
Sábado 6 de octubre de 2007
Un perfume al 2003 se coló en el Hotel Termas de Cauquenes, alrededor de las cinco de la tarde, en medio del caluroso saludo del ex vocero de Gobierno, Francisco Vidal y el senador UDI Pablo Longueira, que se preparaba para el debut en grande de la Fundación Chile Justo, con el presidenciable de RN Sebastián Piñera incluido.
"Fíjate que cerré los cupos porque esto se iba a llenar y parece que no va a llegar nadie", le comentó entre carcajadas el representante de Santiago Oriente al laguista más acérrimo de la Concertación. La respuesta de Vidal fue que los importantes ya estaban en la cumbre.
Como en los viejos tiempos en que presidía la UDI y pactaba acuerdos con el Gobierno, Longueira -que llegó hasta la Sexta Región en compañía de su esposa Cecilia Brinckmann- estaba de buen humor, a sus anchas, en un evento en que se vio rodeado de los alcaldes "díscolos" -todos declarados longueiristas- y la dirigencia partidaria, encabezada por el senador Hernán Larraín, que en todo caso sólo se quedó para la inauguración.
Cuando finalizaba su intervención el presidente del Consejo Asesor para la Equidad, Patricio Meller, -quien había sido precedido por la titular del Mideplan, Clarisa Hardy- Larraín abandonó el recinto, justo antes de que iniciara su exposición el inversionista y presidenciable de RN, Sebastián Piñera, a quien Longueira calificó como el orador que más le costó convencer para asistir.
Con tibios aplausos, el accionista de Lan se explayó sobre las causas y los métodos para derrotar la pobreza, con una receta en que el subsidio al ingreso mínimo familiar fue la tónica.
Pero, y contra todo pronóstico, Piñera -cuyo encuentro con Longueira, generó alta expectación y que luego de su presentación aseveró que se sintió cómodo, aunque no jugaba de local y de hecho era el único RN en la audiencia- fue un actor secundario en el cónclave en relación a la relevancia que adquirió en sala el ex alcalde de Santiago y otrora abanderado, Joaquín Lavín.
Con un público favorable y un discurso en el que mezcló cifras, su experiencia en Banigualdad y que remató con fuertes críticas a la Concertación, Lavín se apoderó de la jornada, con un mea culpa público respecto de su propio historial. "Como alcalde, y me hago una autocrítica altiro, regalé pescados muchas veces (y no enseñé a pescar)", admitió.
La ovación al ex candidato
"No creo en la sociedad del asistencialismo. Creo en la sociedad de las oportunidades", sentenció Lavín en su alocución, para después desmenuzar las políticas oficialistas, todo cruzado por una referencia a la ideología partidaria que incorporó una definición explícita de un "no a la neutralidad valórica y sí a la familia".
El académico de la Universidad del Desarrollo alabó con reparos la propuesta de Piñera "de completar a los más pobres un ingreso mínimo ético familiar, por lo menos para sacar a esos dos millones doscientos mil que están por debajo de la línea de la pobreza. Ahora, tiene que ser a la vena, sin intermediarios".
A la vez, el ex edil fue tajante respecto de "las políticas que se crean desde arriba, a vuelo de pájaro", como el Transantiago. "Creemos en las políticas a ras de tierra, a mirada de gusano. ¿Por qué fracasó el Transantiago? Porque probablemente ninguna de las personas que elaboró ese tema conocía la realidad de la gente pobre", advirtió.
En este sentido, acusó que "la sociedad de la cajita de alimentos, la sociedad del cheque mensual de subsidio ( ) mantiene a los pobres sobreviviendo, pero los mantiene permanentemente pobres".
Junto con reclamar la creación de "un zar social", Lavín apeló a que "tiene que morir la política de la pelea chica" y también reclamó el fin del nerviosismo presidencial. "A la Presidenta (Michelle Bachelet) le quedan dos años y seis meses. Una alternativa es quedarse esperando que las cifras se sigan deteriorando y entreteniéndose con quién va a ser el próximo Presidente de Chile aquí hay uno en la sala de pie, en ningún caso, está sentado ahí o allá (risas)- a mí personalmente eso no me gusta", añadió.
Lavín se dio tiempo hasta para dar consejos a su bloque. "Si nos sacamos los prejuicios, hay muchos más acuerdos de los que uno cree. Eso sí, en un pacto social no hay rendiciones incondicionales. Tenemos que conversar de igual a igual, desde lo que creemos y desde lo que somos y para eso tenemos que estar siempre disponibles", destacó.
El reloj marcaba las 21 horas, y en la UDI ya se hablaba del gran retorno del eterno candidato.