
Domingo 16 de septiembre de 2007
Desde hace un tiempo que Ricardo Larraín, el director que se hizo conocido por la película "La frontera", ejerce como director de la Escuela de Cine de la Universidad Mayor. Por tal motivo la entrevista se desarrolla aquí, en uno de los patios de la sede de Santo Domingo, frente a la Primera Comisaría de Santiago.
No sé si recuerdas, pero hace 15 años te entrevisté para un especial de la revista "Apsi".
Sí, y eso tuvo sus consecuencias, porque en la familia me pasaron a tribunal de disciplina Larraín sonríe, como recordando esos tiempos, en los que se veía más delgado y más joven . ¿Sabías cuántos años tenía cuando hice "La frontera"? pregunta retóricamente . 31 años y no cachaba nada. Creía que, con el estreno de la película, se terminaba todo.
En la época de "La frontera" se estaba viviendo un despertar del cine chileno, con filmes como "Hay algo allá afuera" y "País de octubre". Hoy está ocurriendo algo similar con cintas como "Lokas", de Gonzalo Justiniano; "Santos", de Nicolás López; "Mansacue", de Marco Enríquez-Ominami, y "Chile puede", de tu autoría. ¿Ves algunas similitudes entre ambas épocas?
Nunca en esta cantidad ni en esta variedad. Hay que recordar que, a principios de los 90, los multicines no existían, y se estrenaba con dos o tres copias, pero además eso no era tema. "La frontera", por ejemplo, se estrenó en dos cines, en el Rex y en el Lido, con el sistema del gallo que iba a dejar las copias en moto, y tuvo 180 mil espectadores.
Podría afirmarse que con "El chacotero sentimental" el cine chileno logró una explosión de público.
No, lo que ocurrió fue que se amplió el mercado de forma exponencial y la película que explotó esto fue "El chacotero ". En todo caso, el público de una película chilena tiene un techo de 10 millones de espectadores al año, de los cuales sólo un 15% ve cine nacional. Y esto está comprobado científicamente.
¿Habrá influido en esto la industria televisiva, que a principios de los 90 comenzó a apoyar y a difundir el cine chileno?
Casi la totalidad de las películas que se hacen, tarde o temprano, son compradas y pasadas por la televisión. En general, cuando uno decide hacer una película, la TV siempre está contemplada en el plan de negocios. Y el que empezó todo esto fue Eduardo Tironi, en TVN, cuando hizo un concurso para las películas que estaban por terminarse. En ese tiempo gané ese concurso y obtuve ocho mil dólares, que se tradujeron en la venta de los derechos por 10 años a la estación estatal. Y esa cantidad ha subido con los años. En todo caso, el único canal que tiene una política clara al respecto sigue siendo TVN.
Entonces hoy es más fácil hacer una película que antes.
Obvio. Antes no había fondos Corfo ni del Consejo Nacional de Televisión, en cambio hoy existen, independientemente de que sean perfectibles, y hay un seguimiento en la entrega de esos recursos. Además, la tecnología es más barata y asequible, pero al mismo tiempo hay mucha gente que empuja desde abajo.
¿Qué piensas de los nuevos realizadores?
Me gustaría aclarar que todas las películas me tienden a gustar, porque siempre hay algo que se puede rescatar. Pero contestando tu pregunta, todo lo que ocurre desde los videos más marginales hasta los jóvenes consolidados, como Matías [Bize], Sebastián [Campos] o Alicia [Scherson], me parece muy atractivo. Ahora, mi diagnóstico es que falta cine de adulto, y esto se debe a que el público ahora es más joven.
"Chile puede", el filme que estrenas en tres meses más, es una comedia de ciencia ficción. ¿Te sientes bien haciendo comedia?
Si tú observas "La frontera" te podrás dar cuenta de que tiene mucho humor, al igual que "Ex", el sitcom que emite Chilevisión. Ahora, yo creo que el tipo de películas que se hace tiene que ver con lo que está pasando, con el contexto. Por ejemplo, antes una película debía contar con una importancia social y política. Era además un cine de autor.
