LOS PLACERES Y LOS LIBROS
Fernanda Donoso
Pedro Lastra es un big crunch, dice el prólogo de “Arte de vivir”, dedicado a su obra. Al revés de la teoría del Big Bang que dice que el Universo se expande, Lastra por el contrario, se retrae, se condensa. “Son los designios de quien escribe toda la vida un libro único”. 23 autores lo convocan e interpretan, en este libro editado por Silvia Nagy-Zekmi y Luis Correa-Díaz, donde incluso está Gonzalo Rojas. Es una provocación para leerlo o releerlo. Es como ese sistema diseñado por Borges de rodear y rodear algo sin decirlo, y con eso otorgarle una fuerza salvaje. Ese algo es la poesía del propio Lastra.
En 1984, Enrique Lihn escribía que el poeta vive desde hace años en Long Island, como profesor de Literatura de la Universidad de Nueva York en Stony Brook, cosa que aún es cierta, (“para los que tienen la obligación de oírme”). “Pero vuelve todos los años a su otro hogar en Chile, donde resulta ser o le parece asumir -desdoblado- su pequeña dosis de extranjería”.
Lihn, a su manera, sigue viviendo en Chile, cada vez menos extranjero, y considera que Lastra “escribe consigo mismo”. Fue él quien dictaminó que sus libros son parte del único libro que viene escribiendo desde los ’50.
Lastra es amistoso, escribe dedicatorias, convocatorias, homenajes, instantáneas, epígrafes. Al final de este “Arte de vivir”, aparecen fotografiados en la arena de Sound Beach de 1978, desde Lihn a Oscar Hahn, que es uno de los siempre citados y fotografiados con él. “Hace justo diez años -escribe- Javier Lentini y yo éramos inmortales”. Él no se ve ni joven ni viejo en esas fotos, y siguió siendo extranjero e inmortal. Y, sobre todo, no está de moda, pero permanece, y sus amigos y publicaciones abarcan el mundo: es editado en Colombia, en Grecia, en Londres, en México.
La explicación está en este libro, probablemente, pero también y sobre todo en una escritura que no tiene nada de solemne, nada de mármol. Porque escribe, por ejemplo, “Por qué corría Óscar Hahn o Historias Vividas”: “Veo a Óscar Hahn corriendo desalado/ por una calle de Madrid/ se desplaza hacia el sur/ en dirección a los rápidos rápidos/ en busca de la perdida felicidad”. O “el futuro está claro, pero el presente es impredecible”. Y en un fragmento amoroso, citado por el propio Hahn: “Cómo será, señora/ verte y no verte/ más, cómo será/ mirar tu neblinosa/ figura que se aleja”.
Arte de Vivir
Acercamientos críticos a la poesía de Pedro Lastra
Edición de Silvia Nagy-Zekmi y Luis Correa-Díaz
DIBAM, Archivo del Escritor, Biblioteca Nacional, RIL Editores
Santiago, Chile, 2006