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Viernes 28 de septiembre de 2007
Suena el pito. El equipo de jugadores-actores tiene quince segundos para reunirse y organizarse. "Ya, empiezo, después sigues tú". Suena el pito de nuevo y la batalla comienza. Mientras, dos guardalíneas ayudan al árbitro oficial que mira el espectáculo estupefacto. Parece partido de fútbol, pero no lo es. Acá cambiamos la pelota y la cancha por un tema, buena imaginación y un escenario. La idea central es actuar, no perder el hilo ni enredarse y que el público pase un buen rato.
La improvisación teatral no es común en nuestro país, según Mónica Moya (31), actriz egresada de la compañía de teatro-escuela La Mancha y una de las organizadoras, este estilo es reconocido en Europa. Sin embargo, acá sólo tenemos dos compañías que se especializan en este modo. La primera es el colectivo Mamut y la segunda la compañía de teatro Playmovil.
El "free style" de las tablas
El colectivo que organiza este Primer Torneo Lpi de Match de Improvisación, a parte de ser pionero en el asunto de producir esquizofrenia en el escenario, también será el encargado de representar a Chile en el Cuarto Festival Internacional de Improvisación Teatral de Buenos Aires, donde les tocará verse las caras con una compañía de Uruguay.
La historia de estos cinco actores empieza dos años y medio atrás cuando la motivación y el gusto por la vertiginosa idea de improvisar los reúne para realizar talleres que inserten el bichito a los nuevos principiantes. Dicho y hecho. El resultado es este experimento donde sus pupilos demostrarán sus capacidades de coordinación, ingenio y habilidad para improvisar.
"No es al lote, es difícil. No es que hagamos cualquier cosa. Tenemos que investigar para hacer teatro de improvisación. Hay que ver mucho cine porque los géneros son importantes al momento de contar una historia", aclara Mónica Moya, quien desde hace diez años está inmersa en el mundo teatral.
La dinámica
El juego a simple vista parece sencillo, pero no lo es. Por ejemplo, "hay una regla que se llama Accesorio ilegal . Si un actor usa lentes y los usa para la improvisación, eso es falta por tener ventaja sobre el otro equipo. Hay otro que se llama Tema no respetado . Si les dan un tema y nunca se nombró, de nuevo punto perdido", explica Moya como una perita en el arte de chamullar.
¿Y todo esto es sin música? Pues no. Hay un músico, él es Francisco Cerda, quien tiene que improvisar al igual que todos los participantes. Con su piano electrónico y mirando siempre los movimiento de los actores, va componiendo. "Lo que hago en la música es rescatar esas ideas que están en las cabezas de las personas sobre que música tiene que ir detrás de cada movimiento y para eso la televisión es un gran referente", dice Cerda. LN