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  Sexo oral: las mujeres tienen la palabra II

  Sexo oral: las mujeres tienen la palabra II

  Quién dijo que el sexo oral es apetecido más por los hombres que las mujeres. La estimulación bucal en los genitales femeninos, denominada cunnilingus, es la posibilidad de estimular directa y variadamente sus zonas más sensibles. Y eso, lo convierte en muy deseable.

Sábado 20 de octubre de 2007

Sin mitos, sin trancas,  con respeto por las preferencias de su pareja, pero sin límites para experimentar lo que provoque placer a ambos. Con esta premisa, sin duda, tarde o temprano pasará por el sexo oral en hombres y mujeres.

La estimulación con la boca de los órganos sexuales femeninos, como en general cualquier zona erógena del cuerpo, tiene facultades especiales, lo que la hace muy atractiva. La lengua, adaptable, fácilmente puede  tomar forma puntuda y rígida y estimular directamente el clítoris, sin rodeos, acariciar el centro de un orgasmo. La lengua lo hace suave, húmedo, puede regular finamente el ritmo e intensidad de su frotación. Detenerse, rodear el clítoris, acariciar con una lengua más blanda los labios vaginales, el pubis.

Pero las posibilidades son infinitas y de acuerdo al gusto y creatividad de cada uno. Lo que le gusta a unos no tiene por qué gustar a todos. Y lo que funcionó una vez, no necesariamente funciona siempre.

La lengua tiene ventajas, pero no es la única, la boca con la capacidad de los labios capaces de besar y acariciar el doble. Apretar, succionar, chupar son también formas de provocar a las terminaciones nerviosas que se concentran en el clítoris.

La estimulación del clítoris no es exclusivo, la vulva completa es sensible a las múltiples formas, tantas como sea capaz de inventar, para excitar y jugar durante una relación sexual

Flexibilice, junto a las capacidades de la boca, puede invitar a las manos, los dedos, apretar, besar, pellizcar suavemente, juntándolos y besándolos lentamente. Succionar, si quiere.

La forma se debe adaptar a las condiciones y gusto de cada mujer. Unas gozarán más cuando hay suavidad y lentitud y otras más rápido y firme. No olvidar que los genitales no son iguales, hay labios menores bien desarrollados y más fáciles de succionar o clítoris más proyectados hacia afuera, dando la posibilidad de chupar como un pequeño pene. Un clítoris más escondido, pero igual de sensible y presente, gozará mejor las lamidas y los frotes.

El sexo oral no sólo busca el orgasmo como fin, puede ser parte del juego y del preámbulo para una penetración. Sin embargo, si se está a un paso del orgasmo, lo mejor es no dejar de estimular y persistir en la intensidad y ritmo adoptado para no detener el espasmo que se acerca.

En el sexo las cosas siempre son de a dos, de placer mutuo. Los hombres también disfrutan el cunnilingus, sus órganos bucales son igual de sensibles que en las mujeres y el sólo observar el estado de éxtasis de su pareja es estimulante.

El candor y pasión de un encuentro sexual no olvida las costubres de los amantes. La higiene puede hacer toda la diferencia a la hora del cunnilingus o una felación con placer y excitación para ambos.  

Postura

La forma de abordar un cunnilingus es también diversa, busque la que más le agrade, use varias si lo prefiere. Para detonar su imaginación, sugerimos que no busque el clítoris inmediatamente. Cuando no hay excitación, el clítoris es menos evidente y puede estar "muy" sensible o "insensible". Hay que jugar y estimularse mutuamente, dejar que las hormonas fluyan para abordarlo. Viaje lenta y laxamente hacia el clítoris, casi hasta descubrirlo por accidente. Acaricie, bese y lama la parte interna de sus muslos. Lama gentilmente el área donde se unen su vulva y sus muslos. Lama lentamente su monte púbico y labios mayores. No se apure. Recorra con la lengua la extensión del surco formado por sus labios mayores. Deslice su lengua entre sus labios mayores y menores. Lama el área entre sus labios menores; el área justo fuera de la vagina y el sitio del orificio uretral. Si el cuerpo clitoridiano está bien definido, corra la lengua a lo largo de los surcos que lo separan de los labios mayores.

La posición para este encuentro sexual es diversa y depende de las costumbre de la pareja. Una forma de iniciar es, por ejemplo, con la mujer recostada, al borde  de la cama y el hombre sentado en un ángulo de 90 grados respecto de sus caderas. Con sus piernas abiertas la lengua puede ser movida desde arriba hacia abajo, moviendo hacia los lados la cubierta del clítoris. Una zona muy sensible y poco explorada es le perineo (o periné), entre la vagina y el ano. Puedes presionar con un dedo esa zona mientras se continúa estimulando el clítoris con la lengua. El perineo dará señales de contracciones previas al orgasmo, es ese momento se recomienda no mover el dedo ni distraerse. Cuando se produce el orgasmo, no se debe detener la estimulación, eso permite la prolongación del orgasmo.

El clítoris es la zona más sensible, pero no la única, no se concentre sólo allí, el cuerpo de la mujer y del hombre tiene miles de puntos de atracción, unos más intensos que otros, dependiendo de la estructura de cada persona, de la ocasión, del aprendizaje, de la memoria emotiva, de la historia afectiva e íntima de cada pareja. 

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