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  Niños empachados de tele

  Niños empachados de tele

  Investigadores de Nueva Zelandia han analizado por primera vez los efectos cognitivos a largo plazo de las horas pasadas mirando la tele en la infancia. Sus resultados indican que el exceso de TV no sólo genera problemas de déficit de atención mientras los niños cursan primaria, sino incluso cuando van a secundaria o al instituto.

Jueves 13 de septiembre de 2007

Los niños que miran más de dos horas de tele al día cuando cursan primaria tienen después más dificultades de concentración al llegar al instituto que aquellos que miran poco la tele. Así lo demuestra el primer gran estudio que ha analizado los efectos a largo plazo del abuso de televisión en la infancia sobre la capacidad de atención.

"Nuestro estudio sugiere que los padres deberían tomar medidas para limitar el número de horas que sus hijos miran la tele", dijo Bob Hancox, director del estudio, de la Universidad de Otago (Nueva Zelandia).

Según los resultados presentados en la revista médica "Pediatrics", los niños que ven menos de dos horas de tele al día en la infancia no aumentan su riesgo de sufrir trastornos de atención en la adolescencia. Pero a partir de la tercera hora, el riesgo se incrementa un 44% por cada hora adicional que se pasa cada día ante la tele. "Los efectos fueron especialmente acusados en niños que miraban la televisión más de tres horas diarias", dice el estudio.

En Chile, los niños entre los 7 y los 18 meses ya están viendo casi dos horas de TV al día; y al incluir al total de preescolares hasta los 5 años, el promedio de tiempo frente a la pantalla chica es de 3,5 horas, según el último estudio del Consejo Nacional de Televisión (CNTV).

Efectos duraderos

El estudio de la Universidad de Otago se ha basado en 1.037 niños y niñas a los que se examinó cada dos años desde los cinco hasta los quince años en el marco de una ambiciosa investigación sobre desarrollo infantil y salud. Entre otras preguntas, se pidió a padres y niños que dijeran cuánta tele veían. Para evaluar si sufrían algún problema de déficit de atención, se preguntó a los menores, así como a sus padres y profesores, si sólo conseguían mantenerse atentos durante un tiempo anormalmente corto, si tenían una baja capacidad de concentración o si se distraían con facilidad. .

Estudios anteriores habían detectado que el abuso de tele en la infancia conlleva problemas de déficit de atención mientras los niños aún cursan primaria. Pero ningún gran estudio había analizado hasta ahora si estos problemas perduran hasta la adolescencia. "Nuestros resultados indican que los efectos de la televisión sobre la capacidad de atención son duraderos", afirma Hancox.

Limitar ocio audiovisual

Los investigadores alertan contra la costumbre de algunas familias de encender la tele para que los niños estén tranquilos, por ejemplo a la hora de desayunar. "A esos padres yo les diría que traten de reducir las horas de tele", declara Hancox. "Después de todo, los niños consiguieron entretenerse durante miles de años antes de que se inventara la televisión".

El estudio no ha analizado los efectos de los videojuegos y de los ordenadores sobre el desarrollo de niños y adolescentes porque la recogida de datos se inició antes del auge de estas nuevas formas de entretenimiento.

Pero los investigadores consideran que sus efectos pueden ser similares a los de la tele, por lo que el límite de dos horas diarias debe incluir todas las formas de ocio audiovisual sumadas. Así, si un niño pasa una hora con un videojuego, no es aconsejable que vea la tele más de otra hora el mismo día.

Las hipótesis

Los datos del estudio no aclaran de qué modo el exceso de tele afecta a la capacidad de atención, pero los investigadores apuntan varias hipótesis. La que presentan como más probable es que las imágenes televisivas, con sus estímulos constantes, pueden hacer que en comparación la vida real parezca monótona, de modo que los niños tiendan a aburrirse ante actividades que tienen ritmos más lentos como asistir a una clase o hacer los deberes. Otra posible explicación es que el cerebro infantil, aún en formación, se desarrolle de manera inadecuada al ser estimulado en exceso por las rápidas sucesiones de imágenes de los programas de televisión.

También podría ser que ver la televisión desplace otras actividades que favorecen la capacidad de atención, como leer, jugar o practicar deporte, etc, etc, etc. Lo cierto es que los autores del estudio reconocen que algunos programas de televisión son educativos y beneficiosos para los niños. Pero "el tiempo total pasado ante la tele en nuestro estudio se asocia con peores resultados educativos, así que está claro que la mayor parte de la tele que miraron los niños fue contraproducente para la educación", advierte Hancox.

La Vanguardia
The New York Times Syndicate

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