
Domingo 14 de octubre de 2007
De su padre heredó el amor por Chile, y de su madre, la creatividad y el genio ligero. Juan Gabriel Valdés Soublette admite que su piedra en el zapato es ser demasiado sentimental y que a veces los sentimientos pesan más que la cabeza.
El asesinato de Orlando Letelier le hizo tomar conciencia exacta del mal, la comprobación física de la maldad. A su juicio, lo que hizo el juez Cerda le produjo una profunda satisfacción y "habría sido una vergüenza para Chile que nuestra justicia no hubiera dicho una palabra", sostiene.
A Valdés le parece espléndido el Premio Nobel de la Paz obtenido por Al Gore, porque "tiene agallas y es capaz de jugársela por lo que siente".
Como buen ex mapu y a pesar de considerarse absolutamente laguista, confiesa que en esta vuelta se siente más cerca de José Miguel Insulza.
¿Qué opina del golpe del juez Cerda al encarcelar a toda la familia y a quienes colaboraron con Pinochet en el tema de las platas del Riggs?
Habría sido una vergüenza para Chile que un dictador acumulara más de 30 millones dólares en cuentas en el exterior, comprobadas por el Senado norteamericano, y que la justicia chilena hubiera pasado por encima sin decir ni una palabra. Desde el punto de vista personal, me produjo una profunda satisfacción.
Pablo Rodriguez pedirá que saquen de este tema al juez Cerda.
Yo creo que ellos deberían tener vergüenza. No se puede defender lo indefendible tanto tiempo sin mancharse. Realmente hay cosas intolerables, entiendo que todo el mundo tiene derecho a tener sus abogados, pero hay gente como Ambrosio Rodríguez que, después de haberlo visto encarcelar a tanta gente, incluyendo a mi padre, me hizo sentir una tremenda satisfacción verlo en esa situación.
"NO ME IMAGINO ENTRAR AL GOBIERNO"
¿Le habría gustado participar de este Gobierno?Me habría gustado estar al comienzo de este Gobierno. Me parecía que tener una mujer Presidenta era la cosa más extraordinaria que le había pasado a este país.
¿Y hoy le gustaría entrar en un cambio de gabinete?
Estoy tan involucrado en cosas internacionales que me tienen tan cautivado y comprometido, que no me imagino hoy entrar al Gobierno, entre otras cosas porque estoy un poco lejano sicológicamente, y en esto hay que estar más cerca.
¿Dónde le habría gustado estar, en el segundo piso?
Nunca me he imaginado ahí en realidad, a pesar de que en un momento se dijo mucho que ese sería mi lugar. Yo tengo experiencia en política exterior, en políticas de defensa y en comunicaciones. Son campos en los que yo podría contribuir.
Y mirando el 2009, ¿cómo se resolverá el tema presidencial? La DC no quiere primarias.
Si las cosas se dan de esa manera, habría que ir a una primera vuelta. No soy partidario de esa figura. Es mucho mejor que la Concertación llegue a tener un solo candidato.
¿Por quién se define usted: Lagos o Insulza?
Soy un laguista profundo. Lagos es la personalidad más extraordinaria que ha presidido este país en el siglo. Sin embargo, soy una persona muy cercana a José Miguel Insulza y hoy me defino por él, porque es bueno un cambio. Lo he conversado con los dos y la candidatura de Insulza me produce un interés mayor.
La DC dice que el candidato debe ser de sus filas, porque es la forma de parar a Piñera.
No estoy de acuerdo. Tengo dudas que Piñera sea el candidato de la derecha. Las declaraciones de Lavín y Longueira muestran que ahí existe mucho paño por cortar todavía. Pero no tiene ningún sentido que discutamos de esa manera si no tenemos un proyecto para hacer de este país un Chile que sea capaz de recoger lo que esta sociedad nos está diciendo. Si no hacemos ese debate a fondo es poco probable que ganemos, cualquiera que vaya.
¿Cuál es su diagnóstico del bacheletismo aliancista?
Este es un país pequeño en un mundo donde están pasando cosas muy graves: el calentamiento global, la crisis norteamericana, el fin de un imperio, el crecimiento de China y Asia, los fenómenos migratorios gigantescos en el mundo entero. Entonces, cuando vemos este tipo de debate arratonado y pequeño, me da la sensación de que nos estamos equivocando. Cuando Lavín plantea que entiende que es otra manera de mirar la política diciendo: "Yo quiero apoyar a este Gobierno, que le vaya bien", e incluye a Longuiera en esa lógica, claramente lo prefiero a las pequeñeces que le escucho decir de repente al presidente de RN. Incluso en la Concertación hay pocos gestos como los de Longueira y Lavín.
¿Qué interpretación le da?
Me permite pensar en que la renovación de la Concertación pasa por un diálogo abierto, con otra gente muy distinta y que está en los lugares más insospechados: entre los antiguos miembros del PC, incluso en el PC y en la derecha. Hay gran necesidad de un diálogo abierto en Chile.
Eso es una propuesta similar a la de Chile Primero.
No tengo mayor simpatía por ese ejercicio político, porque siento que ha surgido desde actos de profunda deslealtad. Los partidos se crean desde actos de lealtad. Naturalmente que estamos frente a dos personas muy inteligentes con quienes tengo discrepancias hace mucho tiempo. Alguien me preguntaba el otro día quiénes habían sido los chilenos que más abogaron porque Chile apoyara a EEUU en la guerra de Irak, y le dije: Fernando Flores y Jorge Schaulsohn. Ellos propusieron el apoyo total.
"ME ACUSAN DE SER RABIOSO"
¿Qué imagina que pasa después de la muerte?Tengo dificultades para pensar en esos temas
¿Le teme?
Le puedo temer al dolor que causa en los demás la muerte de uno. O al dolor físico, pero el hecho de desaparecer no me produce mayor conmoción.
¿Cómo lo educó su padre?
Mi padre siempre planteó la necesidad de hacer cosas grandes, no en el sentido de ganar dinero. Me transmitió un gran amor por Chile
¿De su madre qué heredó?
Mi madre es una persona con gran imaginación, muy audaz, a veces más que mi padre. Además tiene el genio rápido, así es que si me acusan de ser rabioso, viene por la línea de mi madre. LND