EL GALARDONADO AUTOR ASEGURA QUE “LA POESÍA DEBE EMBELLECER LA CRISIS MORAL”
El poeta estadounidense dice que Bush es lo peor, pero que no es el fin del mundo. Trabajó como guionista de un joven David Lynch, y acaba de gozar con un par de novelas de José Donoso. Hoy leerá, a las 19 horas, en el Goethe Institut.
Gonzalo Abrigo/Juan Podestá
C.K. Williams mide casi dos metros y no es raro imaginarlo de joven en una cancha de básquetbol de un suburbio de Nueva Jersey, donde nació en 1936. Casado con una joyera francesa, a la que conoció románticamente en un aeropuerto, hoy reparte sus días entre Francia y Estados Unidos.
Irónico y conciso en sus respuestas, es certero a la hora de definir el trabajo poético: “Realmente la poesía no tiene uso específico. Es un inmenso e innecesario asunto humano”. Sin embargo, aclara que eso no exime al poeta de tomar partido en la contingencia: “Es necesario tomar un rol ético y político”.
Crítico de conflictos paradigmáticos como Vietnam e Irak, Williams afirma que en última instancia la poesía tiene la misión “de hacer hermosa la crisis moral”. De hecho, él mismo se encarga de embellecer la actuación del Presidente George W. Bush y declama en versos improvisados: “Es peor que un desastre, es peor que una catástrofe, pero no es el fin del mundo, no tiene tanto poder para acabar con el mundo”.
Para C.K. Williams haber obtenido el Premio Pulitzer de Poesía “significó mucho, pero no demasiado”. Fue finalista tres veces antes de ganarlo en el 2000. Y a pesar de que ha condecorado a verdaderos monstruos de la poesía como John Ashbery, W.H. Auden y Sylvia Plath, afirma que cuando se lo dieron “fue más bien un alivio, pues las cosas cuando significan demasiado para ti pierdes el camino”.
DYLAN Y EL ASCENSOR DEL HOTEL
A la hora de hablar de sus mayores influencias, no vacila en reconocer al peruano César Vallejo y a Pablo Neruda como sus maestros: “En los ’60 llegaron muchas traducciones de Neruda y Vallejo, incluso de Nicanor Parra y Enrique Lihn. En ese tiempo buscábamos nuevas voces que dieran cuenta de la crisis que se vivía. Pero sin duda Vallejo fue mi maestro”.
C.K. Williams no se queda sólo con poesía, y cuenta con entusiasmo que se acaba de zampar dos novelas de José Donoso, “Taratuta” y “Naturaleza muerta con cachimba”, y que sus novelistas favoritos siguen siendo los clásicos William Faulkner ySaul Bellow: “Pero yo escribí un ensayo criticando que la novela se tomaba demasiado espacio, y que al pensarnos a nosotros como una historia, siempre perdemos algo”.
En 1970, C.K. Williams trabajó como guionista de un cortometraje de David Lynch: “En esa época él era muy joven y no tan famoso. Pero quizás para algunas personas es lo más conocido que yo he hecho”, afirma riéndose de sí mismo. Y sobre otro ícono, Bob Dylan, piensa que es un tremendo escritor de canciones y les deja claro a los fanáticos que sueñan con que se lleve el Nobel: “En general me preguntan si Dylan es un gran poeta, pero él compone canciones y eso es un arte distinto. En todo caso el Nobel siempre se lo dan a la peor gente”.
-¿Qué significa para ti participar en ChilePoesía?
-Lo mejor de este tipo de eventos es la posibilidad de compartir con creadores de otras latitudes, a pesar de que la barrera idiomática ofrece ciertas limitaciones.
-¿Cómo te has sentido en Chile?
-El ascensor del hotel está malo.