Darío Zambra
Fue la figura más representativa del empresariado chileno quien alzó más fuerte la voz. Minutos después de que recibiera de manos del ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, el Premio Visión Empresarial, que otorga la Asociación Chilena de Seguridad, Eliodoro Matte Larraín, junto con calificar el actual escenario como “antiempresarial”, aseguró que “introducir en los trabajadores expectativas de mejoramiento sin considerar aspectos técnicos de productividad puede conducir a situaciones de violencia, con pésimas consecuencias”.
Dos días más tarde, la Iglesia Católica decidió contradecir la postura de Matte, hombre vinculado estrechamente a los Legionarios de Cristo. Quien encabezó esta contraofensiva a favor de los trabajadores fue el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, quien la noche del jueves emplazó a los privados a mejorar las condiciones salariales de sus empleados y a entregarles un sueldo ético en vez de uno mínimo.
Tras las fuertes críticas de la senadora Evelyn Matthei, los empresarios también se alinearon y decidieron rechazar la propuesta, pese a la cercanía a la Iglesia de sus más importantes representantes. Poco después de analizar estos planteamientos, los representantes de las seis ramas de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) decidieron manifestar explícitamente su rechazo, profundizando aún más las diferencias entre Iglesia y privados, que se evidenciaron durante el apoyo de la primera al último conflicto sindical en Codelco.
Según la declaración, “los empresarios de Chile pagan a sus trabajadores una remuneración acorde a la realidad de la empresa y a la productividad de cada trabajador, lo que constituye en sí una conducta ética”.
“Creer que se puede fijar el monto del salario, calificándolo de ético o antiético por la cantidad, no es adecuado e implica desconocer que cada empresa enfrenta una situación particular y diferente de estructura de costos, que hace imposible igualar las condiciones”, argumentó la patronal. Por eso, a su juicio, “resultan inconducentes discusiones y acciones que no apunten a fortalecer la unidad de nuestra sociedad”.
Tal como en las batallas que ha librado el sector privado en el último tiempo, como la depreciación acelerada, su principal argumento sigue siendo la defensa de las pequeñas y medianas empresas. “Si se obliga a todas a pagar un sueldo mínimo de 250 mil pesos, muchas pymes pueden verse afectadas, porque ese monto significa mucho para ellos. Incluso, muchas podrían desaparecer”, grafica un empresario industrial.
Pese a que este argumento representa el sentir de gran parte de los privados, no todos se cuadraron con la declaración de la CPC. El miércoles, el presidente de la Asociación de Exportadores de Chile, Ronald Bown, reconocido Opus Dei, decidió desmarcarse de sus pares y respaldó enérgicamente los planteamientos del obispo de Rancagua. “Uno puede tener mucha simpatía por algunas propuestas de carácter social, como la de monseñor Goic, y nadie puede rechazarlas. Lo que se da es que en la realidad existen salarios éticos. Tiene que haber un sueldo mínimo que es la base, pero no es lo que pagan todos nuestros empresarios. En nuestra asociación no es así, y por ningún motivo aceptaría que pudiendo cancelar un salario incluso más allá del ético, no lo hagamos”, sostuvo.
Al interior del episcopado, las palabras del dirigente exportador llamaron la atención, ya que es reconocida la “escasa sensibilidad” que tienen los empresarios cercanos a los Legionarios de Cristo y el Opus Dei respecto a la realidad de los trabajadores. Entre los obispos, en tanto, la postura sobre este tema es transversal, incluso entre los más conservadores. “Por ejemplo, Jorge Medina tiene una postura muy similar a la de monseñor Goic. Y eso es porque no es éste uno de los temas que dividen a la Iglesia”, asegura una fuente de la institución.
Un planteamiento similar al de Bown sostiene Luis Schmidt, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, una de las seis ramas de la CPC: “La Iglesia tiene un peso y una fuerza moral que nos debe hacer pensar sobre este tema. Es un consejo para meditar y escuchar para que los empresarios que puedan mejorarlo lo hagan. Sin embargo, creo que un sueldo ético no es una cantidad en especial, sino aquel que permite a una compañía mantener sus fuentes de trabajo. Me encantaría que en el sector agrícola fuera mayor el sueldo, pero lamentablemente no todas tienen la misma productividad”.
Clave en este debate será el diálogo que sostendrán este martes los empresarios con monseñor Goic, cuando el obispo asista al Comité Ejecutivo quincenal de la CPC, invitación que está gestionando la patronal y que al cierre de esta edición aún no estaba confirmada.
