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Jueves 6 de septiembre de 2007
Fue en un festival organizado por el músico Kiko Veneno cuando la rapera Mala Rodríguez conoció a la mexicana Julieta Venegas. La colaboración quedó estampada en la canción "Tiempo para pensar", incluida en el último disco de la rapera ibérica, "Malamarismo" (2007). Justamente el disco con que Mala Rodríguez vuelve a Chile, tras un primer concierto en Estación Mapocho en el año 2005. "Cuando terminé el disco, me sentía la mujer más feliz del mundo, porque ha sido un proceso bastante meticulosito. Soy persona que sabe lo importante que te pongan en contacto con el público. Me he metido en la industria, y soy una privilegiada, porque transmito un mensaje, aporto cosas a la cultura y estoy viajando por todo el mundo".
Y de cabeza en la industria. Hoy se presenta a las 20 horas en el Teatro Caupolicán, luego parte a Argentina, México, Colombia y a un par de meses de gira por España; finalizada la gira de "Malamarismo", la rapera parte a Estados Unidos a la ceremonia de los Premios Grammy, a los cuales fue nominada esta semana, en la categoría de "mejor álbum de música urbana". "Todavía estoy alucinando", dice sobre la premiación que la tendrá compitiendo con Calle 13, Orishas, Ivy Queen y Daddy Yankee. "Con Calle 13 somos colegas, y con Ori-shas también tengo muy buen rollo. A Ivy Queen no la conozco pero la respeto mucho porque lleva muchos años trabajando. Lo mismo Daddy Yankee".
De su show en el Caupolicán adelanta que estará acompañada de DJ Woody Madera -"campeón mundial de los DJ, un tipo muy loco", cuenta-, dos MC, dos coristas y una artista de visuales.
Multimala a la (des) carga
Desde los primeros maxis en Sevilla, la firma con Universal en 2000 y ahora "Malamarismo" con invitados como Tego Calderón, Julieta Venegas y Raimundo Amador, Mala Rodríguez acumula respeto en el circuito musical mundial, ahora integrando otros elementos, como sonoridades flamencas. "Pero para mí el flamenco es un concepto. Se es flamenco, no haces flamenco", explica. "Es como con el jijó: eres o no lo eres. Puedes hacer graffiti o scratch, o lo que sea. Cualquiera puede rapear, pero no todo el mundo es jijó. En mis discos trato de reflejar mi personalidad, no más. Con mi música me he ayudado a mí misma. De ser una niña loca, que no pensaba, he aprendido a reconocer mis errores".
Entre multinacionales y Grammy, la Mala está consciente de cómo Internet también coopera con su trayecto interoceánico, y tiene su propia propuesta para adaptar la industria: "Ya verán de qué manera se canaliza toda esta movida de Internet. Pero pienso que una compañía como Telefónica recopila dinero a sacos. Todo el mundo en España paga Telefónica para tener Internet. Pues bien, todas esas personas pagan Internet para bajar mi disco completo... ¡Por Dios, que Telefónica me pague dinero a mí! O que monten una disquera, o que le paguen a los artistas, porque es por los músicos que la gente contrata Internet. Eso por el lado dinero. Pero estoy feliz, lo que yo quiero es que la gente me conozca".