
Viernes 19 de octubre de 2007
El presidente de la Conferencia Episcopal, obispo de Rancagua, Alejandro Goic, dijo que más allá de las discrepancias entre la Iglesia Católica y el pensamiento de la Presidenta Michelle Bachelet, hay coincidencias en materia de justicia social que hablan de una búsqueda compartida en beneficio de los más necesitados.
En tal marco de respeto mutuo situó la autoridad eclesiástica el encuentro de ayer entre la Mandataria y el Papa Benedicto XVI, recalcando su optimismo en que se debió tratar de "un encuentro muy hermoso", así como también "profundo en el diálogo privado que sostuvieron, sin saber su contenido".
Recordó que como ha sido la tradición del país, "siempre ha habido una óptima relación del Presidente de Chile, en este caso la Presidenta, con la Santa Sede, representada por el Papa".
El obispo, que puso en Chile el debate en torno a la necesidad de un "salario ético", sostuvo, por ejemplo, que "siempre es muy útil el diálogo moral, que incluye preocupaciones como las de una sociedad más justa, más equitativa, con valores, todas cuestiones que son parte de lo que la Iglesia y nuestro país quieren".
Sobre lo mismo, resaltó que "dentro de los valores que a la Iglesia le preocupan, la justicia social es relevante, basta conocer la doctrina social de la Iglesia. Ahí están planteadas muchas de las inquietudes y coincidencias de las que hablamos con las autoridades y, por cierto, con la Presidenta".
Igualmente, recordó que en su mensaje en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, Benedicto XVI llamó a reflexionar sobre la existencia de tanta injusticia social en un continente eminentemente católico.
Sobre discrepancias
Asimismo, Goic recordó que también "hay aspectos de otro orden, como la moral de la familia, en que hay discrepancias. Pero, lo que importa es que vivamos lo que creemos".
Afirmó que en materias como la familia, la Iglesia reconoce esa estructura como "la base de la sociedad" y sabe que hay otras visiones que más que distanciar, llaman también a dialogar.
Respecto de las discrepancias, el presidente de la Conferencia Episcopal chilena, subrayó que no son materia de alejamiento y que es importante compartir reflexiones a favor de todos.
"El Papa, tanto el anterior, como éste y como todos los papas, son personas con mente abierta y entienden que aunque no todas las personas tienen el don de la fe, se puede dialogar y buscar juntos un camino", expresó
Aún más, recordó que en esos temas, y otros, "hay posturas diversas en la misma política chilena y para la búsqueda de la verdad es necesario el diálogo".
"Cuando tenemos ese diálogo y lo hacemos con serenidad y confrontamos posturas, quizás podemos encontrar caminos concretos en ámbitos específicos. En cada ser humano hay parte de la verdad, porque la verdad total sólo está en Dios", explicó.
Primera Asamblea Eclesial
Como ejemplo de diálogo fraterno, el obispo Goic mencionó la reciente realización de la Primera Asamblea Eclesial que contó con la presencia de más de 600 personas, "la mayoría laicos", especificó.
"Fue una asamblea inédita y su objetivo fue escucharnos para trazar las grandes líneas con las cuales la Conferencia Episcopal va a preparar las próximas orientaciones pastorales", sostuvo.
Tales orientaciones serán plasmadas en un documento que la Iglesia Católica chilena dará a conocer en abril de 2008 con las orientaciones pastorales para los próximos cinco años.
Entre las principales líneas definidas en la asamblea que duró tres días en Santiago, Goic destacó que se puso a "Cristo como centro de la fe, nuestra labor de misioneros, la opción preferencial por los pobres, y el tema de la educación", entre otras.
"Nada de lo humano es ajeno a la misión de la Iglesia. Como creyentes lo que nos interesa es la comunión de los seres humanos con Dios y entre sí", sostuvo Goic y agregó que "por ello, los creyentes en Jesucristo tenemos la misión de estar allí donde la comunión en cualquiera de sus formas es amenazada y, por tanto, menoscabada la dignidad del ser humano".
"La defensa de la persona humana desde su origen hasta su fin natural: la familia, unión de amor del hombre y de la mujer, formadora y educadora de sus hijos; la construcción de una sociedad más justa y equitativa en que todos participen de los bienes dados por el Creador, etc. Son realidades que ocupan y preocupan a la Iglesia", acotó. LN