
Sábado 20 de octubre de 2007
Muy lejos de tener una nota roja se encuentra la incorporación de nuevas tecnologías en el país, sin embargo para los expertos, ajeno a estas buenas evaluaciones existe una realidad que inquieta: la brecha digital de Chile frente al resto de los países desarrollados y el estancamiento de la misma.
El último informe del Centro de Estudios de la Economía Digital desarrollado por la Cámara de Comercio de Santiago da muestra que Chile mantiene su posición en la carrera digital ubicándose en el puesto 22 en un ranking que lidera Estados Unidos seguido de Dinamarca, Holanda, Finlandia, Suecia e Israel.
Por bloques geográficos es Norteamérica (82) quien lidera la nomina, seguida de Oceanía (64,7), luego Europa occidental (62,9), Europa del Este (33,6), Asia (33,1) y Latinoamérica (19,1). Entre medio de los dos últimos se ubica Chile con 31,7. Hasta ese momento no existen inconvenientes salvo por un detalle de proporciones: la brecha tecnológica con los países desarrollados se ha mantenido en el tiempo en torno a un 60% el 2002 y casi sin variaciones el año pasado. Se observa así un estancamiento pues la distancia en comparación con Estados Unidos -líder indiscutible en la utilización de tecnología- ha sufrido una mínima variación desde el 2000 con 74% a 68% el 2006. Traducido al castellano significa que "Chile ha mejorado su adopción tecnológica pero no hay indicaciones de efectos en la productividad".
El gerente de estudios de la Cámara, George Lever, detalló que existe una distancia en la adopción tecnológica y utilización entre algunos países. "Chile tiene un pequeño acortamiento pero que son discretos, por ejemplo el año pasado de 70 puntos esa brecha paso a 68", dijo.
En la práctica, sostuvo Lever, "si bien se han incorporado tecnologías no lo han hecho a la velocidad de los países desarrollados, todavía estamos en una etapa en que los países desarrollados están siendo más agresivos en adopción de tecnologías, en desarrollo de nuevos modelos de negocios y los países en desarrollo estamos por detrás, evidentemente hoy tenemos más conectividad, más comercio electrónico, más uso de tecnologías en el sector público, pero si uno se compara con los países desarrollados ellos van aún más rápido o van a la misma velocidad todos ellos".
Explica que no se trata en el caso chileno- de falta de recursos para poner en marcha estas herramientas, sino que el problema es "que el valor agregado que genera esa tecnología es más bajo, o sea el tipo de cosas que se hacen con estas tecnologías" resulta mucho más débil.
La palabra clave parece ser entonces el desorden con que se han adoptados estos cambios y por ende la mala o deficiente utilización que se realiza con ellas.
Un ejemplo es la pyme cuya incorporación a las tecnologías es baja y bastante dispar, señala el experto. A ojos de Lever la solución apuntaría a generar estándares de buenas prácticas con valor agregado lo que sería mucho más fácil de alcanzar en empresas públicas que en privadas.
En el corto plazo también está la propuesta de incorporar a la pyme a los modelos de negocios que le saca el máximo partido a las nuevas tecnología. Y a largo plazo la premisa es sin duda la incorporación de tecnología en la educación "nos falta avanzar en introducir las nuevas tecnologías como parte del proceso educativo distintas al tradicional formato del profesor exponiendo a los alumnos".
Con estos mecanismos en marcha se podría lograr no sólo sumar tecnología, sino que un uso eficiente y con beneficios concretos.