¿Cómo definirías la historia del cine chileno en los últimos 17 años?
En el último tiempo se pueden identificar tres períodos. El primero, cuando entré a este mundo, tenía relación con los aspectos técnicos en las películas. Se decía que las películas chilenas se veían y escuchaban mal, cosa que con el tiempo se descubrió que era culpa de las salas, que, literalmente, eran como el hoyo. El segundo período tiene que ver con la proliferación de la producción, de los fondos y de las maneras de organizarse. Y el tercero se vincula con el mercado y el marketing; en otras palabras, con entender el cine como industria, que es el problema que estamos intentando solucionar.
¿Chile puede?
¿Cómo definirías Chile hoy?No me gustan las totalizaciones, porque todo tiene matices. En realidad, no sé si Chile haya cambiado en el último tiempo, porque eso supone algo profundo. Sin duda, la vida y las costumbres han cambiado; Internet y la digitalidad del mundo es algo potente, pero dudo si eso tenga una consecuencia en lo profundo. Creo que estamos viviendo el fin de algo. No sé cómo llamarlo, pero tengo la impresión de que todos sabemos que algo está terminando. La forma de vivir juntos está cambiando. Los macroobjetivos comunes son otros y, desde luego, hay menos cosas que nuclean a la gente.
Podríamos deducir de tus palabras el que estamos próximos al final de los gobiernos de la Concertación.
De los gobiernos de la Concertación no tengo idea, pero de la Concertación no hay ninguna duda de que estamos viviendo su final. El hecho político de haberse organizado para sacar a Pinochet fue un proyecto que hoy debiera replantearse, y la Concertación está en un momento de búsqueda.
El poeta Cesare Pavese dijo que "trabajar cansa". En este sentido, ¿gobernar también cansa?
Creo que gobernar, tanto para las personas como para el conglomerado que gobierna, resulta a la larga bastante absorbente. Cuando se gobierna se está menos preocupado de reflexionar, pero por esto no hay que culpar a nadie.
Al ver el trailer de "Chile puede" en las salas de cine me vino a la mente la idea de la Presidenta de regalar ampolletas de ahorro de energía a los hogares más modestos. Quiero decir, pensar en una película que tenga a Chile metido en la carrera espacial me pareció tan loco como regalar ampolletas.
Primero, me gustaría informarte que, cuando los rusos pusieron a un hombre en órbita, tenían menos tecnología que nosotros ahora. Por eso que la película, como género, es posible y, si así quieres, realista.
¿Te inspiraste en los dos satélites que intentamos poner en órbita?
No, este filme tiene que ver, como te dije, con Rusia y con la historia de lo artesanal, de un viaje artesanal al espacio. Porque si te fijas el viaje que emprende el protagonista [Boris Quercia] lo hace en un Novel, más conocido en los años 50 como "huevito", adaptado como nave espacial, que a todo esto se llama Novel 2.
En el fondo es una historia de heroicidad en un mundo donde los héroes han muerto.
Justamente. Por ejemplo, en un momento la polola del protagonista le pide que no vaya al espacio, pero éste le responde que sólo serán dos vueltas y que después podrá ser rostro de una multitienda.
¿Cómo calificarías "Chile puede"?
Esto es una película familiar y, en este sentido, tendrá un lado inaugural, porque será la primera película chilena familiar. En otras palabras, hay elementos para un hombre de mediana edad, para su señora, para sus niños y, probablemente, para un adolescente. En concreto, cuenta con una historia fantástica, con una historia de amor, pero también da lugar a la ironía, que es la parte que tiene que ver con Chile y con el chileno, que se caracteriza por el humor o la talla a flor de labios.
El título de tu filme recuerda una instancia gubernamental, como Chilecompra.
Yo diría que tiene que ver con el gesto de saber que vivimos en la provincia, bien al final del mundo, y que frente a eso uno puede tener muchas actitudes; no obstante, yo opto por la ternura.
Por último, ¿esta cinta te representa más que las anteriores?
Ninguno de los filmes que hecho contesta la pregunta sobre quién soy. LND