
Viernes 19 de octubre de 2007
Sin preámbulos. Lo siento. Y es que la chica de hoy tiene historias mucho más sabrosas que lo que pueda suceder en una sala de redacción con editor nuevo que ya les contaré (es gay y buen chato, parece). Así que a lo que vinimos. Ella tuvo una de esas noches. Llegó sin dormir a nuestra cita en pleno Paseo Ahumada, con una sonrisa y una amiga acuestas. Los lentes oscuros de todas formas traslucían lo que fue un carrete antológico. Como todos, dirán ustedes. Pero acaso, queridos lectores, ¿salieron ayer vosotros con Charly García y terminaron piscoleando con la Roja en Costa Varúa? ¿Ven? La historia no es muy común y está llena de detalles inolvidables.
Juliette Junot nació en Chile, pero al poco tiempo se fue a vivir a Suecia. Parte de su familia vivía en ese liberal país por razones que no quiso confesar. Sin embargo, a los 12 años regresó por un fuerte quiebre entre sus padres. Llegó al país y se instaló en Renca. Pasaron tres años y quiso descubrir nuevas sensaciones. "A esa edad uno va por más, por probar, y piensa en otras cosas. Fue así como quedé embarazada", dice. Tenía quince años y, con un hijo a cuestas y un tipo que la dejó botada (otro que sigue demostrando lo rata de la raza humana), salió a buscar trabajo. Lo encontró en Patronato. Una tienda textil propiedad de unos árabes de turno. Árabes que prontamente la ascendieron a cajera y que el día del inventario la obligaron a bailar para ellos e intentaron abusar. "Imagínate, en esa época yo no bailaba ni en el espejo, pero esos turcos me quisieron forzar y no sólo a mover las piernas". Logró zafar de una violación inminente y ese día caminó a las tres de la mañana desde Recoleta a Renca. "Nunca olvidaré ese momento, ahí fue cuando decidí cambiar de actitud", explica. Dejó de pintar a los niños de la Plaza de Armas y a regañadientes llegó, por el dato de una amiga, al "Open Mind", uno de los primeros cafés con piernas de Santiago. Grito y plata. "En esos momentos ganaba, sólo en propinas, unos 50 mil pesos diarios", dice. Pero como todo lo que sube baja, Pocahontas (como la bautizaron entonces por su teñido pelo negro), vivió malos momentos. No sólo por vivir cuatro años en pareja con un "cafiche" ultraceloso, sino porque un cirujano de apellido Navarro casi la despacha por una horrible cirugía mamaria. "Las tetas me llegaron a las rodillas y estuve muy enferma", explica. Fue una de las razones por las que hace poco, otro doctor tuvo que reconstruir a la ahora rubia modelo, cortándole parte de su destruido pecho. "El doctor Pereira me dejó bien, gracias a Dios", dice mientras trata de despertar. Tiene sueño, y algunas veces le ofrezco apagar la grabadora para conocer detalles más fuertes de su vida. En el subterráneo del "Café Ali baba", lugar donde la diva fue apoyada fuertemente hasta convertirse en la Miss Café 2005, transcurre esta conversación. Ella no titubea al decir que algunos jugadores de la Roja son "unos levantados de raja", y que pasan fin de semanas con algunas chicas y luego no las miran. Arriba se escuchan gritos de eternos consumidores de café y niñas que mueven el culo en torno al reggaeton. "Como anoche", le digo ella sólo sonríe.
-Vienes cansada.
-Uff si supieras jajaja. Es que no he dormido en toda la noche.
-¿Cómo te trató Charly García?
-Espectacular. Nos quedamos en su camarín, como hasta las tres de la mañana. Y hablábamos y hablábamos.
-¿Y hablaron nomá? ¿Y no había nadie más?
-Había unas chicas del Passapoga a las que trató pésimo. Las apuntaba y les decía "rameras", "prostitutas". Pero a nosotros nos trató muy bien, más tarde ya estábamos con ganas de salir de camarín e ir a ver a la Roja.
-¿Conoces bien a los jugadores?
-Soy amiga de varios. Pero a veces se creen la muerte. Ayer hasta mostraban las billeteras, sin clase. Levantados de raja. Con uno estoy bien enojada pero no te diré Además tampoco nos tiramos encima como la Adriana Barrientos
-Tampoco importa mucho, al menos en esta sección. Igual no dormiste, así que tan mal, no anduvo la cosa
-Bueno, el tema es que si los conocemos y nos llevamos bien
-Ahora, ya no eres stripper, y el tema de los cafés ya no está tan fuerte. ¿Qué harás más tarde?
-¿Más rato?
-No, en la vida, cuando tu cuerpo ya no sea el de ahora. Todo los que sube baja, incluso las carnes.
-La verdad es que ahorro bastante. Creo también que es necesario diferenciar el trabajo del café, con las chicas que se dedican a eso y otras a otras cosas. Sobre todo por mi hijo, que también es muy celoso. Cómo me veo cómo me veo No me veo con pareja estable. Mi idea es pasarlo bien y seguir trabajando.