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  "Meganoticias" y la victimización de los Pinochet

  "Meganoticias" y la victimización de los Pinochet

  En el cuadro que dibuja Mega, los roles aparecen invertidos. Carlos Cerda no es un magistrado, sino un victimario vengativo y con ánimo de figuración personal, que no duda en vejar a personas indefensas y luego abandonar el país para recibir un "polémico" premio.…

Domingo 14 de octubre de 2007

Hace unos días, en una entrevista en Radio Cooperativa, Clara Szczaranski, ex presidenta del Consejo de Defensa del Estado, se quejó de la ceguera mental que afecta a la sociedad chilena frente a los delitos de "cuello blanco", lo que dificulta enormemente el probar judicialmente este tipo de violaciones a la ley. El lamento de la abogada surgió a raíz de las bajas penas a las que fueron sentenciados los cabecillas de la mayor asociación ilícita para el narcotráfico y lavado de dinero que ha existido en Chile, desbaratada en 1998 en el marco de la llamada Operación Océano.

La organización criminal y su compleja red internacional de triangulación de dinero era dirigida por Manuel Losada, conspicuo empresario naviero viñamarino, socio de más de 30 compañías y director, al momento de su detención, del Valparaíso Sporting Club, institución emblemática de la clase alta de esa región. Esta ceguera, en todo caso, no sólo beneficia a respetados hombres de negocios que se dejan tentar por el dinero fácil; también ha favorecido a conocidos comentaristas deportivos y rostros televisivos que no cumplen sus obligaciones tributarias. Se trata de un dato de la realidad con el que cuentan todas aquellas personas de buena posición económica y/o relativamente famosas que cometen ilícitos financieros. Estos delincuentes de cuello y corbata saben que serán tratados con mayor benevolencia por la justicia, y tienen la certeza que no serán condenados de antemano por los medios de comunicación.

El noticiario de Mega ha reflejado este fenómeno en su cobertura de los últimos avatares del caso Riggs, construida a partir de una premisa muy clara: los familiares y asesores más cercanos de Pinochet han sido víctimas de un magistrado rencoroso y parcial. Desde esa óptica han menospreciado los graves cargos que pesan sobre los imputados, acusados de ser protagonistas y cómplices en el mayor escándalo de malversación de fondos públicos de la historia nacional.

La victimización del clan Pinochet y sus secuaces ha sido llevada a cabo a través de una estrategia retórica compuesta por varios mecanismos. El más obvio dice relación con su sobrerrepresentación en el escenario televisivo. Hijos, nietos y demás parientes del ex dictador han gozado de una amplísima tribuna, que representa más del 50% del tiempo total destinado a los entrevistados con motivo de la resolución del juez Carlos Cerda. A este tratamiento cuantitativo hay que agregar uno cualitativo: el contexto de sus apariciones ha tendido a crear una sensación de desamparo e indefensión. El ejemplo más claro es el de Lucía Hiriart, quien si bien no concedió declaraciones fue exhibida reiteradamente ingresando al Hospital Militar postrada en una camilla. Ante una mujer octogenaria y gravemente enferma como quieren mostrar las imágenes , la decisión de custodiarla en su habitación con cuatro gendarmes se perfila como una medida exagerada, abusiva y humillante.

La idea de que el trance judicial de los Pinochet constituye un martirio injusto se complementa con la desacreditación de la figura y el actuar de Cerda, otro eje del relato informativo de "Meganoticias" que es absolutamente congruente y funcional con la línea argumentativa de los abogados defensores y el círculo más cercano de los procesados, que también ha contado con una cobertura muy alta. En este sentido son decidores los términos con que se describieron los encausamientos y arrestos, calificados de "disparates jurídicos" y "decisiones propias de un verdugo". Frente a la libertad condicional procedimiento habitual en este tipo de procesos se habló de "sorpresiva resolución que causa profunda extrañeza". Antes de iniciarse los alegatos en la Corte de Apelaciones, se sostuvo que el tribunal "acogería los recursos de amparo y así se quitaría todo el respaldo jurídico a la investigación", afirmación que adelanta una supuesta resolución negativa para el juez y que amplifica sus eventuales consecuencias judiciales.

En el cuadro que dibuja Mega, los roles aparecen invertidos. Carlos Cerda no es un magistrado, sino un victimario vengativo y con ánimo de figuración personal, que no duda en vejar a personas indefensas y luego abandonar el país para recibir un "polémico" premio. Un tipo frívolo, que antes de su viaje nos informa el noticiario del Canal 9 se compra un terno y zapatos, mientras los procesados viven una "pesadilla". Los Pinochet, por sobre las fundadas sospechas acerca de su participación en ilegales y oscuros negocios, son víctimas de este personaje revanchista y de un Gobierno que pretende distraer a la opinión pública. Esta radical alteración de significados no es sólo una expresión de la ceguera sicosocial de la que nos habla Szczaranski. Por sobre todas las cosas, es una manifestación de un olvido crónico de la estación televisiva: su empecinamiento en no ver los crímenes y desfalcos del dictador y sus esbirros, y

como contrapartida su obstinación en acusar a ese delincuente de pelo negro y tez morena que comete un lanzazo en el centro o le roba la cartera a una anciana a la salida de una oficina del INP. LND

(*) Analista de televisión.

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