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  Park Lane, el regreso con gloria de Tomás Lecot y Waldo Guerra

  Park Lane, el regreso con gloria de Tomás Lecot y Waldo Guerra

  Luego de años de ausencia, uno de los grandes cocineros franceses que residen en Chile, el antiguo titular de las cocinas del hotel Santiago Park Plaza, vuelve a dirigir al chef ejecutante. Lo que resulta es una cocina de muy alta categoría.

Domingo 21 de octubre de 2007

También el hotel Santiago Park Plaza, que ha tenido fulgores y sombras gastronómicas en los últimos diez años, se ha puesto en una interesante y muy sabrosa pugna actual por reinstalarse entre los mejores comedores de la capital, con su restaurante Park Lane.

¿Chile en su conjunto logró consolidar como, se dice ahora, una "masa crítica" gastronómica de mayor tamaño, que puede nutrir muchos restaurantes y hacerlos competir por una clientela más informada y dispuesta a gastar? Que hay más dinero en la calle parece ser un hecho objetivo. Y que el ciudadano de la capital, usualmente y por razones históricas algo avaro sobrio, dicen algunos y poco imaginativo en el comer, elige buenos vinos, pregunta por cepas y salió hace rato del bife con arroz, para transitar por el turbot, el pato, el fino cordero magallánico, el ostión y la centolla.

Hay acción y reacción, porque la oferta llama y tienta al comensal. En el hotel Santiago Park Plaza, Tomás Lecot, uno de los buenos chefs franceses que hay en el país, asumió hace un par de meses la gerencia de alimentos y bebidas, y el efecto se nota.

Siempre, al menos desde más de un lustro, ha estado al mando de las cocinas el chef Waldo Guerra, un cocinero nacional bien talentoso, pero discreto y quitado de bulla. Y como hasta hace poco el hotel no se decidía a sobresalir por su cocina, pocos nos acordábamos de él.

Pero este miércoles, Guerra sacó de la manga un menú magnífico, y Lecot presidió la mesa con media docena de expertos y explicó sus razones y sus técnicas.

Se trató de un menú de cuatro tiempos, que concentró en cada uno de ellos tres especialidades de la nueva carta primavera-verano. Cada plato, como viene ocurriendo recientemente, contó con la escolta de un vino de lujo, servido por una joven sommelier que explicaba cada vino y la armonía de la cepa pertinente con los platos servidos.

El aperitivo con una dosis discreta de canapés ligeros, ya que el menú era largo fue acompañado de un gracioso Rosé 2006 de Viña Las Niñas, que ya predispone a la alegría y el frescor.

Y de allí en más vino la fiesta de sabores, en un solo plato rectangular de diseño japonés: carpaccio de camarones pelados con aderezo de jengibre, terrina de salmón y quenelle de queso crema al estragón y caviar de lumpo, y timbal de centolla sobre taboule de quínoa. Platos pintados para el delicioso Sauvignon Blanc 2007 Limited Release Valle del Limarí, de la Viña Sutil.

Luego el Chardonnay Falaris de Leyda acompañó con sus notas maduras y mantequillosas unos ostiones "a la Nantaise", un par de grandes camarones ecuatorianos en tempura y una croustade de setas variadas ostra, morillas y de París en salsa de Chardonnay, una de las joyas de la jornada.

Si hay que decir toda la verdad, entusiasmaron menos los pescados atún al Mediterráneo, tilapia en salsa de mostaza y tournedo de congrio relleno de camarones con un fabuloso Pinot Noir 2005 de Amayna que los platos de fondo, que fueron un digno final de fiesta.

El Syrah Carabantes de la Viña Von Siebenthal se lució, junto a un pato en dos cocciones pierna bien asada y pechuga rosada a la plancha , un lomito de cordero en costra de finas hierbas y un abanico de lomo de conejo al chocolate y la pimienta negra, tres preparaciones de auténtica jerarquía, para lucir en cualquier parte.

De verdad, los postres fueron casi una exageración. Por cantidad y calidad excepcional, luego de un almuerzo tan copioso. El chef pastelero, Luis Díaz ("el mejor que yo he visto en Chile", afirmó orgulloso Lecot), envió a la mesa un praline de almendras y avellanas, un soufflé tibio de chocolate y un crumble de arándanos. Todo excepcional.

Sin la habitual abundancia excesiva del menú degustación, pero disfrutando cualquiera de las entradas, platos principales o postres, con una copa de vino del wine dispenser, se puede almorzar por alrededor de 20 mil pesos. LND

Restaurante Park Lane. Hotel Santiago Park Plaza. Ricardo Lyon 207, Providencia. Teléfono: 372 40 00.

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