
Domingo 25 de febrero de 2007
Por Felipe Gianoni J.
A primera vista, el paraje de una decena de camiones circulando a gran velocidad por un camino aledaño al río Colina, junto con una retroexcavadora extrayendo áridos de su lecho, no fue tan impactante como lo son sus antecedentes. En las fisiología de la maquinaria pesada, el logo de Áridos Quintay, una empresa del sector dedicada a la extracción del material, atestiguaba una flagrante falta en la que incurre la empresa, en donde el municipio, por extrañas razones, no responde a la visible irregularidad.
Es así como en Colina, desde hace cuatro años, la actividad de extracción de áridos -elemento básico para la construcción de estructuras a base de arena, gravilla, etc.-se ha vuelto un negocio de gran lucro debido a las altas utilidades que se pueden obtener. Por su extracción, las empresas deben cancelar cerca de 500 pesos el metro cúbico extraído por concepto de derechos municipales para luego ser vendido a más de siete mil pesos en el mercado. Una diferencia notable que se suma al pago de otras imposiciones, como el que se necesita para intervenir un río del país. En ese caso, la patente bordea los 27 millones de pesos. Sumando y restando, la evasión supera los 200 millones de pesos.
Por lo mismo, entre realizar una actividad que en terreno fue constatada por LND como, por decir lo menos, irregular, y el acatamiento de las normas dictadas por las autoridades pertinentes, no hay dónde perderse. Y para ello, el cuidado del patrimonio público por parte de la autoridad municipal es obvio. "La municipalidad debería ser el primer organismo en reaccionar", sentencia el director regional de la Dirección General de Aguas (DGA), Fernando Vidal, apuntando al que debería ser el principal ente fiscalizador.
Evasión de impuestos
Cuando se trata de fiscalizar, la pelota corre lo más posible entre las autoridades. Si bien el municipio debe velar por el cuidado de sus "terrenos", tanto la DGA como la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) del MOP sólo pueden actuar ante una denuncia realizada por autoridades o actores afectados, tal como lo hizo la Asociación de Canalistas del Río Colina.
Si bien habían antecedentes desde el 2003, recién en julio de 2005 la agrupación advirtió a la DGA y la DOH del peligro que ocasiona la "explotación indebida de áridos, que ha permitido que el agua se haya cargado a la ribera sur", provocando que el cauce del río se desestabilice y perjudique a las labores agrícolas del sector. Mención aparte merece que la remoción indebida "pone en riesgo a parcelas y casas de pequeños agricultores, que frente a una crecida mediana del río, podría poner en riesgo sus construcciones", explica el documento enviado a las autoridades.
Y la DOH respondió fuerte. En septiembre del mismo año, la entidad a cargo de dar luz verde a los proyectos de extracción de áridos, caducó la vigencia técnica a todas las empresas desde el puente San Luis, en pleno sector residencial de Colina, hacia aguas arriba, zona denunciada por los canalistas y que revierte más riesgo para inundaciones de la población (ver recuadro 1).
En el documento, la DOH menciona a Áridos Quintay como responsable de extracción no autorizada, quienes deben suspender de inmediato la actividad y "restituir la configuración original de esa sección", ante el evidente mal estado en que dejaron el lecho del río. Incluso en el escrito se cita a Nelson Pinto, director de Obras Municipales de Colina, para que detuviera las faenas sin tener una respuesta satisfactoria del municipio. Hoy, a casi dos años, la misma empresa sigue realizando sus actividades, sin fiscalización y a la vista de cualquier persona que pase por la ribera del río.
Por eso, el concejal DC Nicolás Pavez pondrá una denuncia este lunes en la DGA para que se investigue lo que él considera como "una clara falta de fiscalización por parte de la municipalidad". A juicio de la autoridad, "no es posible que la DOM no haya constatado los hechos en terreno, cuando se puede ir durante una semana al río Colina y encontrar a una máquina trabajando todo el día y noche". Y Pavez va más allá: "También hay que efectuar una denuncia al SII. Todos los camiones circulan sin guías de despacho".
Alcalde versus funcionario
Apuntados como los principales responsables de que las faenas de extracción sigan su curso, la municipalidad extrañamente tiene dos versiones para justificar las obras por parte de Áridos Quintay. El alcalde Mario Olavarría (UDI) explica que los trabajos son "arreglos menores. Se está haciendo para limpiar un ala del río que va hacia Peldehue, que nos producía problemas". El edil niega que se esté extrayendo áridos sin los permisos correspondientes, aludiendo a los dictámenes de la DGA y DOH. Sin embargo, la explicación del alcalde gremialista difiere completamente del director de Obras Municipales. Nelson Pinto señala que las labores realizadas obedecen a "una conformación de la caja del río a raíz de problemas en uno de los sifones. Y para eso, la DOH nos autorizó a esta labor. Efectivamente las faenas las realiza Áridos Quintay, pero no corresponden a labores de extracción ni movimientos mayores de áridos". Incluso va más allá, negando la existencia del "brazo que va hacia Peldehue" mencionado por Olavarría. "No sé de qué brazo me hablas. El río Colina empieza más arriba de Peldehue", añade Pinto.
La historia de equivocaciones del municipio y el edil no es la única. En marzo de 2004, la empresa Conovía, dedicada también a la extracción de áridos, denunció las faenas ilegales en su sector, pidiendo la intervención de la DGA. Ésta notificó al municipio, verificando la versión de la empresa y pidiendo un pronunciamiento al respecto por ser "competencia de su administración".
La respuesta del municipio, casi un año después -en enero de 2005- desconoció por completo la denuncia, aclarando que "un máquina retiró material en el lecho del estero. Situación que se regularizó y que no corresponde a material de extracción", cita el documento en respuesta a la denuncia. Meses más tarde, la DGA y la DOH, luego del reclamo de la Asociación de Canalistas del Río Colina, sentenciaba la prohibición para la extracción de áridos. Pero ello sigue ocurriendo. Y en ese sentido, el concejal Pavez es decidor: "Si el alcalde dice que está prohibido extraer y más encima dice que son trabajos menores, es porque están sacando a la mala".