Buses clones entre Lo Ovalle y Santa Ana tienen aire acondicionado y asientos semi cama
La estrategia de Metro para zafar del colapso -vía buses clones- comenzó a rodar con 25 buses interurbanos. “La gente está sorprendida. Son los mejores buses del Transantiago, y si nos piden más, tenemos”, comentan en la firma que tiene un stock de 200 máquinas y se entiende directamente con el Estado. Nada con los operadores.
La gente parecía no creer lo que estaba viendo. A las cinco y media de la mañana, 25 buses de Pullman Bus esperaban pasajeros Transantiago en las estaciones Lo Ovalle, por el sur, y Santa Ana, por el norte, ambas de la Línea 2 de Metro. “Estaban todos sorprendidos. Los auxiliares del bus poco menos tuvieron que acarrear pasajeros para que subieran a nuestros buses clones. Ha sido un éxito”, anota José Silva, vocero de la empresa que este domingo firmó contrato con el Estado.
Los primeros contactos en busca de los “nuevos clones” comenzaron justo hace una semana. Y nada de operadores Transantiago. “Nos contactaron de Metro y el Gobierno. Con ellos firmamos contrato de arriendo de buses por dos meses -renovables- mientras se estabiliza el sistema. Todo se zanjó el domingo entre el gerente general de Pullman Bus, Luis Pedro Farías, el ministro Sergio Espejo y el subsecretario Danilo Núñez”, detalla Silva.
“Tenemos los mejores buses del Transantiago. Aire acondicionado, 46 asientos semi cama”, dice orgulloso José Silva. Trece anaranjados buses año 2000 salen desde Lo Ovalle, los otros 12 de Santa Ana, servicio que, según contrato, funcionarán de seis de la mañana a diez de la noche. “Tenemos un stock de cerca de 200 buses, y si nos piden más, ahí están, incluso para troncales o alimentadores”, explican en Pullman.
Las máquinas no cuentan aún con validador bip!, por lo que el pasaje se cancela en zonas de prepago y salen, precisa Silva, “con intervalos de alrededor de 10 minutos”, para tomar la Panamericana. “Demoran alrededor de media hora en conectar Lo Ovalle con Santa Ana, y viceversa”, añade el portavoz de Pullman, siguiendo la misma ruta de un Metro de Santiago que, por cierto, ha vivido las semanas más caóticas de su historia.
Cierres en Metro
En la hora punta matinal, el cierre temporal por el exceso de público de las estaciones Usach, San Pablo, Ciudad del Niño, El Parrón y La Cisterna, siendo esta última el punto más negro de la jornada, pues tras el cierre por 12 minutos las puertas exteriores de Línea 2 (no así para la 4A), sacó de quicio a los usuarios que rompieron el cerco e ingresaron a la estación.
“Por seguridad, para despejar el andén, decidimos cerrar algunos minutos el acceso a la Línea 2, pero cuando estábamos dando la instrucción de reabrir los accesos, efectivamente la gente rompió las cadenas y entró corriendo, pero no hubo problema adentro”, explica Jorge Cornejo, jefe de servicio al cliente de Metro.
 La imagen muestra el colapso de la estación La Cisterna en hora punta matinal. |
El punto, más allá de desmayos y breves colapsos en horas peak, es hasta cuándo la empresa podrá tolerar la fuerte demanda. La apuesta es al aprendizaje del usuario nuevo: “Hay casi un millón de pasajeros que nunca habían usado el servicio”, dice.Cornejo coincide con el seremi de Transportes, Pablo Rodríguez, en lo urgente que es difundir “mucho más” los buses clones, pues se están usando entre un 50 y 60 por ciento de su capacidad. ¿Basta con los clones? “Es parte de la solución”, dice Rodríguez, acotando que a los 73 ajustes de recorridos ya realizados se podrían agregar varios más “esta semana”.
Metro también evalúa aumentar el número de buses clones y extender los recorridos que hoy, por ejemplo, no conectan San Pablo con Escuela Militar, sino sólo lo hacen hasta la UC. Sucede que desde ayer, casi como un nuevo operador, Metro tiene la batuta. “Nosotros -cierra Cornejo-, estamos administrando el sistema”. LN