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  Los dardos contra Delia del Gatto

  Los dardos contra Delia del Gatto

  Hace un año y medio se convirtió en gerenta de Fundación Mi Casa, una institución sumida en la ruina y el escándalo. Con su llegada los niños tendrían otra oportunidad. Pero dos ex directores de hogares aseguran que ella ordenó bajar el perfil a posibles abusos. Del Gatto rechaza la acusación: "Si hay alguien en Chile que ha defendido a los niños y jóvenes de abusos sexuales, esa soy yo. Fui la primera en llevar a la justicia a un sacerdote por abuso a menores".

Domingo 14 de octubre de 2007

Estos cabros son remanipuladores y mentirosos, así que esperarán. En este momento se para todo lo que es denuncia". De acuerdo con la versión del ex director del Hogar 3 de Fundación Mi Casa Marco Pizarro, cuando Delia del Gatto Reyes pronunció estas palabras se produjo un silencio gélido y todos se quedaron mirando. Era un día de principios de junio de 2006 y la flamante gerente general de la Fundación estaba reunida con su equipo de confianza para tratar la amplia cobertura mediática que seguían teniendo las denuncias de abusos sexuales en algunos hogares de la institución. "Algo que a Delia le preocupaba sobremanera", dice Pizarro recordando la escena en la antigua oficina de la gerencia en Ñuñoa, donde también habrían estado presentes las directoras de hogares Andrea Velasco y Elsa Flores, la gerente técnico Ana María Cerda y su asistente Ximena Correa.

Del Gatto llegó a hacerse cargo de la Fundación el 17 de mayo de 2006, un mes y pocos días después de dejar la dirección del Servicio Nacional de Menores.

Su primera medida fue profundizar el proceso de reconversión de la Fundación a la atención ambulatoria y la reducción de la cantidad y tamaño de sus hogares (ver infografía en página 24). Así, pondría en práctica uno de los proyectos más ambiciosos de la reforma de las políticas de Sename que ella implementó el año 2002. Pero, según Pizarro, para que Del Gatto pudiera llevar a cabo la iniciativa era necesario contar con recursos frescos y limpiar la polémica imagen de la Fundación, sinónimo en los medios de abuso e indefensión infantil desde que en 2003 se destaparon los casos que investigó la fiscal Greta Fuchloscher, a instancias del propio Sename.

En ese contexto, explica Pizarro, Del Gatto desplegó una agresiva estrategia comunicacional, de alianzas y de captación de socios. Añade que, si seguían haciéndose públicas situaciones de posibles abusos sexuales, la campaña financiera y de relaciones públicas podría verse afectada.

Fue ahí que "Delia dijo que no se denunciaban más los hechos de abuso sexual porque estábamos en el ojo del huracán. Y que si había cabros abusados tendrían que esperar uno o dos años más hasta que pasara esto, para la reparación. Pero antes no se denunciaban más hechos a la justicia", dice el magíster en Educación y estudiante de Sociología.

"Fui cómplice"

Pizarro afirma que fue despedido de la Fundación en abril pasado por negarse a que los chicos del Hogar 3 fueran trasladados al Hogar 5, donde habían sucedido la mayoría de los casos de índole sexual. Se rehusó, añade, porque en el marco del proceso de reconversión se les prometió a los niños que saldrían del Hogar 3 a un mejor destino: una residencia de "ambiente familiar". Cosa que, según él, no ocurrió.

El ex funcionario dice que hasta entonces era calificado como uno de los buenos directores de la "era Del Gatto". Como prueba de la confianza depositada en él, explica, está el hecho de que estuvo a cargo de tres residencias y le fue encargada la tarea de cerrar el Hogar 1. Cuando lo hizo, fue promovido a director del Hogar 3, donde debió preparar el traslado de los niños a un lugar mejor. Estaba convencido, al igual que muchos otros encargados de hogares, que la llegada de la ex directora del Sename solo traería cosas buenas para la Fundación.

Ahora tiene una opinión muy distinta, otro trabajo, y entrega su testimonio dispuesto a enfrentarse en un careo con Del Gatto y ratificar su denuncia en Tribunales de ser necesario: "Fui cómplice y no quiero ser cómplice una vez más".

