Aunque Viera-Gallo no cree que La Moneda debiera tomar la delantera sobre el debate que levantó la Iglesia sobre el salario ético, sí estima que el Gobierno estimulará esa discusión que, a su juicio, debe estar liderada por think tanks.
José Antonio Viera-Gallo, ministro secretario general de la Presidencia (Segpres), es quien lleva las relaciones del Ejecutivo con la Iglesia. Acude una vez al mes junto a su subsecretario, Edgardo Riveros, a la reunión permanente del episcopado, se contacta en forma periódica con el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Alejandro Goic, y ha servido de puente con los empresarios y la Iglesia después de la huelga de Codelco.
–Por qué el Gobierno ha sido tan cauto y no ha invitado a monseñor Goic a La Moneda después de sus declaraciones por un salario justo. Hasta Sebastián Piñera valoró sus palabras, criticando de paso a la senadora Evelyn Matthei.
–Las relaciones con la Iglesia pasan por un buen momento. El papel que jugó monseñor Ricardo Ezzati en los conflictos de Celco en la provincia de Arauco y el de monseñor Goic en el conflicto del cobre revelan que hay una buena voluntad de la Iglesia de servir de mediadora cuando hay conflictos que llegan a un clima de extremo mal entendimiento entre las partes. Junto con eso, la Iglesia sacó una declaración sobre la subcontratación y la calidad de las relaciones laborales en Chile, que fue bastante silenciada por cierta prensa, pero que marcaba un énfasis muy claro en el compromiso por la justicia social. Conforme a eso y después de la reunión del Celam en Aparecida, Brasil, las declaraciones de monseñor Goic apuntan en la misma dirección. Y la Presidenta en dos ocasiones ha revelado la coincidencia del Gobierno con la posición de monseñor Goic.
–¿Pero por qué no se le invita a Goic a La Moneda y en cambio sí se opta por artistas y deportistas?
–Nosotros tenemos un contacto permanente con monseñor Goic. Yo he hablado con él y le manifesté, antes que la Presidenta lo dijera, mi adhesión personal a su posición.
–¿Qué opinión tiene de los dichos de Eveleyn Matthei, quien dijo que Goic no sabía de economía por su propuesta de que el sueldo ético fuera de 250 mil pesos?
–Una cosa es la lógica económica y otra son los valores éticos. Pensar que estos últimos desaparecen en el mercado es la gran utopía neoliberal. Si se lee la Doctrina Social de la Iglesia, desde la Rerum Novarum en adelante, hay una apelación constante en contra de lo que Juan Pablo II llegó a llamar el capitalismo salvaje; es decir, la idea de que la ley de la oferta y la demanda pueda ser la última instancia de las relaciones humanas. De modo que las declaraciones de la senadora Matthei están equivocadas porque se mueven sólo en un plano económico. Y obviamente, la Iglesia en esta materia lo hace en un plano moral.
–Piñera trató de capitalizar este debate emplazando al Gobierno a subsidiar con una asignación antipobreza un sueldo familiar ético, que para cuatro personas sería de 280 mil pesos.
–No habría ningún problema de hacer eso si se subieran los impuestos. Pero no creo que Piñera quiera que el Estado deje de ahorrar, ya que esos serían gastos permanentes y para eso tiene que haber ingresos permanentes. Éstos no vienen del mayor precio del cobre, sino de mayores impuestos. Esa es una declaración incoherente con su posición de rebajar los tributos. Creo que debería haber un mecanismo para determinar cuál debiera ser un salario ético, según el grado de desarrollo del país. Y ver de qué manera el salario mínimo se va acercando al salario ético. Aquí también se debieran considerar los subsidios que el Estado da a los distintos miembros de la familia en educación, salud, pensiones asistenciales, vivienda. Es necesario hacer un debate de cómo se calcula un salario ético, que es lo que debiera tener una familia para vivir dignamente. La Segpres quiere colocar este tema en discusión con los centros de pensamiento, universidades, la propia Iglesia, empresarios, trabajadores y llegar a un consenso de cómo se calcula dicho salario.
–¿Quién debería tomar la delantera en este debate?
–Los centros de pensamiento, y por cierto el Gobierno puede animar esa discusión, pero ésta es una interpelación de la Iglesia a toda la sociedad.
–¿Cómo toma la advertencia del presidente de la CPC, Alfredo Ovalle, en cuanto a que si se sube el salario mínimo ello podría incidir en un aumento del desempleo?
–Yo no lo tomaría como que necesariamente una ley debe determinar el salario ético. El ingreso mínimo debe ser determinado por una ley, pero el salario ético debiera ser materia de negociación colectiva entre sindicatos y empresas. Pero para eso debemos tener sindicatos más fuertes y con mayores capacidades para negociar colectivamente. No puede ocurrir es que empresas grandes, de exportación, paguen salarios muy bajos.
–Como los salmoneros.
–No quiero especificar los sectores. Pero no es una excusa suficiente señalar que ese es el requisito para poder competir en el mercado global.
–Por lo demás, corren el riesgo que se les acuse de dumping social.
–Ellos siempre alegan que China compite con salarios que están a la mitad o menos que Chile, pero nosotros tenemos mayor capacidad para producir en nichos de mercado que impliquen salarios más altos, por lo que no me parece mal que el Partido Demócrata en Estados Unidos levante la bandera de que en los TLC haya mejoría de la leyes laborales y ambientales.