
Domingo 25 de febrero de 2007
Por Daniel Pacheco/ Desde Madrid (Texto y fotos)
Desde que comenzó hace una semana el juicio a los presuntos autores del atentado terrorista del 11 M, en la Audiencia Nacional de Madrid, el otrora desapercibido abogado Gonzalo Boye ha adquirido un protagonismo inusitado en la península. La televisión, los diarios y las radios de España lo persiguen para pedirle declaraciones, porque aunque el jurista sólo representa a la viuda de una de las 191 víctimas del atentado de Atocha - Angélica Jeria -, se ha transformado en un hombre clave para el proceso gracias a la efectividad de sus pruebas y a la asertividad de sus interrogatorios a los tres "cerebros" del atentado: Youssef Belhadj, Hassan el Haski, y Mohamed "El Egipcio".
Boye es un tipo duro, hijo del rigor, y quiere llegar hasta el final en este caso porque, además de su convicción sobre la culpabilidad de los 29 imputados, tiene motivos personales para destacarse en la principal Corte de justicia de Madrid. En ese mismo lugar, hace 19 años, fue condenado a ocho años de prisión por el secuestro del industrial español Emiliano Revilla. Es hijo del ex director de revista "Cauce" y conspicuo funcionario de la municipalidad de Viña del Mar. A boye se le acusó entonces de colaborar con la ETA junto a otros miristas, entre ellos René "Gato" Valenzuela y Ramiro Silva. Pero él siempre ha desmentido aquella versión, aunque se entregó a la policía española pensando que la justicia lo absolvería. Su condena, según asegura, significó un verdadero "trauma personal".
El abogado, quien conversó con LND en sus oficinas del elegante barrio de Salamanca en Madrid, tiene contados los días que pasó en prisión: siete años, 11 meses y 23 días, pero sabe perfectamente bien que, si logra dentro de seis meses la condena de los imputados por el atentado a Atocha, pasará a la historia. Y dejará de ser, para sus enemigos, el "abogado terrorista".
-¿Quiénes son los culpables del atentado del 11 M?
-Los autores intelectuales son tres, Youssef Belhadj, Hassan el Haski, y el hombre conocido como Mohamed, el egipcio. A ellos se les va a venir el mundo encima cuando se den cuenta de la solidez de las pruebas que existen. En España no hay cadena perpetua pero debieran cumplir 40 años. Aunque el clima para que esto ocurra está complicado aquí. Hay presiones políticas muy fuertes
-Algunos versiones aseguran que fue una maniobra para sacar a Aznar del poder...
-Hay que ser rastrero, ruin y asqueroso para plantear que un partido legitimado por la mayoría de los votos en España sea capaz de confabular el mayor atentado terrorista en la historia del país para ganar unas elecciones.
-Usted acusa de negligencia a la administración de Aznar. ¿Debe el gobierno de Zapatero hacerse responsable por la falta de vigilancia de Aznar?
-El gobierno de ese entonces fue negligente y lo vamos a probar. La sociedad lo va a condenar. Se cometieron tantos errores, se falsearon tantos datos, hasta el cierre de las urnas el 14 de marzo se insistía en que ETA era responsable, cuando ya había integristas islámicos detenidos. El gobierno de Zapatero no tiene que ver con esto, pero quien indemniza es el Estado. El estado de España debe indemnizar a todos los afectados por la inoperancia del gobierno anterior.
-Su defendida, la chilena Angélica Jeria, pide un millón de dólares. Si todos pidieran lo mismo sería incalculable.
-Esa cifra se calcula sumando los años de vida útil más los años de jubilación que hubiera recibido el esposo de Angélica Jeria durante su vida. Es una forma sensata de hacerlo. Algunos propusieron cifras cerradas, pero esta compensación tiene mucho más sentido. De todas formas Angélica, que es una mujer muy fuerte, no le importa tanto el dinero como la condena a 40 años de los culpables.
-Se ha dicho que las garantías que tienen los acusados son demasiadas y muy caras. El juicio en cinco días le ha costado al Estado Español dos millones de euros.
-Este es el primer procedimiento penal serio, respetuoso de los DDHH que se sigue en contra del integrismo islámico, y es por eso que existen tantos ojos sobre él. A los inculpados se les ha puesto traductores, se les ha enviado a prisión copias del sumario para que conozcan los cargos a los que se les imputa, se les ha mantenido en prisiones cercanas a Madrid para que sus abogados puedan acceder fácilmente a ellos. Evidentemente las medidas de seguridad que se han tomado para llevar a cabo el juicio van en concordancia con las personas que se están enjuiciando. No hay aquí "angelitos" sentados en el banquillo.
-A su juicio, ¿se merecen estos terroristas tanta consideración?
-Se merecen todas las garantías del mundo. Un juicio sólo se legitima cuando se celebra con garantías. A nadie le cabían dudas de que los que se sentaron en el banquillo de Nuremberg eran culpables. Pero en Nuremberg se respetaron todas las garantías y 50 años después seguimos respetando ese fallo.
-¿Tiene este grupo islámico integrista algún contacto con aquellos que organizaron los atentados de Londres o los del 11-S?
