
Lunes 10 de septiembre de 2007
¿Mártires del alcohol? ¿Malditos incomprendidos? Son varias las tesis que se pueden elucubrar para darle sentido a los solitarios encuentros con la muerte que han sufrido varios cantantes del movimiento pionero de la industria discográfica chilena: La Nueva Ola. Extraño por lo menos, sobretodo si consideramos que sus músicas y letras siempre fueron simples, armónicas, sin complicaciones ni densidades.
Pero, se imagina usted, que en 40 años, quienes son hoy número uno en las radios locales, aparecieran muertos y solos. ¿Lo aceptaría con normalidad e impavidez de Myriam Hernández o de Luis Jara? Sepa usted que Sergio Inostroza sonó mucho más en radio que ellos juntos y hace años que vivía en la miseria. "Me contaron que recogía latas y las vendía, que no quería volver a Chile por vergüenza y que estaba sumergido en un alcoholismo absoluto", dice con pesar Luis Dimas, quién le atribuye al autor de "Bienvenido Amor" haber sido uno de los primeros en cantar y componer en español. "Era un talento, un tipo afinado, tocaba bien la guitarra, pero que se quedó incluso sin dientes con el paso del tiempo. Lo vi hace unos diez años cuando fui invitado a tocar a Suecia para la colonia chilena y estaba muy mal, creo que pasó muchos malos ratos. Incluso estaba tan inconexo con la realidad que, pese a vivir en la pobreza, cuando supo que había un nuevo boom de la Nueva Ola pidió cerca de 50 mil dólares por venir", recuerda su twistero par que remata: "Todos lo que hemos tomado tragos perdemos noción de la realidad".
"SI EN EEUU EXISTEN LOS PLATTERS, EN CHILE HAY UN SERGIO INOSTROZA"
Pero no es el único que lo recuerda. Peter Rock se tomó la noticia con sorpresa. "Ojalá que descanse", dijo y luego evidenció la desprotección en la que viven los artistas que fueron ídolos en los sesenta. De Inostroza sabe bien. "Me llamaba de Suecia y hablábamos una hora por teléfono. Su mente estaba lúcida, pero otras cosas no". El Elvis de la nueva ola también lo reconoce como uno de los pioneros del movimiento, uno que tuvo que autoexiliarse en dictadura ya que no tenía tocatas ni podía grabar discos. "Está bien que nos preocupen otras cosas, como la farándula y la modernización, pero cómo no respetamos a los nuestros. Si en México existe un Enrique Guzmán o en Estados Unidos Los Platters, aquí hay un Sergio Inostroza. Y cada vez que canto en un gimnasio e interpreto "Bienvenido Amor", niños y grandes cantan la canción. Todos la saben".
La muerte de Inostroza se suma a la de Eduardo Valenzuela Fariña y a la de Carlos González, el primero por una enfermedad hepática, el segundo por un tumor. Ambos sin dinero y en el anonimato.
Hasta el cierre de esta edición sólo se sabía que el cadáver de Sergio Inostroza fue encontrado el viernes cerca de las 22 horas y que presuntamente llevaba unos días en ese estado. En tanto, el ex promotor Camilo Fernández, a través de radio Cooperativa, hizo un llamado al gobierno para que los restos de su "hijo artístico" sean repatriados.