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Jueves 6 de septiembre de 2007
Jet Li no tiene la masa muscular del prototipo de héroe caucásico, mide lo mismo que un refrigerador de 30 litros y tiene la presencia de una arbolito de pascua. Sin embargo, a diferencia de muchos hombres de acción no necesita cables para volar por encima del oponente y puede convertir un paquete de papas fritas en un arma letal. Hoy, la menuda estampa del wushu master llena la pantalla con "El duelo", una de esas películas basadas en una historia real. La de Huo Yuan Jia, que no fue el fundador de una franquicia de comida china, sino el guía espiritual de la Federación de Artes Marciales de Jin Wu.
En su juventud, el joven Huo Yuan Jia decide honrar a su padre convirtiéndose en el mejor luchador de todos los tiempos tras la humillante derrota pública de su padre. La campaña del muchacho desencadena esas iras y envidias que acaban con su familia y el sueño del peleador. Al menos hasta que conozca a una anciana y su nieta ciega que le darán una razón para vivir y la historia lo ponga en un lugar donde perdonarse a sí mismo sea sinónimo de convertirse en leyenda.
Curiosamente Jet Li (o Lian Jie Li, como le dicen en el barrio) el enano endemoniado que quiebra costillas con la mirada, es un budista que fuera del set practica la no violencia. "Quiero explicarle al público el significado de las artes marciales, que si las usas para herir a la gente no eres más que un animal. Es más importante entender la vida, la familia, los amigos y la responsabilidad que uno tiene con el mundo", es su discurso de hoy. Claro, una creencia que abrazó después de que apenas escapara nadando con su hija en brazos del tsunami en las Islas Maldivas en diciembre de 2004.
CARNE DE HÉROE
A los 11 años el pequeño Lian ganó su primera medalla de oro en la disciplina del wushu (un arte acrobático que combina varios tipos de artes de defensa). Huérfano de padre y solo apoyado por su madre artesana de la madera, el premio incluía un viaje a Washington y el relativo honor de recibir una palmada en la espalda de manos del mismísimo Richard Nixon.
Aunque no haya trascendido mucho, en muchas películas de las tardes de cine en TV, vimos al pequeño Jet Li en películas como "Los niños shaolín" o "Shaolin Tzu" de fines de los setenta. Con el tiempo, el chino plástico indestructible llegó a Hollywood, tras dejar Asia como un peleador más respetado que Bruce Lee y peleando la punta de la taquilla con Jackie Chan.
LA DUPLA LI-CHAN
Tal como Zamorano-Salas, la dupla Li-Chan, aunque lo nieguen, también viven su torneo interno. Una rivalidad velada entre la vieja escuela del bufón de "La armadura de Dios" y el petiso belicoso que Jet Li interpreta esta vez en "El duelo".
Al menos después de "Héroe" (2002), Jet Li rasguñó algo del respeto de la crítica como actor bajo la fusta de Zhang Yimou. Desde entonces y pasando por "Danny The Dog" (2005), los personajes del oriental cruzan por insospechados arcos como el de "El duelo", donde muta desde un bebedor y pendenciero matón hasta la promesa de libertad de todo un imperio. Con sus limitaciones, pero qué se le puede decir a un tipo que te saluda con un: "Puedes pegarme, pero si tocas mi peinado te mataré".