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  La madre del año

  La madre del año

  Los medios destacan su frialdad e inestabilidad sicológica. De ser una sufrida mujer pasó a convertirse en la eventual asesina de su hija. Pero hasta ahora no hay nadie que pueda probarlo. Quienes la absuelven de culpas apelan a un encanto y sensibilidad que no se palpan por la prensa y acusan de un linchamiento moral que sólo terminará cuando se sepa dónde está Madeleine.

Domingo 16 de septiembre de 2007

La policía portuguesa considera que Madeleine murió accidentalmente en el departamento donde dormía y que la madre, Kate, al encontrar el cuerpo, lo escondió por miedo de las consecuencias. Después montó una gigantesca campaña mundial como si la niña hubiera sido raptada. Ahora, la policía desarrolla una investigación que busca un cadáver y también claramente intenta lograr una confesión", asegura la periodista Paula Torres, del diario "Público" de Lisboa.

Kate McCann es un enigma. Hay muchas preguntas en torno a su figura, más difíciles de responder que las hipótesis que maneja la policía portuguesa. Como por qué una mujer cuyo anhelo era tener una familia numerosa, escribe en su diario que no soporta la hiperactividad de sus hijos. Los trata de "histéricos" y agrega que la pequeña Madeleine "es una niña con exceso de actividad", que le consume las fuerzas.

Fue Kate quien dio aviso desesperado de la desaparición de la niña la noche del 3 de mayo. Volviendo al restaurante donde se encontraban su esposo Gerry y siete amigos, gritó: "¡Ellos se han llevado a mi hija, se la han llevado!", y así alertó a todos los funcionarios del hotel.

¿Pero quién es la mujer rubia, delgada, de mirada evasiva y aparentemente fría que pocas veces se quiebra en público? ¿Cómo tiene fuerzas para seguir adelante?

LA HIJA DEL CARPINTERO

Kate Marie Healy nació en Liverpool el año 1967. Su padre, Brian Healy (67), era carpintero de una fábrica. La pobreza en la que creció hizo de Kate una mujer de fuertes convicciones. Sabía que debía trabajar duro para tener éxito. Según relata el periódico inglés "Daily Mirror", Kate era una adolescente muy estudiosa, que siempre se sobreexigía. "Muchas chicas la envidiaban, porque ella hacía todo bien", declaró al diario su compañera y amiga Susan Clarkson (39).

Estudió Medicina en la Universidad de Dundee gracias a una beca y siempre se destacó más que sus compañeros. En un principio quería ser ginecóloga, pero terminó convirtiéndose en anestesista, algo que más tarde, a la luz del caso, sería relevante, dada la tesis que baraja la policía portuguesa sobre una supuesta dosis de tranquilizantes suministrada a Maddie.

Cuando comenzó su internado en Western Infirmary, en Glasgow, conoció al cardiólogo Gerry McCann, también hijo de carpintero. "Kate es una persona hermosa, encantadora y sensible. Todos pensábamos lo mismo de ella, especialmente Gerry. Él la persiguió desde el principio", afirmó el doctor Paul McIntyre (45) al ser consultado por la relación.

Para ambos estaban claras las implicancias de una vida modesta, por lo que fue fácil coincidir en qué hacer. Sin embargo, este acuerdo duró poco. En 1996, la pareja sufrió un distanciamiento cuando Kate decidió viajar a Nueva Zelanda para perfeccionarse. Gerry se dio cuenta que no podría vivir sin su novia, así que viajó hasta allá para convencerla de que volviera a Inglaterra. Kate creyó que los planes de Gerry de formar una familia interferirían con su sueño de convertirse en una gran médica anestesista, por lo que decidió quedarse un tiempo más en Nueva Zelanda y convenció a un enamorado Gerry para quedarse con ella. "El tiempo que estuvieron allá fue muy duro para ambos. Por cuestiones laborales, trabajaban en distintas ciudades. Pero Gerry viajaba cada vez que podía para reunirse con su novia", indicó la hermana de éste, Trish Cameron.

INSEPARABLES

En 1998, Gerry y Kate regresaron a Inglaterra y se casaron. "Aquí se volvieron inseparables", comentó Trish. Formaron un hogar en el centro de Inglaterra y Gerry comenzó a trabajar en el Hospital Glenfield (Leicester), mientras ella trabajaba en Latham House.

El matrimonio McCann funcionaba perfecto. Sin embargo, un nuevo obstáculo terminaría con esa armonía. Kate quería ser madre, pero sospechaba que no podría, así que secretamente comenzó a realizarse exámenes. Una vez confirmados los problemas de la pareja para concebir, no dudaron en recurrir a métodos artificiales in vitro. Cuando Madeleine nació, declaró Kate a "The Independent", "nunca supe que era niña. No quise saberlo hasta el momento del parto. Eso es más emocionante". Mientras ella se dedicaba a su bebé, Gerry decidió partir a Holanda a perfeccionar sus conocimientos en cardiología.

Cuando nacieron los gemelos, Sean y Amelie, también concebidos artificialmente, Kate decidió dejar de trabajar para dedicarse a ellos. Pero al cumplir los dos años, cambió de opinión y volvió a sus labores en un hospital ambulatorio de Melton Mowbray, aunque sólo dos días a la semana. Según la prensa, Kate habría escrito en sus notas que Gerry no la ayudaba mucho con la crianza de los niños.

Pero, contrario a lo que piensan sus cercanos y la familia, la aparente bondad de Kate no ha logrado permear a los medios. "Hoy los diarios han publicado todo, también especulaciones. Hay una especie de linchamiento moral . Algunos la defienden y otros dicen que ella tiene temperamento fuerte, pero no hay pruebas concretas. Es lo que la policía portuguesa está diciendo", afirmó la periodista de France Presse Ana María Etcheverría.

Pese a ello, es un hecho que Kate no demuestra sus emociones ante las cámaras. No se quiebra ni llora y se justifica diciendo que saca todas sus fuerzas de la fe. Según los diarios británicos, los McCann son fervorosos cristianos: todos los domingos llevaban a sus hijos a la iglesia del Sagrado Corazón. LND

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