Su versión es ratificada por Andrea Velasco, sicóloga que llegó a la Fundación en 2005 para atender a niños con maltrato y al tiempo se le propuso ser directora del Hogar 5. En abril pasado renunció a ese cargo por estar en desacuerdo con las políticas implementadas por la administración de Del Gatto. "Efectivamente se dijo vamos a detener las denuncias . Nuestra labor era investigar e informar a gerencia y gerencia te decía qué hacer. Siempre esas conversaciones venían de la gerencia técnica que correspondía a Ana María Cerda y Ximena Correa", asegura.

Estos testimonios no son los únicos en la historia reciente de la fundación. En julio de 2006, Luis Hermosilla, subdirector del Hogar 5, dijo a "El Mercurio" que "hay abusos sexuales que no se han denunciado" y "disposición a bajarles el perfil a los abusos", pero sí es primera vez que alguien acusa directamente a Delia Del Gatto de dar una orden de ese calibre.

ABRIENDO CAMINOS

El nombre oficial de la casa de acogida es Abriendo Caminos. Pero al interior de la institución es conocida como un símbolo de abusos sexuales. Porque desde 2003 y al menos hasta bien entrado 2005, cuando la fiscal Fuchslocher fue reemplazada por su par Ana María Quintana, no eran precisamente "caminos" los que se abrían detrás de los muros del Hogar 5, sino surcos en la piel desgarrada de algunos niños.

Los testimonios recogidos por el Segundo Juzgado de Menores de San Miguel, a partir de las investigaciones judiciales en las que se hizo parte la propia Delia del Gatto como directora del Sename, y retomados por la fiscalía hablan de estupro y violación. De abusos de monitores a chicos. De ultraje de niños mayores a más pequeños. En un caso hasta se relata la violación de H. A., un niño de nueve años que fue amarrado a un arco de la cancha de fútbol y violado por un grupo de compañeros. El mapa del abuso en su corta vida es dramático. Nacido de una violación incestuosa, abusado por su padre y hermano, recaló en Abriendo Caminos por una medida de protección judicial y volvió a ser abusado.

"No queremos un nuevo Tila. Ni otro Hans Pozo. Cuando ves que hay vulneración de derechos de los niños y el Estado nos financia para que podamos revertir ese proceso de maltrato y no se cumple con ese mandato legal, más que legal, moral y ético, te complica. No quiero ser cómplice una vez más. Porque creo que yo sí fui cómplice", dice Marco Pizarro, dispuesto a asumir las consecuencias de sus dichos.

GERENCIA DETERMINA

Hay dos actas de reuniones de funcionarios de Mi Casa donde se describe el procedimiento a seguir ante un eventual abuso.

La primera acta está suscrita ante notario. Fue obtenida por LND de un legajo en la Fiscalía Sur de Santiago. Se trata de una reunión del equipo de la residencia Padre Alfredo Ruiz Tagle, con fecha 21 de julio de 2006 y está firmada por el propio Pizarro. Es decir, diez meses antes de su despido. Describe el procedimiento a seguir en un caso de posible abuso: "El director (Pizarro) expone que sería muy irresponsable de parte de la persona que efectuó la denuncia ya que si existiese una denuncia se llamará a declarar a la niña, a M. y a la familia siendo más complicado, pues se estaría encontrando con otro escenario, ya que la gerencia general no quiere denunciar casos".

El segundo documento, del 1 de septiembre de 2006, está firmado por el coordinador nacional de proyectos de la Fundación, Raúl Heck. Dice lo siguiente: "Procedimiento en caso de develación de abuso sexual: todas las denuncias pasan por gerencia y ellos determinan el proceder. Sólo en casos constitutivos de delitos. Los acuerdos son verbales. ( ) En cuanto a los informes, mostrar sólo los hallazgos y sugerir que gerencia tome las medidas pertinentes. En oficio interno sugerir los pasos a seguir". Además de la rúbrica de Heck, en el acta se estampan las firmas de los ocho profesionales presentes en la reunión. LND

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