
Domingo 23 de septiembre de 2007
El valle de Casablanca, referente genérico hasta hace algunos años como origen de uno que otro vino blanco excepcional, demostró la semana pasada que ya es una realidad bastante madura, con una degustación técnica de quince Sauvignones Blanc, de los cuales sólo dos o tres resultaron regulares. Una docena, sin embargo, se empinó sorprendentemente como vinos muy buenos o excepcionales. Casablanca se transforma así en una verdadera potencia que todavía, empero, tiene mucho que brindar.
Parecen lejanos los tiempos en que Ignacio Recabarren ganaba como quería la Guía de Vinos de Chile con los Sauvignon Blanc y Chardonnay de Viña Casablanca, segunda marca, pero mejor, de Viña Santa Carolina. O que Pablo Morandé mandó con Amelia un Chardonnay delicioso, gordo, láctico, tostado y amielado producido por Concha y Toro.
Recabarren hizo allí también sus primeros Trío y algunos Terrunyo. Pero ahora ya no sólo brillan en el valle nombres consagrados. Ahora son un puñado de enólogos (y lo mejor de todo, enólogas) casi juveniles y prácticamente desconocidos los que copan la escena con vinos extremadamente peculiares, perfumados, elegantes, ligeros pero con potencia; puede decirse que varios de ellos ya de categoría mundial.
Las jóvenes enólogas se llaman Macarena Morandé, Paula Cárdenas, Alejandra Vallejos, Vivian Álamos y Ana María Pacheco, y sólo las dos primeras hasta ahora son figuritas conocidas por la gran prensa, lo que no significa que todas no sean muy competentes.
Entre los varones, el "veterano" resulta ser Juan Carlos Faúndez, el número dos de Geo Wines, la empresa consultora que encabeza Álvaro Espinoza, que elabora los magníficos blancos de Viña Quintay. Pero además de Faúndez, los nombres de Camilo Vanni, de Viña Mar; Alejandro Galaz, de Ventisquero; César Morales, de Viñedos Orgánicos Emiliana; Roberto Millán, de William Cole; David Morrison, de Casas del Bosque; Cristián Aliaga, de Veramonte, e Iván Martinic, de Viña Casablanca, comienzan a instalarse entre los hacedores de vinos de gran jerarquía que deberán crecer en prestigio junto con los vinos que elaboran.
La degustación en referencia fue una muestra a la prensa de todos los vinos de la cepa Sauvignon Blanc de los viñedos y bodegas existentes en el valle de Casablanca, correspondientes a la vendimia 2007; es decir, muchos de ellos recién embotellados o a punto de embotellarse. Y el ejercicio es un rito que en el último año viene cumpliéndose con cada cepa que allí se elabora, como una estrategia para ir posicionando el nombre del valle como un sinónimo de prestigio y calidad. Todos los productores y empresarios vitivinícolas del valle respaldan esta iniciativa y el propio Pablo Morandé, presidente de la Asociación de Empresarios Vitivinícolas del Valle de Casablanca, presenta y orienta las degustaciones. Descubridor de las aptitudes de Casablanca como valle apropiado para variedades de clima frío y pionero en la plantación de vides allí, el destacado enólogo es una figura y un nombre que convoca por sí solo opinión pública y motiva a los productores a potenciar sus inversiones por la vía de la asociatividad.
Los Sauvignon Blanc de Casablanca mostrados en esta ocasión son buenos todos, pero de nuestra libreta de cata, como ilustración para la mejor elección de los lectores, les entregamos descripción somera de los cinco que más nos gustaron. Los puntajes que les otorgamos fueron altos, pero confiamos que justicieros. Ellos son:
1. Viñedos Orgánicos Emiliana, Novas 2007. Enólogo: César Morales. Muy buena nariz, intensa y penetrante a cítricos, con un mínimo dejo de tostado. En boca ácido, muy jugoso e intenso a piñas. Redondo, limpio y muy sabroso. 92 puntos.
2. William Cole, Alto Vuelo 2007. Enólogo: Roberto Millán. Muy aromático y completo, entre notas verdes y maduras. Nariz de múltiples dimensiones. En boca redondo, fresco, armónico, muy equilibrado y sabroso. 91 puntos.
3. Morandé Terrarum 2007. Enóloga: Macarena Morandé. Nariz elegantísima y sutil, con tonos de lima y tilo. En boca muy cítrico y jugoso. Levemente alimonado y elegantemente gustoso. 90 puntos.
4. Quintay 2007. Enólogo: Juan Carlos Faúndez. Muy cítrico, aromático e intenso a frutas tropicales, piña y mango. En boca bien verde, con notas a hierbas silvestres y limón sutil. Rico y jugoso. 90 puntos.
5. Catrala Limited Edition 2007. Enóloga: Ana María Pacheco. Nariz aromática intensa, típica de la variedad, muy elegante. En boca muy jugoso, bastante tropical. Notas de piña y acetona. Lleno y rico. 90 puntos.