Familias de la comunidad de San Diego Cuachayotla, en el estado mexicano de Puebla, crearon un horno para elaborar ladrillo y teja no contaminante, considerado por los expertos como el primero de su tipo en Latinoamérica.
Òscar Atzehuatl Bautista, hijo de una de las familias de esta comunidad dedicada desde hace 80 años a elaborar ladrillo en horno convencional, fue quien diseñó el proyecto en conjunto por expertos de la Universidad Madero, de esa zona del centro de México.
La Secretaría de Medio Ambiente estatal impulsó esta creación con una inversión aproximada de 440.000 dólares para la construcción de este horno, que ayudará a reducir la contaminación en este municipio y en el área colindante.
El aparato funciona con 90 lámparas de rayos infrarrojos, que elaboran el ladrillo en tres etapas -calentamiento, cocción y enfriamiento- y que acortan el proceso de las ocho horas que se requieren con un horno convencional a solamente una, además de aumentar la calidad del producto final.
El secretario de Medio Ambiente poblano, Francisco Castillo, destacó el carácter ecológico del equipo al anunciar que reduce en un 6,13 por ciento las emisiones contaminantes que las instalaciones convencionales arrojan a la atmósfera.
Castillo aseguró que el nuevo horno es el primero de 20 que se pretenden instalar en Puebla e indicó que el gobernador del estado, Mario Marín, buscará asociaciones con países, principalmente de Latinoamérica, para presentarles este proyecto y tratar de expandirlo.
En la comunidad de San Diego Cuachayotla habitan 1.600 personas, de las cuales 470 familias se dedican a hacer ladrillos en poco más de 4.000 hornos convencionales distribuidos en la zona metropolitana de Puebla.