
Viernes 5 de octubre de 2007
Una asociación de padres británicos partidaria de quemar los libros infantiles sin final feliz organizó para fin de mes una serie de "Hogueras de los libros malos", invitando a otros padres a llevar los volúmenes "poco alegres" para arrojarlos a las llamas, informó hoy el Daily Mail.
La Happy Ending Foundation considera que la vida ya somete a los niños a demasiadas amarguras y "cosas feas", de modo que hay que "protegerlos" contra las historias "deprimentes". Además, en ocasión de la Semana de los Libros para Niños, comenzada el lunes, escribieron a bibliotecas y escuelas para invitar a los responsables de esas instituciones a quitar de sus estantes los libros que juzgan "controvertidos".
Las reacciones fueron inmediatas y en su mayoría negativas: para algunos, la Happy Ending Foundation recuerda a los nazis, que quemaban públicamente los libros que les disgustaban. Para el autor de libros infantiles Kevin Brooks, "las controversias y las cosas negativas se encuentran por doquier. Es mejor descubrirlas en los libros, donde está escrito con pasión, poesía y fuerza".
Para otros, como la asociación para la defensa de los niños Kidscape, las lecturas infantiles deben ser "equilibradas", y no se deben evitar ciertos temas, "condenándolos a perderse la magia de la literatura. Los libros permiten experimentar emociones, manteniendo una distancia. Es algo saludable".
Entre los libros aborrecidos por la Happy Ending Foundation se encuentra el ciclo de "Una serie de eventos desafortunados", de Lemony Snicket, y "Milo y las piedras mágicas", de Marcus Pfister.
La fundadora de la asociación, Adrienne Small, decidió crearla en 2000 cuando su hija se sintió deprimida por la lectura de un libro de la serie de Lemony Snicket: "Hablamos con otros padres y decidimos hacer algo positivo, con libros más alegres. No digo que el mundo deba ser visto sólo color de rosa, pero hay que hacer lo posible para proteger a los niños". En toda Gran Bretaña hay 11 grupos locales dependientes de la asociación.