
Domingo 23 de septiembre de 2007
Ubicado en José Victorino Lastarria 96, el Restobar Patagonia hace honor a su nombre como un pequeñísimo y acogedor refugio para este frío invierno que acaba de irse y la oscilante primavera que no termina por convencer a la clientela para tomar un cafecito en la terraza.
Su sello es el concepto sureño. Éste nació del rescate del viejo almacén y la botillería que antes allí funcionaban, de los que se rescataron viejas cajas de bebidas, pesas y otros cachivaches, de los que debió haber colgado un cartel "no se fía". Es decir, mucha madera y vigas, gran cantidad de vinos con su cava a la vista y una incontable variedad de productos artesanales, como frutos secos, alfajores, facturitas, chocolates y fiambres. Sería exagerado decir que el interior es como estar en la Región de los Lagos, pero por ahí va la cosa.
La oferta va desde platos como el cordero magallánico, a poco más de cinco mil pesos, hasta tablas de quesos y fiambres que, por aproximadamente 12 mil pesos, llegan acompañadas de una botella de vino de la casa. Para los bolsillos más pequeños, Patagonia también cuenta con cervezas artesanales, como Capital y Oceánica ($ 1.500), aunque la gracia del boliche es la variedad de cepas de viñas chilenas emergentes.