LAS GESTIONES DE PHILIPPI
Cuando el obispo de Rancagua llegue a los salones de Monseñor Sótero Sanz 182, en Providencia, se verá nuevamente cara a cara con Bruno Philippi. Será éste el segundo encuentro con el presidente de la Sofofa en menos de dos semanas, porque ambos compartieron este miércoles un almuerzo reservado para intercambiar sus contrapuestas opiniones sobre el “sueldo mínimo ético”.
Fuentes de la Conferencia Episcopal confirmaron que monseñor Goic, quien participaba en una jornada de estudios con los obispos, se hizo un tiempo al mediodía para almorzar con Philippi, quien llegó al encuentro acompañado, como de costumbre, de su “delfín”, Andrés Concha, secretario ejecutivo del gremio.
Junto con insistir en su rechazo al apoyo de la Iglesia y del Gobierno a la negociación de los contratistas de Codelco, los máximos dirigentes industriales detallaron las consecuencias que, a su juicio, traería la obligación de pagar un “salario ético”, como el aumento en los costos de las pymes y la consiguiente desaparición de éstas.
“¿Es prudente introducir un salario mínimo ético? ¿Por qué mejor no hablar de un nivel mínimo ético de educación y capacitación, que es lo que realmente podría potenciar las remuneraciones al alza?”, se cuestionó Concha el viernes en una columna, reforzando la opinión de los industriales.
Philippi gestionó este encuentro llamando directamente al obispo el mismo día en que la CPC hizo público su rechazo a la propuesta. Fiel a su estilo, el más influyente de los dirigentes gremiales mantuvo este encuentro en absoluta reserva y sólo supieron de él sus colaboradores más cercanos. Con esta cita continuó también con su reconocida (y muchas veces criticada) manera de dejar en claro sus opiniones: sin consultas ni intermediarios.
Así lo ha hecho también durante las últimas semanas, en que la preocupación por las demandas salariales de los trabajadores de diversos sectores económicos ha agitado las aguas al interior del gremio. Como cuando el jueves 2 de agosto, Philippi y Concha se reunieron a cenar junto a los ministros Osvaldo Andrade y José Antonio Viera-Gallo. Durante la cita, en el restaurante Guernica, en el Bosque Norte, el titular de Trabajo detalló la agenda laboral del Gobierno, con especial hincapié en las mejoras sustantivas que el Ejecutivo introducirá a la negociación colectiva, y que a priori rechaza la Sofofa. Punto de consenso en la cita fue el rechazo a los actos de violencia que se registraron en las recientes movilizaciones en Codelco.
El ministro Viera-Gallo asegura que “el diálogo fue muy cordial y tuvo muchos puntos de vista coincidentes. Ellos están preocupados de la competitividad de las empresas industriales y de la competitividad de la economía chilena. El punto que nos une es el anhelo por una mayor productividad en el trabajo y mejoras en la capacitación laboral”.
Según destacó Viera-Gallo, existe una preocupación empresarial derivada de los conflictos, tanto de la provincia de Arauco como de Codelco, sobre la negociación interempresas. Y por otra parte, trabajadores advierten que las empresas burlan la ley laboral subdividiendo sus roles artificialmente. Por eso hoy se está haciendo un estatuto para solucionar en parte el problema. “La negociación colectiva se mejora si hay más temas que negociar, si hay poder del sindicato y del empresario, y para eso tiene que haber sindicatos reconocidos, legales y fuertes, que no sean objeto de hostigamiento. Pero quiero ser bien claro son negociaciones dentro de la empresa”, apuntó Viera-Gallo.
–¿Qué hacer con las empresas que insisten en las triquiñuelas de subdivirse artificialmente?
–Eso es fraude a la ley. Y lo que se debiera hacer, como se dice en derecho laboral, es descorrer el velo, y la jurisprudencia lo ha hecho mucho respecto de los contratos laborales. Lo que le cuesta más es descorrer el velo para determinar cuál es el verdadero empresario cuando se trata de derechos colectivos. Estoy convencido que no puede haber empresas grandes que usan la ley para dividirse en distintos roles y así evitar sindicatos.
NUEVOS ENCUENTROS EMPRESARIOS-GOBIERNO
Philippi y Concha no fueron los únicos grandes empresarios que se han reunido con Andrade en las semanas recientes. También lo hicieron el pasado viernes 27 de julio Andrónico Luksic y el directorio completo del Banco de Chile, cuando almorzaron con el ministro en la casa matriz de la compañía, en el centro de Santiago. Nuevamente el tema central fueron la subcontratación y las condiciones laborales de los chilenos.
Hernán Sommerville, presidente de los banqueros y ex timonel de la CPC, será el próximo de los empresarios en dialogar con Andrade. Esta vez la cita será en las oficinas del Ministerio del Trabajo y sí estará presente el sueldo ético, el debate que por ahora tiene en stand by las relaciones entre Iglesia y empresariado.