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  Los dueños del cielo

  Los dueños del cielo

  Billetera abultada, máxima discreción y audacia sin límites. Estos son los requisitos para ingresar al selecto club de empresarios que se encuentran en las alturas. Max Marambio, Sebastián Piñera, Carlos Cardoen, Andrés Navarro, Ignacio y Enrique Cueto son parte de esta cofradía donde reina la lealtad y el hermetismo. La máxima: los helicópteros, como las mujeres, no se comparten.

Domingo 14 de octubre de 2007

Son una fraternidad. No manejan contraseñas para ingresar al club, pero la lealtad es a cambio de discreción. Pueden aterrizar en los lugares que deseen como la cancha de fútbol de Zapallar , pero hacen lo imposible por mantener su exclusivo hobby bajo siete llaves. Es que una de las exigencias para pertenecer a este team es el silencio y en eso nadie se pasa de revoluciones. "No les gusta divulgar sus bienes. Es por lo costoso que puede parecer. Dos millones de dólares para comprarse un helicóptero no los tiene cualquiera", cuenta un gerente de la empresa líder en ventas de helicópteros a nivel mundial, Eurocopter, ubicada en el aeródromo de Tobalaba, epicentro del boom de pilotear estas aeronaves.

Son más de 30 los empresarios que ya se han comprado helicópteros. Los más aventajados los pilotean, como Sebastián Piñera, Guillermo Luksic, Ignacio y Enrique Cueto, y Max Marambio. Entre los inversionistas top gun destacan además Carlos Cardoen, Gazi Garib, Erick Riesle, Reinaldo Urbina y Roberto Santa María. Otros chilenos que pilotean son Andrónico Luksic, Eduardo Matte, Guillermo Carey, Juan Sutil y Víctor Moller. "Les gusta el riesgo y la adrenalina. Pero además invertir y ganar plata. Hay muchas empresas que lo utilizan para diversos trabajos. No es sólo un juguete de lujo", comenta Bernhard Brenner, gerente general de Eurocopter, quienes duplicaron sus ventas en relación al 2006: facturaron 12 aeronaves, de las cuales siete son para uso personal.

La demanda por el zumbido de las hélices es tal, que si usted quiere comprar hoy un helicóptero, lo recibe en un año y medio más. ¿Las razones de este frenesí? Puede ser que el helicóptero refuerce cierta soledad omnipresente, galardón de aquel que tiene o tendrá el verdadero poder. El éxtasis individual a 7 mil metros, a 216 km. por hora. "Es tanta la adrenalina que libera el cuerpo, que al final del vuelo los trajes de los pilotos quedan hediondos", cuenta un instructor que forma a los empresarios.

Al interior del club se manejan máximas, como que los helicópteros, como las mujeres, no se comparten. Y que existen los buenos y los malos pilotos, y que los diferencia la prudencia, no el ímpetu por volar. Max Marambio y Piñera lo saben. Además de tener un helicóptero y pilotearlo, también han compartido el helipuerto en el aeródromo de Tobalaba. Marambio dejaba a Piñera estacionar su Robinson 44 en el espacio de su Eurocopter Dauphin, prestándole hangar y pista. El amigo de Fidel es fanático de los helicópteros. Ha tenido varios modelos y hace años que se traslada en su aeronave. El último chiche que adquirió fue un helicóptero EC130 B4, la versión vip del popular Ecureuil de la firma Eurocopter, y que sus usuarios denominan coloquialmente "B4".

Marambio y Piñera, a diferencia de otros propietarios que a la fecha suman 179, se autodefinen como pilotos antes que dueños de helicópteros. Para ello deben cumplir 40 horas de vuelo, además de un curso teórico y uno práctico que exige la Dirección de Aeronáutica Civil para entregar el carnet. En caso de volar el cotizado B4 en torno al cual hay un verdadero fulgor se necesitan cinco horas de vuelo adicionales.

