
Domingo 16 de septiembre de 2007
Efectivos de la Brigada de Investigaciones Especiales (BIPE) incautaron 50 mil dosis de la droga Fenproporex, denominada "éxtasis del pueblo", tras detener a dos sujetos que llegaban desde Arica a Santiago en un bus con pasajeros de la empresa Pullman San Andrés.
Se trata de Cristián Sepúlveda Villarroel de 37 años, quien era el chofer del bus e hijo del dueño, y de Luis Cararo, de 50 años, quien se desempeñaba como auxiliar del transporte.
Ellos eran quienes se encargaban de trasladar en nuestro país la droga proveniente de Perú, la cual llegaba hasta Arica y luego era transportada hasta la capital, y luego distribuida en el sector norte de Santiago.
La investigación, que duró aproximadamente un mes y medio, permitió seguir a los traficantes, y concretar el decomiso, el cual estaría valorado entre 500 a 750 millones de pesos, y que fue encontrado en el sistema de aire acondicionado del bus.
La máquina de pasajeros fue registrada justo cuando llegó hasta el terminal San Borja, a las 22:30 horas de anoche.
Según informó el comisario de Investigaciones, Gonzalo Gómez López, "es conocida también como el éxtasis del pueblo, porque en un principio su valor comercial era bastante bajo, llegó hasta costar mil pesos, pero en estos momentos su valor está alrededor de los 10 mil a 15 mil pesos".
Los sujetos se encuentran actualmente en el Centro de Justicia en espera de la audiencia de control de detención, en tanto, la policía sigue investigando para dar con los demás integrantes de la banda.
La droga incautada corresponde al medicamento Fenproporex, un tipo de metanfetamina y ansiolítico que se receta para bajar de peso, pero que es utilizada para mezclarla con alcohol y lograr efectos enervantes.
El Fenproporex, al igual que otros medicamentos análogos, fue retirado hace un par de años del mercado de varios países europeos. Las autoridades de Salud respectivas, tras analizar los efectos del compuesto, concluyeron que su uso crónico ocasionaba efectos adversos graves y agudos. Además, la supuesta pérdida de peso que traía consigo duraba por lo general menos de un año o cesaba a poco de interrumpir la terapia.
El uso periódico de este medicamento conlleva varios riesgos, como el desarrollo de tolerancia farmacológica, dependencia y síndrome de abstinencia. Además, en algunos casos podía llegar a ocasionar reacciones adversas como psicosis, depresión, nerviosismo, agitación, vértigo y trastornos del sueño.