
Miércoles 17 de octubre de 2007
Veintitrés días en un recinto penitenciario pueden cambiarle la vida a cualquiera. Incluso a Paris, aunque igual genere dudas. Y es que la chica de 26 años parecía irreformable. Su amor por la fiesta era más grande que el de Canitrot y su tendencia al escándalo superaba los mejores momentos de Mauricio Pinilla en Chile.
En declaraciones a revista "Newsweek", la ex heredera del imperio Hilton remarcó su nueva tendencia a hacerle el bien a la gente, algo que bien podría formar parte de un profundo trabajo espiritual o, en su defecto, de una certera estrategia comunicacional comandada por Paulo Coelho. El tiempo dirá.
"Hay mucha gente mala en Los Angeles. Antes, mi vida era divertirme, ir a fiestas. Era una fantasía. Pero cuando tuve tiempo de reflexionar, me sentí vacía. Quiero dejar una huella en el mundo".
Y sobre la posibilidad de que en Hollywood se filme un documental sobre su vida, la muñeca se mostró fascinada: "Eso le mostrará a la gente lo que es el día a día para mí, lo duro que trabajo. Hay muchas ideas equivocadas sobre mi persona".