan las posibilidades de que las potencias decidan intervenir para frenar los propósitos iraníes. Para demostrar la importancia que tiene Irán en el concierto internacional, ayer el petróleo cerró por primera vez en el año sobre los 60 dólares por barril, justo después de que Ahmadinejad anunciará la decisión de su Gobierno ante el mandato de la ONU. LN