
Viernes 5 de octubre de 2007
La relación entre el Gobierno del Presidente ecuatoriano Rafael Correa y el Congreso unicameral con mayoría opositora parece estar completamente rota.
El Mandatario ha realizado abiertos llamados para que la flamante Asamblea Constituyente, elegida el domingo con clara mayoría oficialista, disuelva el Legislativo aduciendo su supuesta "incompetencia y corrupción". Correa planteó su propuesta fortalecido por el aún no confirmado triunfo del oficialismo, que -según dos encuestas- obtuvo entre 76 y 79 de los 130 asientos en disputa.
"Con el Congreso es muy difícil actuar y creo que el pronunciamiento del pueblo ecuatoriano ha sido contundente: el Congreso tiene que irse a la casa", afirmó el gobernante, asegurando que dicho poder quedará en manos de una "comisión que legisle y fiscalice mientras trabaja la Constituyente".
Pero el Congreso decidió ayer plantar cara a los empeños oficialistas y por mayoría decidió mantenerse en funciones, descartaron la autodisolución planteada por el oficialismo y desmintieron un informe de prensa según el cual planeaban pedir una millonaria indemnización para dejar los cargos.
En su resolución también decidieron denunciar al Presidente Correa ante la OEA y otros organismos internacionales por sus supuestos intentos por "quebrantar la democracia".
"Vamos a ir a todos los organismos mundiales, empezando por la OEA y parlamentos latinoamericanos y europeos", dijo el jefe del organismo legislativo, Jorge Cevallos.
INTERPRETACIONES
En su declaración, el Congreso también "reclamó a los miembros de la Asamblea el respeto irrestricto a la Constitución vigente, al Estado" y a las normas con las que fue aprobada la Constituyente.
Según Cevallos, dichas disposiciones limitan las facultades de la Constituyente a la elaboración de un nuevo marco constitucional, que para entrar en vigor requerirá de su aprobación en un referendo.
El Tribunal Electoral proclamará los resultados de las elecciones el 11 de octubre y once días después dará a conocer la conformación definitiva de la Asamblea Constituyente que redactará la vigésima Carta Magna del país.
La Asamblea entrará en funciones el 31 de octubre y, según las interpretaciones oficialistas, podría elegir inmediatamente una comisión legislativa para reemplazar al Congreso. El Presidente Correa ha asegurado que también estaría dispuesto a poner su cargo a disposición del organismo constituyente.
RENUNCIAS
Pero pese a los empeños de la mayoría legislativa, ya se comenzaron a concretar ayer algunas renuncias, como la del vicepresidente del Parlamento, Byron Pacheco, quien anunció ayer su dimisión y la de otros dos diputados de su movimiento Red Ética y Democracia (centro).
También el bloque indígena Pachakutik informó que dejará sus 10 curules a disposición de la Constituyente.