
Viernes 9 de marzo de 2007
Estos días en que muchos españoles siguen con atención el desarrollo del juicio por los ataques del 11 de marzo de 2004, se está generalizando la utilización acertada de la expresión islamista como contrapuesta a musulmán. La gran mayoría de estos últimos son gente moderada, que aborrece la violencia. Pero para los islamistas cualquier musulmán que no siga al pie de la letra sus virulentos dictados es un apóstata. No obstante, frente a estos bárbaros fanáticos se sitúan algunos hombres ejemplares, valientes, coherentes, en fin, buenos musulmanes.
Sin embargo, otro problema preocupante son los falsos moderados. Uno es Kadry Chokry, líder del movimiento radical Al-Muhayiroun. En una entrevista reciente dijo haber sido el primer musulmán británico que condenó los atentados a las Torres Gemelas, cuando en realidad días más tarde organizó un acto público en el que homenajeaba a los 19 terroristas de Al Qaeda a los que denominó "los 19 magníficos, los que dividieron al mundo entre musulmanes e infieles".
Recientemente una minoritaria organización que dice ser islámica y cada vez tiene más tintes de islamista volvió a tildar al Partido Popular de islamófobo. No vamos a hacerle eco a quienes sólo están tratando de obtener publicidad mediante la predicación del enfrentamiento. Lo que sí es pedir, exigir, a los musulmanes moderados un mayor compromiso contra el fanatismo totalitario del islamismo. Es nuestro enemigo común, contra el que el apaciguamiento, la autocomplacencia o la cobardía no tienen más que efectos contraproducentes.
Gustavo de Arístegui
(http://blogs.periodistadigital.com/aristegui.php)