-No es un contacto grupal sino ideológico. Bajo un paraguas ideológico opera una serie de micro grupos muy peligrosos, los de Londres, la india, Bali, torres gemelas, Francia. En algunos países afortunadamente se han evitado atentados, porque se ha detectado con previedad.
-Según informaciones de la investigación, ¿pudieron tener contactos con ETA?
-Eso es absurdo. Son dos ideologías excluyentes. Es impensable la colaboración entre un grupo independentista de marcada raíz marxista en su época con un grupo integrista religioso.
"No tengo afán de revanchismo"
-¿Qué responde a quienes lo critican por sus vínculos con ETA? Usted fue inculpado por el secuestro del industrial español Emiliano Revilla realizado por el ETA-MIR.
-Quienes me critican también tienen pasado. Yo simplemente me río. Mi pasado está en Internet, en Google, no es noticia. El día que me hagan una crítica profesional, la aceptaré, pero no ha habido ningún abogado que haya criticado mi trabajo.
-Pero ¿cómo puede acusar a terroristas si usted fue condenado por terrorismo?
-Hay una diferencia entre hacer y estar condenado. Mantengo mi respeto a las instituciones judiciales y existe una condena incuestionable. Pero esto no significa que haya una verdad material coincidente con la verdad jurídica. Yo no participé en el secuestro y he asumido la condena. No tengo afán de revanchismo, pero creo que el tiempo arrojará luces sobre los fondos oscuros. Si lo hubiera hecho, en todo caso, no tendría empacho en reconocerlo.
-¿Era necesario secuestrar a Emiliano Revilla como hicieron sus amigos René Valanzuela y Ramiro Silva?
-No. No lo creo necesario. Creo que con la evolución que existía en esta época en Europa y en cualquier parte del mundo no era necesaria ni justificable la lucha armada.
-Pero en Chile, a fines de los 70, usted simpatizó con el MIR
-Bueno, Santo Tomás decía que todos los métodos de defensa son válidos. Y si no era Santo Tomás, era San Agustín.
-¿Incluido el tiranicidio?
-No, no puede ser así. Mire, Estados Unidos acaba de colgar a Saddam Hussein en un juicio asqueroso. Hasta ese señor merecía un juicio justo. Tanto Saddam como Pinochet tenían derecho a un juicio justo, con independencia de la opinión de las víctimas. El juicio justo es lo que legitima al proceso y a la sentencia. Un juicio no justo no sólo es ilegítimo, sino que nos rebaja moralmente.
-¿Que responsabilidades tuvo usted personalmente en el MIR?
-Ninguna. Sólo fui simpatizante, pero no he participado en ninguna acción del MIR.
-¿Y valida la lucha armada del MIR?
-Yo respeto a la gente que ha arriesgado su vida por sus creencias.
-¿Qué le parece la autocrítica del líder del MIR Hernán Aguiló, quien sostuvo en LND que debió haberse terminado antes la lucha armada contra la dictadura?
-Me parece un hombre coherente consigo mismo y honesto. Hay que estar muy bien planteado y tener las ideas muy claras para hacer la feroz autocrítica que formuló.
-¿Tiene usted alguna autocrítica?
-La he hecho varias veces. No me defendí como debí haberlo hecho. Confié en exceso en la administración de justicia y en las personas.
"Conciencia tranquila"
-¿Vive tranquilo consigo mismo?
-Vivo muy tranquilo. Vivo estresado porque tengo muchas horas de trabajo, corriendo de un sitio a otro. Este juicio me quita muchas horas de mi vida. Pero estoy seguro de lo que hago y puedo dormir conforme.
-Pero usted aparece también como el abogado de delincuentes, que defiende a los culpables
-No creo que ningún abogado se dedique sólo a defender inocentes. Por lo demás, toda persona es inocente si no se demuestra lo contrario. Nosotros llevamos la defensa de muchos chilenos, pero éstos no son ni el cinco por ciento de las facturaciones del despacho. Para nosotros, defender chilenos es un tema económicamente marginal.
-¿Por qué lo hace entonces?
-Porque tienen derecho a una legítima defensa, a la mejor. Por otra parte, si yo hubiese defendido al general Pinochet nadie me cuestionaría
-¿Habría aceptado defenderlo si se lo hubiese pedido?
-La ventaja es que nunca me lo hubiese pedido.
-Pongámonos en el caso.
-Por qué no. De todas formas creo que no contaba con los medios para darle la mejor defensa. Si bien técnicamente lo podría haber defendido, la parte humana me habría sido muy difícil.
-¿Eso no le ha ocurrido en los otros casos, en los que claramente defiende a chilenos que han robado bancos y centros comerciales?
-Cuando un médico opera de cáncer de pulmón y no es fumador no dejará de operar. Un abogado tiene que defender. Sin una defensa en condiciones no funciona el Estado de Derecho. Me preocupa más esos fundamentos ad inicium de culpabilidad que defender un presunto delincuente. Porque si por ser chileno, de origen humilde se es culpable, eso si que es preocupante, porque habría varios millones de presuntos culpables.