
Jueves 13 de septiembre de 2007
Los brasileños debieron inventar una palabra que expresara exactamente lo que significa esa alegría ausente de las parejas que acuerdan la infame pausa antes del fin. La saudade, la crisis de pareja y el humor de un Woody Allen en bermuda recorren los pliegues de "Separaciones", una película que algunos insomnes habrán visto ya en el cable o en algunos estantes de videoclub acumulando polvo. Hoy la posibilidad de ver en pantalla grande la película ganadora del Festival de Mar del Plata el 2003 (el mismo año en que "Ciudad de Dios" opacó a otras rarezas del cine carioca) es como recibir una segunda oportunidad de la chica que te dijo que no.
"Separaciones" es una película dirigida y protagonizada por el egomaníaco Domingos de Oliveira, un director que se toma recreos de diez años para hacer -entre dramaturgia y teleseries- disecciones del corazón que ya se quisiera un C.S.I. En este caso, reflota un texto hecho para el teatro, en clave casi autobiográfica, que lo emparenta con las películas de Nani Moretti por su honestidad brutal, y su ausencia de miramientos para hacer reír de pena o llorar de alegría.
Cabral es un director de teatro que bordea los cincuenta años ya, su joven esposa Glorinha (que también es mujer de Oliveira en la vida real) está apunto de pasar a engrosar la lista de ex esposas del jodido galán. La crisis se siente lo suficiente como para tomarse 40 días de receso. Los mismos 40 días que un Mesías se tomaría para consultar con la almohada un sacrificio moral, Cabral se los toma para experimentar las 4 fases en que una relación rota se manifiesta, tal como una enfermedad terminal: negación ("volverá, sé que volverá"), negociación ("claro, puede que se demore un poco"), cólera ("zorra!, quisiera verla muerta") y finalmente la aceptación ("Ok. Que pase la que sigue").
Pero la saudade que alarga estos feriados interminables, que lo obligan a querer saber si ella está con otro y a la vez no querer, mandan al diablo las filosofías de calendario del viejo. Y como él sabe más por diablo, buscará recuperarla a través de todos los medios posibles.
Después de perlas en la Amazonia como "Estación central", "Detrás del sol" o menciones honrosas para esas historias de amor y fútbol, "Separaciones" es un buen incentivo para ir al cine y dejar de quejarse por esas películas que sólo llegan al DVD o al cable. Un producto con denominación de origen, de una historia dedicada a las teleseries que de ninguna manera ha sido trabajo en vano.