
Jueves 6 de septiembre de 2007
El consenso que se ha ido generando entre los senadores de la Concertación en torno a la figura del destacado economista DC Ricardo Ffrench-Davis, como nuevo presidente del Banco Central, podría transformarse en un "problema de dimensiones", para la Presidenta Michelle Bachelet, que en diciembre próximo deberá proponer a la cámara alta el nombre para reemplazar al actual titular, Vittorio Corbo.
Aunque en parte de la esfera política se considera que este no es el tema del momento, su presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM) ayer en el Senado puso a Corbo en la primera línea de fuego al momento de evaluar el alto IPC que se registró en agosto y su proyección a diciembre de este año. El asunto es delicado especialmente por el sesgo alcista, explicado mayoritariamente por un aumento de los precios de los alimentos, y su impacto en el bolsillo de las familias de escasos recursos.
Entre el oficialismo primó la molestia por un exagerado tecnicismo en el manejo de la política monetaria, a su juicio, insensible a sus efectos sociales y políticos; y no fueron pocos los que explicitaron que no estaban dispuestos a renovarle su confianza al economista de Michigan para un segundo período a la cabeza de la institución.
El notorio debilitamiento de la máxima autoridad del instituto emisor se hizo sentir con una ola de críticas por parte de los legisladores oficialistas que pidieron la palabra en la sesión en que se le escuchó, mientras sus homólogos opositores se concentraban en a defender la autonomía de la institución.
La carta que hace unas semanas enviara a la Presidenta Bachelet un grupo de senadores de la Concertación, encabezados por el PS Jaime Naranjo, proponiendo que Ffrench-Davis presidiera a partir de diciembre el ente emisor, provocó ayer mayor inquietud en La Moneda. Especialmente porque fue suscrita por 20 de los 38 senadores en ejercicio.
Según afirmaron ayer altas fuentes de palacio en Valparaíso, el Gobierno y, en especial, la Presidenta, no está por romper los equilibrios hasta hoy existentes, y la práctica indica que el cupo de consejero que quedará disponible al término del período de Corbo debiera ser ocupado por otro personero de confianza de la derecha. Y Ffrench-Davis, definitivamente no cabe en esa categoría.
En ese sentido, su sola incorporación al consejo en estas condiciones -según fuentes de la Secretaría General de la Presidencia- es hoy impensada, porque uno de los criterios que seguirá guiando a la Mandataria en su propuesta al Senado, será "conservar los equilibrios políticos", en el instituto emisor.
Pero se barajan otras fórmulas. Una de ellas es que, junto al retiro de Corbo, se le pida la renuncia a uno de los actuales integrantes del oficialismo: Manuel Marfán (PS), José de Gregorio (DC) o Enrique Marshall (PPD), para permitir el ingreso del Chicago boy disidente.
Y aunque en palacio se asegura que la Jefa de Estado no se ha inclinado por algún nombre en particular y que tampoco habría descartado la posibilidad de proponer al Senado un nuevo período para Vittorio Corbo, diferentes fuentes concertacionistas consultadas coincidieron en que quien debería sacrificar el cupo, en este caso, debería ser Marfán.
Una tercera propuesta que permitiría mantener los actuales equilibrios políticos y el ingreso de Ffrench-Davis simultáneamente fue levantada por el presidente del PS, senador Camilo Escalona. Pero requiere una modificación a la Ley Orgánica del Banco Central, que se aprueba con quórum calificado, es decir, tres quintos de los presentes en la sala. En concreto, Escalona sugiere aumentar de cinco a siete la composición del consejo del ente emisor. Ésta ha recibido una buena acogida entre los senadores oficialistas, pero su viabilidad depende de la derecha, que hasta ahora se ha mostrado contraria a dicha iniciativa. LN