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  Desenterrando al topo

  Desenterrando al topo

  Montajista de los filmes de Andrés Wood, Chignoli participó en el desenlace de una pugna histórica donde entran John Lennon, Georges Bataille, The Rolling Stones y un juramento de odio de 30 años. Ella restauró la reedición internacional de "El topo", "Fando y Lis" y "La montaña sagrada", y ahora prepara un libro sobre esa experiencia.

Domingo 14 de octubre de 2007

Treinta años duró la guerra entre Alejandro Jodorowsky y el productor Allen Klein. El sicomago chileno venía de dirigir "El topo" (1970), y con la bendición de John Lennon, su western-pánico congregaba cada medianoche a la intelectualidad y freakerío de Nueva York en los tempranos 70. El ex Beatle se declaró fanático de "El topo" y en su teatro de la Gran Manzana programó la película por un año y medio; pagó los cheques a fecha con que Jodorowsky filmó esa cinta, e introdujo al tocopillano con Klein, mánager de The Rolling Stones, dueño de todo el catálogo de los rockeros ingleses, y por esos días representante de Lennon.

Entusiasmado con el fenómeno del trasnoche propiciado por "El topo", Klein compró los derechos del filme, los de "Fando y Lis" y financió "La montaña sagrada", que en 1973 fue presentada en el Festival de Cannes. Y para el cuarto proyecto, Klein quería que Jodorowsky filmara "Histoire de l il", un libro erótico de Georges Bataille. El director chileno dijo sí, después no, y el desencuentro creció tanto que Klein guardó las películas de Jodorowsky en un sótano y juró que mientras el hombre caminara sobre la tierra, nadie vería esas obras.

HERMANO, TE ODIO

Todo este episodio lo narra la chilena Andrea Chignoli, periodista y montajista ("Historias de fútbol", "La fiebre del loco", "Paraíso B", y muchas otras películas nacionales y extranjeras), quien tuvo también parte en la histórica bronca. Luego de coordinar una cátedra de montaje en la Escuela Internacional de Cine de Santa María de los Baños (Cuba), Chignoli viajó a Nueva York para cursar un Master of Fine Arts en la Universidad de Columbia. Para su tesis buscaba un cineasta chileno de renombre internacional. Con una filmografía acotada, el director de "Santa sangre" era preciso. "Y ocurrió algo que sólo pasa cuando trabajas con Jodorowsky: mi profesor guía se encuentra con Allen Klein en la calle", recuerda Chignoli. "Klein le dijo que estaba buscando un montajista que hable español y francés, para mandarlo a hacer unas entrevistas a Francia, por la reedición de la filmografía de Jodorowsky. Una semana después recibí su llamada".

Como todo el mundo, Chignoli llegó a Jodorowsky por cintas VHS piratas. El juramento de Klein no dejaba otra posibilidad hasta el 2004: cansados de gastar en abogados por tres décadas, Jodorowsky y Klein se reencuentran en Londres. Así comenzó la primera reedición de las películas de Jodorowsky en DVD, que incluye "Fando y Lis", "El topo" y "La montaña sagrada". Pero además del acuerdo económico, el reencuentro fue emotivo. "Fue como encontrar a un hermano, se vieron, se abrazaron y se dieron cuenta que habían estado en una disputa inútil", dice Chignoli, remitiéndose a las entrevistas que realizó con el artista.

LOS SECRETOS DEL SÓTANO

Chignoli quedó a cargo de la restauración de "Fando y Lis", "El topo" y "La montaña sagrada", las que fueron lanzadas internacionalmente el 1 de mayo de este año. "Los negativos estuvieron guardados en una bodega por 30 años. Yo entré ahí, e incluso encontré escenas que habían sido sacadas de La montaña sagrada , y las incluimos como bonus, con comentarios de Alejandro". Además, compartió en Francia con el sicomago en 2004 y 2005, para registrar las entrevistas que acompañan la reedición digital. Y a fines de 2005, Jodorowsky vuelve a Nueva York a supervisar la corrección de color, "y logra hacer cosas que hubiera sido imposible hacer en la época que hizo la película, un retoque digital en que se dio un gusto, y aparte vigiló la mezcla de audio, en 5.1", explica Chignoli.

Con las cintas restauradas, finalmente "El topo", "Fando y Lis" y "La montaña sagrada" ya tienen sus copias en 35 milímetros listas para el cine. La cinematografía de Jodorowsky comienza a distanciarse de la exclusividad ñoña o clandestina: "Ahora las nuevas generaciones lo están conociendo; tuvo que esperar 30 años para que vean sus películas como él quiso, porque Jodorowsky no es solamente el rollo místico, sino que tiene un interés genuino por la imagen".

Chignoli acompañó a Jodorowsky por su periplo en festivales con las copias restauradas Cannes, Nueva York, España y más y está en Chile desde hace casi un año. Fue jurado en el reciente Festival Internacional de Cine de Valdivia, está montando "La buena vida", de Andrés Wood, "A un metro de ti", con Fele Rodríguez, y la última película de Nicolás Acuña. Y este año ganó un fondo de fomento audiovisual para realizar un libro de divulgación sobre el artista, a partir de las entrevistas y su trabajo académico. "La idea es hacer un libro con harto diseño", cuenta, y para eso ABKCO Films le cedió los derechos para utilizar las imágenes del proceso de restauración. Jodorowsky, al otro lado del océano, sigue con tres planes: "Los hijos del topo", "Killing shot" y "su proyecto más querido", según Chignoli, "una documentación digital sobre su trabajo como sicomago, con muy poco presupuesto, ojalá para proyectarla en las murallas de la ciudad, para saltarse toda esa burocracia del star system al que odia". Después de 30 años de pelea, cualquiera.LCD

 

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