Un piloto de Ecocopter, otra empresa del rubro, explica que los "lobos del aire" prefieren los helicópteros para moverse entre puntos de interés económico pueden hacer hasta tres directorios en un día, dicen , y para trasladarse a los lugares de esparcimiento cuando están libres. "Les permite llegar a cualquier lugar sin necesidad de pistas de aterrizajes como los aviones". Operan desde el aeródromo Tobalaba, el de Vitacura, o la pista de Pudahuel, sin perjuicio de que los edificios de las empresas tienen helipuerto en el techo, como Lan y el Banco Santander Santiago, el único del barrio cívico.

"EL ENCANTO DE VOLAR"

Las razones del boom son la comodidad y la facilidad para comprar helicópteros. "Además se ha derribado el mito de que no es una aeronave segura", comenta un piloto. La oferta de helicópteros es amplia, y varía según el modelo y las marcas. Los más "económicos" para cuatro personas y dos aspas bordean los 400 mil dólares. Pero los precios se elevan por las nubes dependiendo del equipamiento eléctrico. Un Bell 407, para seis pasajeros, cuesta cerca de 1,5 millones de dólares. Un B4, dos millones de verdes. Y el Bell 412 de Agustín Edwards usualmente para quince pasajeros cuesta 6 millones de dólares y en él se traslada regularmente para aterrizar en El Mercurio, en Santa María de Manquehue.

Hay que sumar las mantenciones para el chiche: 250 dólares por hora de vuelo en el caso del B4. Sólo cambiar las aspas cuesta cerca de 80 mil dólares. En algunos casos, hasta piloto. Éstos pueden llegar a ganar más de dos millones de pesos mensuales.

Piñera, junto a su amigo y socio en la constructora Aconcagua, Andrés Navarro, son dueños de dos Robinson 44, el modelo más económico y conocido. Cada uno tiene un valor de 300 mil dólares y uno de ellos se lo vendió Ignacio Cueto, quien tiene un Bell 407 Jet Ranger, llamado "el deportivo del aire".

Piñera dijo a "El Mercurio" que pilotear "es un instrumento de liberación. Al subirse a un helicóptero y estar en el aire, uno se siente libre como un pájaro. Cuando estoy sobre la cordillera y bajo el cielo azul, me siento más cerca de Dios. Es una suma de sentimientos maravillosos".

El inversionista de Lan usa su helicóptero tanto para sus negocios como para su diversión. Suele volar con su familia por el Cajón del Maipo hasta la frontera con Argentina y salir por Valle Nevado. También recorre el litoral como lo hizo este 18 junto a su esposa Cecilia Morel y su amigo Alberto Espina o sobrevuela el Parque Tantauco.

En enero pasado, en una actuación poco feliz, Piñera aterrizó sin permiso en la cancha del estadio local de Quellón, en la X Región. Tatán, que viajaba a mostrar su Parque Tantauco, bajó con el general Izurieta y no volvió hasta dos horas más tarde. El entonces alcalde subrogante de Quellón mandó a dos inspectores municipales para cursarle una multa y dejarlo citado al Juzgado de Policía Local. Pero la jueza no cursó la multa porque no era de su competencia y envió los antecedentes a la Dirección General de Aeronáutica Civil. En la institución realizaron una investigación infraccional que ya finalizó. No hubo una sanción, sino una recomendación de cumplir la normativa.

Desde hace tiempo, Piñera evaluó comprar otro modelo hasta que se decidió por el Mercedes Benz volador: el B4 de Eurocopter. Ya pagó la mitad de la nave, que recibirá el 2009 en el clímax de la campaña presidencial. La adquisición también fue en sociedad con Navarro, uno de los dueños de Sonda, el operador tecnológico del Transantiago.

