
Domingo 7 de octubre de 2007
Sí. Los que me conocen un poco ya saben que lo de arriba es el título de una canción de "The Nada", mi primer disco. La experiencia que me sirvió para tal fue hace más de una década, saliendo de un recital de Rage Against The Machine en Nueva York. Al salir del estadio noté que se vendían remeras, poleras o camisetas del "Che" a unos 20 ó 25 dólares y me puse a pensar en qué le parecería al muchacho el hecho de haberse convertido en semejante objeto de consumo amén de plantearme quién se quedaba con los derechos de su imagen y quién se llevaba toda esa guita, ¿no?
El cuento viene ahora porque mi madre, que era una mujer muy latinoamericanista, intelectual de izquierda, que estudió y vivió más de quince años en los Estados Unidos (los gloriosos 60 y 70 de ese país en ebullición), fue la que me inculcó la imagen y los ideales del "Che" desde que tengo memoria. Esto no significa un adoctrinamiento a un niño ni mucho menos, pero sí el haber compartido las pasiones y las enseñanzas de este soñador revolucionario. Las canciones de la época, referidas a él, las escuchábamos en casa (de Jara a Viglietti) y cada tanto se hacía mención de los valores y cojones del "Che", del origen de su apodo, que siempre me llamó la atención, y de su desventura final en Bolivia.
La metáfora del "Che" para mí es hermosa, vital y triste a la vez. Y por eso nos atrapa a todos. Creo que hay algo de lo que llamo el "síndrome culo del mundo" en su viaje iniciático. Algo que nos emparenta a todos, chilenos, argentinos y uruguayos (sobre todo, ¡ese Coño Sur!). Ese sentirse tan lejos de todo... Y a la vez esa conciencia inconsciente de reconocerse, a pesar de las distancias, profundamente latinoamericano. Él fue de los primeros en quebrar barreras, límites, y no solamente los de las fronteras. Su empatía tan globalizada de antemano, adelantado si los hay (por unos 40 ó 50 años), es lo que hace a su esencia.
No creo que hoy por hoy más allá de la manipulación y explotación vergonzosa de su imagen la gente, el pueblo, no sepa quién es verdaderamente Ernesto Guevara. Porque se puede no estar informado, pero se percibe. Y esa percepción es la que se vive. La de un tipo que se la jugó y perdió en su ley. Como termina la canción: "Vuelve y vuelve mil veces al que matan así/ O es que al final nunca muere el que no teme morir/ Parece McGuevara s o CheDonald s...".