
Martes 4 de septiembre de 2007
En la previa del duelo entre Audax Italiano y Colo Colo, por el paso a los octavos de final de la Copa Sudamericana, el tema recurrente era saber a cuál equipo perjudicaría más las ausencias producidas por los llamados a la selección.
Muchos aseguraban que sin Carlos Villanueva y Nicolás Peric el equipo audino perdía más, mientras el numeroso plantel popular permitía suplir sus tres ausencias sin problemas.
Pero definitivamente fue el Cacique quien más extrañó por lo menos a uno de sus nominados: Gonzalo Fierro, ya que la verticalidad, velocidad y dinámica del carrilero fueron factores inexistentes ayer en el Nacional, en el agónico empate a un tanto que les permitió avanzar sufriendo a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Tan sufrida fue la clasificación que el primer mazazo lo dio Audax, un golpe que comenzó a 180 segundos del inicio cuando el meta Rainer Wirth se demoró al rechazar un balón cedido atrás y permitió que Franco di Santo lo trabara para anotar el primer gol del encuentro. Un grosero e impresentable error para un jugador profesional, que puso cuesta arriba el panorama para el Cacique.
Colo Colo tenía prácticamente todo el encuentro para revertir la historia. Un gol por su calidad de forastero en el Estadio Nacional les permitía no sólo igualar el marcador, si no también asegurar su clasificación.
Pero el elenco que dirige Claudio Borghi está lejos del equipo sensación del año pasado.
Sin la claridad y profundidad de aquellos días, si antes la utilización de las bandas era la base del fútbol popular, ayer lo fue la conducción del balón por el centro del ataque para chocar repetidamente con la bien parada defensa itálica. Además, a los albos le pesa la falta de un hombre de área como Humberto Suazo. Más cuando al frente hay un equipo como Audax Italiano que con el gol se dedicó a controlar los intentos rivales para salir de contra. No por nada, y pese a la eliminación, los audinos ya llevan 24 encuentros sin perder.
Pero lo que el equipo blanco mantiene como sello marcado a fuego es la garra. Fue así como consiguió la paridad que permitió su avance en el torneo internacional.
Cuando los hinchas ya mascullaban la derrota y la eliminación, apareció la figura de Gustavo Biscayzacú, quien a sólo tres minutos del final, con golpe de cabeza, anotó la paridad.
El "Grillito" lo gritó con todo, sacándose toda la rabia por las críticas que había recibido por su lejanía con las redes en sus primeros partidos en el Cacique. Su redebut con las redes nacionales le valieron una clasificación a su equipo y un salvavidas para la tontera de Wirth.
Con la paridad, Audax Italiano intentó una reacción, pero cayó en lo que su estratego Raúl Toro nunca quiso, el descontrol, que motivó la expulsión de Boris Rieloff cuando el partido terminaba, y que los jugadores al finalizar el encuentro se fueran contra el juez Pablo Pozo camino a los camarines.
A la postre una clasificación que no sólo significa el honor deportivo para el Cacique, también representa el ingreso de 115 mil dólares a las arcas de Blanco y Negro. LN