El B4 entró al mercado hace cuatro años, van ocho vendidos y cinco de ellos se quedaron en suelo criollo. En él pueden volar seis personas más el piloto, es ecológico casi no emite ruido , seguro, confortable, tiene vista panorámica y la más alta tecnología. Es tanto el interés por el modelito, que los dueños de este helicóptero encabezados por Marambio piensan formar una "cofradía" de propietarios, instalar su centro de mantenimiento y su helipuerto, pero no en el populoso Pudahuel.

CHASCARROS EN EL AIRE

Al dueño de Sonda, Andrés Navarro, se le ve seguido con anteojos de piloto. En su joyita suele visitar su parcela en San Juan del Tranque. De hecho, algunos enfiestados recién salían de las fondas el 19 de septiembre cuando vieron sobre sus cabezas la flamante aeronave con hélice. Pero por madrugar, no siempre se llega más temprano.

Un vecino de esa parcela cuenta que una vez, el controlador de Sonda viajó con Andrés hijo en helicóptero y se quedaron en panne de parafina. Como no tenía cómo conseguir combustible, le pidió el auto prestado a un lugareño. Con tres bidones de 20 litros en la maleta del auto, partieron a la Copec de Santo Domingo, el servicentro más cercano, para salir del apuro.

Ocasionalmente, cuando el piloto es Ignacio Cueto, el edificio corporativo de Lan, ubicado en Nueva Las Condes, sufre un sacudón. "Es que Ignacio todavía no aprende a estacionar el helicóptero", confiesa un ejecutivo de la empresa. Sin embargo, un instructor de vuelo que conoce sus habilidades lo defiende. "Don Ignacio es muy prudente. Exageran los que trabajan ahí porque el helipuerto de Lan es súper firme".

Una de sus proezas favoritas, señala, es realizar procedimientos de emergencia a 500 metros de altura. "Se llama autorrotación: aterrizar cuando se apaga el motor. Es una maniobra compleja pero él no se ponía nervioso, aunque descendíamos con el helicóptero muy rápido", cuenta.

EL OTRO CLUB

Lo que une a los Luksic, Solari y Kauffmann es el modelo de helicóptero: EC135 de Eurocopter.

Los dueños de Falabella no pilotean sus naves y disponen de pilotos que los trasladan hacia sus casas de veraneo. Tres años atrás, los Solari viajaron al Club de Golf de Laja. Después del torneo familiar según cuenta un testigo del club avisaron al piloto que estaban listos para despegar. Pero no se percataron que estaban demasiado cerca de los bunker de arena y recibieron un baño de tierra en sus caras. Nunca más olvidaron la lección.

Los Kaufmann también se divierten en su EC135 de Eurocopter. Miguel, el hijo del patriarca, le presta su helicóptero a su hijo, Alexander; mientras Cristóbal, hermano de Miguel, lo usa para llegar a su casa en Cachagua.

Los Luksic tienen un pool de pilotos para trasladarse en su EC135. Guillermo lo usa para viajar al campo familiar. En el colegio de su hija creían que éste quedaba cerca de Santiago, porque hablaban de un viaje de dos horas. El mismo tiempo que invierte Hernán Büchi cuando llevaba a su ahijado a pasear en helicóptero. Hernán Boher, dueño de Reifschneider, también tiene un helicóptero que él pilotea. Lo mismo que Carlos Cardoen, quien tiene más de 5 mil horas de vuelo en el cuerpo. El esposo de Pilar Jorquera asegura que su pasión por este medio de transporte no sólo se relaciona con su eficiencia y rapidez, sino también porque es una forma de relajación y de goce que hace entretenidos los traslados.

Cardoen ha tenido varias aeronaves, pero se quedó con un Bell Jet Ranger III Long, porque dice que es uno de los mejores modelos. Considera a su helicóptero casi una prolongación de su cuerpo y el placer que le producen se transformó en una tradición familiar, al punto que el último de sus hijos, Álvaro, cuando tenía dos días se dormía con el ruido del motor. LND

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