
Domingo 16 de septiembre de 2007
El PC y la Concertación parecían estar en el mejor momento de su relación, hasta que llegó el 11 de septiembre más violento de los últimos años. Las críticas por la "represión" surgieron de inmediato desde la izquierda, mientras, al mismo tiempo, el ministro del Interior, Belisario Velasco, criticaba a organizaciones de ese sector por no controlar a los manifestantes.
Pero en política hay temas que es mejor no mezclar. Porque una cosa es que el PC no esté de acuerdo con la Concertación y otra muy distinta es que deje de negociar con ellos para las elecciones municipales, seguramente una avant premiere de las presidenciales de 2009.
A pesar del impasse, las conversaciones siguen y el acuerdo por omisión se está puliendo entre las jefaturas de los partidos oficialistas y los hasta ahora excluidos del Congreso. De momento, lo único claro es que, en las comunas donde la suma de los votos de la Concertación y del Juntos Podemos Más superan a la Alianza por Chile, no iría un candidato de la izquierda y otro de la Concertación, sino sólo uno de ellos. Una estrategia que se viene discutiendo desde hace casi dos décadas, pero que recién podría materializarse este 2008. Así, comunas emblemáticas como Estación Central, Santiago, La Florida y Viña del Mar podrían pasar a manos de la Concertación o del PC (ver infografía). "La preocupación principal es convertir las municipales en un pacto contra la exclusión y hacerle sentir a la Alianza que mantener fuera al PC tiene costos", explica el secretario general del PPD, Pepe Auth.
Además de los cálculos electorales, una de las intenciones es pasarle la cuenta a la derecha, que en su discurso habla de integración, pero que a la hora de los quiubos abandonó la mesa negociadora con el PC argumentando un ataque a Sebastián Piñera. La inédita imagen de miembros de la directiva del PC sentados con RN y la Concertación, en la sede de Antonio Varas, marcaron los pasos a seguir en el partido de la hoz y el martillo: conversar, negociar y sentarse con todos los actores que sea necesario, con tal de reformar el sistema electoral que tiene a la izquierda lejos del Congreso. Pero RN se retiró olímpicamente de las negociaciones, el proceso se estancó y comenzó un estrechamiento mayor entre los comunistas y los partidos del oficialismo. "Hoy, el PC y sus posiciones están más presentes en las agendas de los medios que hace 10 años. Ellos han entrado a la conversación, hacen más política y eso los hace más votables, porque es difícil sufragar por una fuerza marginalizada", explica Auth.
Las comunas que serán incluidas en el pacto y la división de ellas todavía no están decididas, pero los partidos están estudiando el tema antes de sentarse a conversar de nuevo.
El PC como bisagra
El apoyo del PC a Michelle Bachelet en la segunda vuelta no fue sólo el punto de quiebre entre los comunistas y el resto de la izquierda, sino también el inicio de una nueva forma de relación entre ese partido y el oficialismo. "Hemos logrado vencer una carga negativa que había sobre nosotros desde la dictadura. La Presidenta Bachelet ha tenido la deferencia de escucharnos, de llamarnos y de referirnos en algunos aspectos", explica el presidente del PC, Guillermo Teillier.
En las últimas dos elecciones presidenciales, la izquierda ha ayudado al triunfo de la Concertación, situación que probablemente se repetirá el 2009. "Es un buen escenario para la izquierda extraparlamentaria. La gente ya no está anclada a sus temores de que la democracia pueda ponerse en riesgo y está en disposición de exigir su parte. Eso explica la movilización social, la expresión de la insatisfacción y las encuestas que muestran más identificación con el Juntos Podemos que hace algunos años", explica Auth.
Aunque el acuerdo para las parlamentarias no incluye promesas del PC para una segunda vuelta presidencial, el tema está latente. El 2005, Michelle Bachelet sacó un 45,94% de los votos, mientras que la Alianza por Chile, sumando los votos de sus dos candidatos, obtuvo un 48,63%. Las posibilidades de que Sebastián Piñera alcanzara la Presidencia de Chile eran altas y la Concertación comenzó a negociar con el PC para que el 5,4% de Tomás Hirsch se volcara hacia Bachelet. Los comunistas dieron su apoyo a la Concertación a cambio de que la candidata incluyera en su programa cinco temas: reforma al sistema binominal, derecho a negociación colectiva y reforma al sistema de pensiones, preocupación por los derechos de los pueblos originarios, resguardo del medio ambiente y verdad y justicia en los temas de derechos humanos. Ahora reclaman que ninguno se ha cumplido a cabalidad y, aunque Teillier cree que esto "puede influir en determinaciones políticas y electorales", el tema no está zanjado dentro de la colectividad, y no se descarta que vuelvan a apoyar al candidato de la Concertación en una segunda vuelta.
DIÁLOGO DE SORDOS
La Concertación y el PC están sonriendo con este acuerdo, pero no todos ven con buenos ojos tanto diálogo. La fractura que sufrió el Juntos Podemos Más tras su derrota electoral de 2005 se convirtió en una zanja difícil de franquear, más aún después del acercamiento de la alianza de Gobierno y los comunistas.
"Nosotros queremos la unidad. Hemos intentado trabajar con el PC y la Izquierda Cristiana (IC), pero están tan atareados con su plan de acercarse a la Concertación que seguramente no tienen mucho tiempo", ironiza Marilén Cabrera, presidenta del Partido Humanista (PH).
Entre los pecés hay algunos optimistas y otros que no ven posibilidades de un acuerdo de la izquierda en el corto plazo. Entre estos últimos está Juan Andrés Lagos, miembro de la Comisión Política. "Las diferencias se han agudizado porque hemos recibido respuestas odiosas. Me llama la atención que esto venga de sectores que tienen valores más dialogantes, como el PH. Veo complicado el pacto con ellos porque, por ejemplo, no quieren trabajar con la CUT sólo porque allí hay gente de la Concertación", explica Lagos.
Tanto es así que la IC, el principal aliado del PC, está intentando legalizarse como partido porque, como dice su presidente, Manuel Jacques, "para establecer alianzas se requiere de al menos dos partidos legales".
"Nosotros no coincidimos con ese pacto por omisión que buscan los comunistas", asegura Marilén Cabrera. Por su parte, el PC espera que todos los que conformaban el Juntos Podemos Más se unan a este acuerdo y ni siquiera se han cuestionado la posibilidad de que eso no ocurra, a pesar de la postura del PH. "No nos colocamos en esa situación", afirma Patricio Palma, experto electoral del PC. Estas divisiones no se han tomado en cuenta para el acuerdo para las municipales, pero si el PH y sus aliados no adhieren al pacto por omisión, podrían lanzar candidatos en los lugares donde el PC se comprometa a dejar el paso libre a la Concertación. LND