
Sábado 6 de octubre de 2007
Haciendo recordar los duros enfrentamientos que tuvo con el gobierno del Presidente Ricardo Lagos cuando aún oficiaba de cardenal en Chile, el purpurado Jorge Medina visitó en la mañana de ayer a la viuda del ex dictador, Lucía Hiriart, quien se encuentra detenida desde el jueves en el Hospital militar.
El cardenal protodiacono del Colegio Cardenalicio de Roma, Jorge Medina Estévez, quien está de visita en el país, llegó hasta el recinto hospitalario alrededor de las 11:00 horas, y permaneció durante media hora con la otrora Primera Dama.
A su salida, indicó que "la señora" Lucía está bien tranquila, pero muy preocupada por la situación judicial que afecta a su familia", y puntualizó luego que recordaron juntos variadas anécdotas".
Justificó su presencia señalando que "estoy aquí porque una de las obras de misericordia es visitar a los enfermos. Lo dice Jesús en el Juicio Final: 'Estuve enfermo y me fuiste a ver'. Así que trato de cumplir con lo que dice el Evangelio".
Asimismo, señaló que por problemas de agenda no podrá visitar al resto de la familia, recluida en el ex COF, y en Santiago Uno. El 11 de septiembre pasado, el prelado ofició una misa exclusiva para la familia Pinochet en la capilla emplazada en la parcela de los Boldos.
Las polémicas de Medina en Chile
El cardenal fue obispo de Rancagua y Valparaíso, y es recordado por su particular cruzada valórica cuando requisó personalmente publicaciones que mostraban desnudos.
En 1998 declaró haber intercedido por Pinochet cuando estaba detenido en Londres, y no dudó en celebrar la misa fúnebre del que fue presidente de la Fundación Pinochet, el empresario Hernán Briones.
Su última incursión en la vida pública chilena tuvo lugar durante la campaña presidencial que culminó con la Presidenta Michelle Bachelet en La Moneda.
Medina declaró entonces que "el voto católico debe ser según el Evangelio", y se involucró así en la polémica que por entonces abrió el candidato y empresario Sebastián Piñera, al autoarrogarse la representación exclusiva del humanismo cristiano en Chile.
En todo lo que se refiere al sexo, aborto, anticonceptivos, homosexualidad, condones y otros, el cardenal Medina es de la línea dura. Por ejemplo, calificó en mayo del año pasado que distribuir la "píldora del día después" es un "crimen abominable". Y explicó que, según lo conversado con personas del ámbito científico, el anticonceptivo de emergencia "es una píldora abortiva".
En su carta pastoral "Acerca de la castidad", que publicó siendo obispo de Valparaíso, Medina arremete contra las costumbres sexuales del país y exclama: "¡Qué lamentable es que a la fornicación y al adulterio se los designe como hacer el amor , como si el pecado pudiera ser amor!". Y advierte que el Maligno se encuentra tras términos ambiguos, como "pareja", "pareja estable", "compañera", "compañero", o incluso "amiga", que encubren con frecuencia graves pecados. Porque para la Iglesia sólo vale estar casados y fornicar para procrear.
Como prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, presentó oficialmente en la sala de prensa de la Santa Sede "El nuevo rito de los exorcismos", en enero de 1999. Al borde del siglo XXI, el texto reconoce que el diablo existe, y el exorcismo tiene como objeto expulsar a los demonios de los cuerpos y los objetos.